La vida de Philippe Junot se ha apagado como una vela durante la noche del jueves en Madrid. Así es como describe a ¡HOLA! su círculo más cercano la partida de un hombre que marcó una época. Tenía 85 años, pero su fallecimiento ha resultado inesperado para todos los que le querían, Más adelante será homenajeado con una misa, tal y como han confirmado, pero no se organizará ningún velatorio. "Se ha ido en paz", aseguran, y están todos tranquilos, pese a la lógica tristeza.
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La vida de Phillipe Junot fue intensa, como intensa es la huella que ha dejado en todos aquellos, familiares y amigos, que le dan ahora el último adiós. Acabó sus días en Madrid, su segunda patria, feliz y cómodo en el papel de abuelo y a punto de recibir a su cuarto nieto, el hijo que esperan Isabelle Junot y Álvaro Falcó. Antes de eso, el promotor inmobiliario francés, primer marido de Carolina de Mónaco, exprimió al máximo su juventud, encarnando el auténtico espíritu del bon vivant, "el emperador de la noche", le apodaban en la Costa Azul.
Hijo del político francés Michel Junot y de la danesa Lydia Tyckjaert, heredera de un imperio industrial, nació con los mimbres adecuados para triunfar en la escala social. Su compromiso con la princesa Carolina no solo consolidó ese ascenso, también lo convirtió en un hombre mundialmente conocido. Aristocracia, realeza y estrellas como Ava Gardner, entre los invitados, el enlace real, el 28 de junio de 1978, fue un auténtico hito, además de portada de ¡HOLA!, como no podía ser de otra manera. La brevedad del noviazgo, las dos décadas de diferencia de edad y las conocidas reservas de Rainiero y Grace Kelly ante el precipitado matrimonio de su hija no hicieron sino incrementar la expectación ante el evento.
La boda fue de ensueño, pero los presagios se confirmaron y dos años después la pareja se separó, consiguiendo la nulidad en 1992. Entonces Junot ya había rehecho su vida con la modelo danesa Nina Wendelboe-Larsen, con la que se casó en 1987 en una romántica celebración cerca de Copenhague que fue también portada de la revista ¡HOLA!. Con ella, la leyenda del "emperador de la noche" se fue apagando. Juntos tuvieron tres hijos, Victoria, Alexis e Isabelle, que jamás les han dado un problema. "Hemos tenido suerte con el carácter de nuestros hijos", contó a ¡HOLA! con motivo de la boda de su hija Isabelle, con la que comparte su joie de vivre, esa personalidad alegre, sencilla, con sentido del humor y que huye de complicaciones que tanto les caracteriza.
Aunque su matrimonio se disolvió una década después, ambos han mantenido una excelente relación hasta el final. Así ha sido durante todos estos años por el bien de sus hijos, que lo adoraban. "Gracias por todas las risas y las aventuras, por mostrarnos tu mundo y por inspirarnos a llegar más alto. Gracias por tu amor, que nunca nos abandonará. Qué privilegio haber vivido a tu lado. Un verdadero caballero, eso es lo que fuiste", son las preciosas palabras de despedida que le he dedicado su hija Victoria.
A Philippe y a Nina, además de sus hijos, también les unía su papel de abuelos. Sus tres nietos y un cuarto en camino, fueron la alegría de sus últimos años. El empresario siempre tuvo una gran vinculación con España, especialmente con Marbella, donde tiene una casa, y donde forjó grandes amistades, como la de Hubertus de Hohenlohe, durante los años 60 cuando fue vivió el auge de la época dorada de la jet set marbellí. Sin embargo, en los albores de su vida eligió Madrid como campamento base, cerca de su hija Isabelle y su nieta Philippa, nombrada así en su honor.
