Dicen de él que tiene una personalidad arrolladora, un gran carisma y mucho sentido del humor. Las claves de su éxito. A las que hay que sumar, sin duda, su atractivo físico. Chris Pratt pasa por ser una de las estrellas de Hollywood más accesibles y cercanas, lo que le ha granjeado un verdadero ejército de fans (más de 44 millones de seguidores en Instagram). En poco tiempo pasó de secundario a actor de moda, con taquillazos como Los guardianes de la Galaxia y Jurassic World y hoy es uno de los reyes del cine de acción. El yerno de Arnold Schwarzenegger -está casado desde 2019 con Katherine, la hija mayor de Terminator- vuelve a la gran pantalla con la película Sin piedad, un futurista viaje cinematográfico donde da vida a un policía de Los Ángeles que se enfrenta a un juicio por el asesinato de su mujer y a la IA que ejerce de jueza-jurado-verdugo. El actor, padre de un niño de trece años de su primer matrimonio con la también actriz Anna Faris, y dos niñas con su actual mujer, tenía ganas de ponerse en la piel de un detective, puesto que su hermano mayor, Cully, fue sargento de la oficina del Sheriff del Condado de Solano, cargo que dejó en 2022. El filme ha sido una oportunidad para que los hermanos trabajen.
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Esta es probablemente una de las películas de ciencia ficción más esperadas de 2026. ¿Qué fue lo que te atrajo inicialmente del proyecto?
Me pareció que el guion era estupendo. Y adoro a Timur Bekmambetov. Ya había trabajado con él antes, así que esta era la oportunidad de volver a hacerlo. Me brindaba, además, la posibilidad de rodar en Los Ángeles, algo que ocurre cada vez menos, así que también estaba agradecido por eso… A veces llega a mis manos algo que no se parece a nada que haya leído antes. Ya había visto Profile (2018), una película pequeña y realmente maravillosa que hizo Timur en formato screen-life (donde las escenas se desarrollan en pantallas de teléfonos, portátiles y cámaras de seguridad), y me pareció muy estimulante. Así que retomar esa idea y llevarla al siguiente nivel, crear algo más cinematográfico, liberándose un poco del punto de vista típico del screen-life que ya había explorado con presupuestos relativamente bajos, y añadir grandes efectos visuales, un presupuesto mayor y grandes actores… me pareció un paso natural y muy acertado.
"Siempre he querido interpretar a un detective. Mi hermano era policía, así que ha sido la oportunidad perfecta para que trabajáramos juntos ayudándome como asesor técnico"
También es bastante diferente a todo lo que te hemos visto hacer hasta ahora.
Siempre he querido interpretar a un detective. Mi hermano era policía, así que ha sido la oportunidad perfecta para que trabajáramos juntos ayudándome como asesor técnico. Además, me gusta mucho cómo han imaginado Los Ángeles en este futuro no tan lejano, rozando una realidad distópica con la implantación de la inteligencia artificial en el sistema judicial… Supongo que todo eso me impactó mucho. Soy afortunado de estar en una posición en la que lo normal es que diga que no a la mayoría de los proyectos que me llegan. En este caso fue bastante fácil tomar la decisión cuando el guion.
¿Cuál es la historia detrás del sistema Mercy que vemos en pantalla?
La película se sitúa en un futuro en el que la delincuencia se ha disparado. El sistema judicial está fallando y la ciudad ha conseguido suficiente apoyo público para utilizar lo que se conoce como la nube municipal de Los Ángeles, que básicamente es un entorno de vigilancia digital con el que se puede determinar que alguien es culpable con una probabilidad de más del 90%. A partir de ahí tienes 90 minutos para demostrar que no eres culpable y, si no lo consigues, te matan. La idea es que el tribunal capital Mercy funcione como juez, jurado y verdugo, y al estar impulsado por la inteligencia artificial esté libre de prejuicios humanos y políticos y se ciña estrictamente a los hechos, eliminando cualquier posible error humano de la ecuación.
Aparentemente es una historia muy contenida, pero en realidad no lo es en absoluto. Hay muchas cosas que ocurren fuera de esa sala del juicio y que podemos ver en pantallas virtuales a tu alrededor…
Sí, se ven muchísimas cosas al mismo tiempo. Eso es lo que la hace que sea una película tan contemporánea. Podría entenderse como una obra de teatro en tres actos en el que el escenario principal es donde estoy siendo juzgado durante 90 minutos… Pero también vamos viendo todos esos pequeños momentos de su vida, las secuencias de acción, cada prueba que puede servir tanto para demostrar su inocencia o culpabilidad. Tuvimos que rodar todo eso. Básicamente hemos rodado esta obra de tres actos mediante una serie de planos secuencia muy largos, a veces cada uno de cincuenta o sesenta páginas de guion. Aunque también hemos tenido que rodar todos esos fragmentos que completan la historia. Esos han sido días de producción en los que estábamos fuera de la sala de juicio donde se desarrolla la historia principal.
"Ha sido increíble ver la película por primera vez. Estaba con mi hijo Jack, que tiene 13 años, y con mi mujer, Katherine, y los dos saltaban del sillón de la emoción…"
¿Cómo ha sido ver la película por primera vez?
Ha sido increíble. Estaba con mi hijo Jack, que tiene 13 años, y con mi mujer, Katherine, y los dos saltaban del sillón de la emoción… Ya sabes, cuando haces una película en que la posproducción tiene tanto peso, la experiencia es diferente. Normalmente, cuando ves una película, sabes lo que te vas a encontrar porque has estado en el rodaje todos los días. Pero cuando es un puzle de mil piezas como este, no lo ves completamente armado hasta el final. Por lo general, cuando haces una película es como un regalo que le entregas al público, aunque cuando la ves siempre hay un factor de subjetividad por haber participado en el rodaje. Aquí ocurre algo así. Lo que pasa es que en esta película mucho se ha creado en posproducción, así que no sabía cómo iba a quedar. Conocía la historia. Conocía cada golpe dramático. Pero aun así fue muy emocionante y refrescante cuando la vi. Cuando vi todo montado pensé: “¡Madre mía, esto es increíble!” (Ríe)… Ha sido muy divertido ver cómo han hilado todo.
¿Cuál ha sido el mayor desafío durante el rodaje?
Ha habido muchos desafíos, ya que hemos rodado planos secuencia muy largos. Había pocos momentos donde poder cortar. Hacíamos tomas de 40 o 50 minutos en las que yo tenía muchísimo diálogo. Además, debía mantener la mirada en el punto donde se suponía que estaba viéndome a mí mismo, ya sea en una videollamada con un personaje o en otra llamada con mi hija. Igual tengo que mirar hacia abajo una prueba o a un lado algo nuevo que acaba de ocurrir… Yo reaccionaba ante todo eso, pero en realidad no veía nada. Después de haber hecho Jurassic Park y Guardianes de la Galaxia estoy ya bastante acostumbrado a eso. Reaccionar ante cosas que no existen físicamente no es algo nuevo para mí. El verdadero reto ha sido rodarlo todo de forma coherente con planos tan largos. Elegir el momento perfecto en el que debía bajar el ritmo para crear un instante dramático y luego acelerar para crear otros más intensos… Ha sido como un baile, como aprender una gran coreografía y luego ejecutarla a la perfección.
¿Cómo ha sido trabajar con Rebecca Ferguson? ¿Habéis llegado a coincidir durante el rodaje?
Bueno, sí y no. Rebecca interpreta a Maddox, que es la jueza de inteligencia artificial. Si la jueza Judy y Terminator tuvieran un bebé, sería Maddox. (Ríe)… Normalmente podía ver a Rebecca en una pantalla, pero otras veces solo oía su voz. Aparecía en distintas partes del enorme decorado en el que me encontraba. Pero en realidad ella se encontraba en otro set, con una cámara enfocándole la cara, y emitían su imagen en la pantalla que tenía encima. Otras veces solo reaccionaba a su voz y tenía que imaginar dónde estaría su rostro. Depende bastante de cada escena. Cuando la cámara está detrás de mí y mi punto de vista es ella, entonces sí podía verla. Cuando la cámara solo me enfoca a mí, no la tenía delante y solo la podía escuchar a través de un pinganillo.
"Espero que la gente vaya al cine y vuelva a sentir lo que sentía cuando veía películas como Speed, películas que, desde el momento en que arrancan, no te da dejan descansar hasta el final. Es un auténtico viaje"
¿Qué esperas que el público se lleve de la película?
Lo que realmente espero es que la gente la vea en una pantalla grande y así poder sumergirse en este mundo tal y como ha sido concebido, con todos los efectos en 3D que aparecen por todos lados. Es una verdadera montaña rusa. Así que espero que la gente vaya a verla al cine y vuelva a sentir lo que sentía cuando veía películas como Speed: Máxima Potencia, películas en las que, desde el momento en que arrancan, no te da dejan descansar hasta el final. Es un auténtico viaje cinematográfico, así que espero que la gente vaya al cine y se lo pase genial. Es un homenaje a esos thrillers clásicos de vieja escuela.
