Desde que Sara Carbonero ingresó de urgencia en un hospital de Lanzarote el pasado 2 de enero, tras llegar con una fuerte indisposición que obligó a su inmediata hospitalización para estabilizarla, una figura no se ha separado de ella ni un solo día: José Luis Cabrera, su pareja desde hace aproximadamente un año. Horas después, la periodista era intervenida con éxito y, desde entonces, la presencia discreta, constante y silenciosa de Cabrera se ha convertido en un apoyo fundamental en este nuevo bache de salud.
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Sara tuvo que ser intervenida quirúrgicamente y pasó varios días en la UCI antes de ser trasladada a planta. Durante todo ese tiempo, Cabrera —conocido en su entorno como Jota— ha sido su principal sostén emocional. El malestar comenzó durante unas vacaciones en La Graciosa junto a un grupo de amigos, entre ellos su íntima Isabel Jiménez, el propio Cabrera, el maquillador Ion Villar y la instructora de yoga Claudia Valcarcel, entre otros. Lo que parecía un inicio de año tranquilo terminó con la periodista ingresada e intervenida de urgencia.
Desde ese momento, José Luis se ha instalado prácticamente en el hospital. El programa Y ahora Sonsoles difundió las primeras imágenes del empresario en las inmediaciones del centro sanitario, donde se le veía cabizbajo, con ropa cómoda y visiblemente preocupado. No se ha separado de ella en ningún momento.
La historia entre Sara y José Luis comenzó en 2021, cuando se conocieron gracias a una amiga en común, aunque no fue hasta finales 2024 cuando la relación se consolidó. La pareja ha llevado su romance con absoluta naturalidad, sin grandes gestos públicos pero con una complicidad evidente. En abril de 2025, ¡HOLA! publicó en exclusiva imágenes de su primera escapada romántica a Canarias, la tierra de él, confirmando que la relación avanzaba con paso firme. Entonces ya se adelantó que Jota conocía a la madre y a la hermana de la periodista.
El papel de Cabrera con Sara hospitalizada
Este ingreso hospitalario ha puesto de relieve la importancia de Jota en la vida de Sara. Mientras la periodista se recupera y ya se encuentra en planta tras abandonar la UCI, él se ha convertido en su apoyo más sólido, acompañándola en unos días especialmente duros y lejos de su familia. Sara había despedido el año en La Graciosa, donde la familia de él posee una propiedad, y, cuando comenzó a sentirse indispuesta, aún se encontraba en tierras canarias. De hecho, en el hospital de Lanzarote —donde fue intervenida— pasó una fecha muy especial para ella: el cumpleaños de su hijo mayor, Martín, que el pasado 3 de enero cumplió 12 años y con quien no pudo celebrarlo físicamente. De hecho, Sara tenía previsto viajar a la península para estar con el niño, pero no pudo ser.
Quien sí ha permanecido a su lado en todo momento ha sido Cabrera. La periodista y su grupo de amigos disfrutaban de unos días tranquilos para despedir 2024, cuando el malestar la obligó a ser trasladada a Lanzarote. Desde entonces, Jota no se ha movido de su lado. En un momento en el que la vida de Sara vuelve a detenerse —como ya ocurrió en 2019, cuando tuvo que ser operada de un tumor maligno en el ovario—, Jota es su gran apoyo y su mejor compañía.
¿Quién es Jota Cabrera?
La presencia constante de José Luis Cabrera Bonny ha despertado el interés por conocer quién es este hombre que se ha convertido en el gran apoyo de Sara. Según El Mundo, Jota es hijo del anticuario José Luis Cabrera, figura muy conocida en Las Palmas, y de Cayetana Bonny, profesora de inglés. Es el segundo de tres hermanos: Caye, dentista en Estados Unidos, y Pino, consultora farmacéutica en Madrid. La familia ha residido siempre en Tafira, una de las zonas más exclusivas de la capital grancanaria, aunque pasan largas temporadas en Pedro Barba, en La Graciosa, donde poseen una de las casas más emblemáticas de la isla. Allí se encontraba Sara cuando tuvo que ser trasladada de urgencia.
Por la rama materna, Jota pertenece a una de las sagas empresariales más relevantes del sector agrícola canario. Su abuelo, Juliano Bonny, fundó en 1935 el Grupo Bonny (Bonnysa), hoy un gigante agroalimentario con más de 2.000 empleados, muchos de ellos pertenecientes a familias vinculadas a la empresa durante generaciones. Según figura en su página web, el grupo exporta actualmente tomates y pepinos a toda Europa y mantiene una producción constante durante todo el año para el mercado canario. En sus 85 años de historia, el Grupo Bonny ha evolucionado de una pequeña iniciativa familiar a convertirse en uno de los referentes de la agricultura canaria, española y europea, con una estructura moderna, presencia internacional y un modelo de trabajo que ha pasado de generación en generación.
Jota forma parte del consejo de la empresa familiar, aunque su trayectoria profesional es amplia: estudió Empresariales y Comercio Exterior, trabajó en banca, pasó por el departamento financiero de una conocida marca alemana de automoción y fue gerente del Patronato de Turismo de Fuerteventura. A sus poco más de 40 años, nunca se ha casado ni tiene hijos, y quienes le conocen destacan su carácter reservado y su preferencia por una vida tranquila, muy alejada del foco mediático. El protagonismo se lo cede a su chica, que es la cara más reconocible de la pareja.
