Hay pueblos que se visitan por curiosidad y se recuerdan por todo lo demás. Bergara, en el interior de Guipúzcoa, es uno de ellos. La curiosidad puede ser descubrir cómo es el lugar en el que nació el actor Yon González, muy conocido por sus trabajos en televisión —los más recientes como protagonista de la versión internacional de Velvet y del thriller policíaco de Prime Video Memento Mori—, y hermético con su vida personal. Pero basta pasar unas horas en esta elegante villa vasca para darse cuenta de que su atractivo —el de la villa, no el del actor, que también lo tiene—, va mucho más allá de ser simplemente la tierra que lo vio nacer.
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Bergara está rodeada de verdes montañas y atravesada por el río Deba, y aunque ahora es una localidad principalmente industrial y de servicios —a menos de una hora de San Sebastián y las otras dos capitales vascas—, tiene detrás una historia muy interesante. De ello, entre otras muchas cosas, pueden presumir sus 14.000 habitantes, pero además también de un casco histórico monumental y un entorno de naturaleza extraordinario, el Alto Deba. Vayamos poco a poco.
UN PUEBLO ILUSTRADO Y UN ABRAZO HISTÓRICO
Paseando por el casco histórico de Bergara, muy bien conservado, por cierto, se empieza a intuir su pasado. En la Edad Media, esta villa era un punto de confluencia de comerciantes; luego, en la época de la Ilustración, allá por el siglo XVIII, destacó por sus centros de enseñanza —aquí se fundó el Real Seminario, pionero en la enseñanza científica en España, que atrajo a intelectuales de toda Europa— y, un siglo más tarde, este fue el lugar del Abrazo de Bergara, el simbólico gesto de reconciliación que puso fin a la Primera Guerra Carlista.
Una rica historia que fue embelleciendo su casco antiguo con palacios señoriales, iglesias monumentales y plazas donde hoy el pasado convive con la vida cotidiana. En este entorno tranquilo creció Yon González antes de dar el salto a la interpretación.
DE PALACIO EN PALACIO
El Palacio de Egino-Mallea posee una de las fachadas renacentistas mejores conservadas de Guipúzcoa; la Casa Azakarate Marutegui (Aguirrebeña), una colección de más de 50 placas de cerámica policromada realizadas en Alemania en el siglo XVI y un precioso balcón en una de las esquinas, como lo tiene también la Casa Arrese.
Más adelante se ven Torre Ozaeta, Gabiria o la casa palacio en la que nació otro nombre importante en la villa, el escritor Koldo Eleizalde (Goenkale, 3), y de la que existe una réplica en el parque El Pueblo Español de Barcelona. Un buen puñado de edificios nobles que lucen escudos en sus fachadas y entretienen el paseo por Bergara.
EL LABORATORIUM CIENTÍFICO
Un rato más largo se debe dedicar a visitar el museo Laboratorium (laboratorium.eus), ubicado en el palacio Errekalde, que cuenta la historia del Real Seminario con piezas originales que componen su colección científica, y los dos templos de la localidad. El de Santa Marina de Oxirondo —ejemplo del gótico vasco— y San Pedro de Ariznoa, de corte renacentista, con un interesante lienzo de la Adoración de los pastores, y una escultura de Juan de Mena del Santo Cristo de la Agonía, encargada por Juan Pérez de Irazabal, contador del rey, otro de los vecinos ilustres de Bergara. Y ya van siendo unos cuantos.
EL ALTO DEBA
Bergara es un buen punto para adentrarse en el corazón del Alto Deba, ya sea haciendo rutas de senderismo por las montañas de Elosua, el entorno natural más próximo, o visitando los otros atractivos que ofrece la zona. A solo 11 kilómetros, en un impresionante paisaje de macizos rocosos, profundos barrancos y desfiladeros, está el santuario de Arantzazu, que, además de acoger a la patrona de Guipúzcoa, es un edificio que rompió moldes arquitectónicos. Para llegar a él hay que conducir por una vertiginosa carretera desde la villa monumental de Oñati.
Si se busca un paseo más activo, ahí está el monte Urkulu. La excursión exige poco más de una hora hasta la cima con algunos tramos empinados, pero asumible. Más tranquilos y cortos son los caminos de agua en torno a Iturriotz, donde se ven antiguos molinos sin alejarse demasiado del centro urbano. Y siempre a mano queda Mundaka, donde Yon González hace surf en uno de los spots más famosos del mundo.
COMER BIEN Y DORMIR MEJOR
Bergarako Batzokia Jatetxea (bergarakobatzokia.eatbu.com) es un restaurante tradicional en la calle San Pedro con ricas carnes a la parrilla y postres y helados 100% naturales. En la terraza o en el salón interior de Tartufo (tartufobergara.com) también se come muy bien, ya sea de menú, incluido el fin de semana, o a la carta.
En un magnífico caserío rehabilitado se encuentra la casa rural Izal (izalcasarural.com), que se alquila entera para 8 personas. Sus habitaciones son grandes y luminosas y su decoración moderna y minimalista se combina con elementos originales manteniendo su esencia rural. Desde el pórtico acristalado se tienen unas bonitas vistas al monte.
