En un rincón del planeta donde la vida siempre ha dependido del mar nació una embarcación única: el kayak. Para los inuit no era un deporte, era una forma de supervivencia en uno de los entornos más extremos del planeta. Así comienza el documental que Saúl Craviotto, de la mano de la marca de relojería Seiko Prospex, ha grabado en Groenlandia, el lugar donde empezó todo. La ruta del primer kayak, que se podrá ver desde mañana en Youtube y en las redes sociales, es una aventura entre el hielo, el mar y la historia tan inolvidable como sorprendente.
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El viaje, que tuvo una primera parada en Islandia, le ha llevado al deportista olímpico más laureado a explorar desde el frente glaciar de Naajaat Sermiat, situado en el municipio de Avannaata, hasta el fiordo Ikerssuaq, ubicado en Sermersooq. Otro de los destinos clave es la isla de Qingaarsup, cerca de la ciudad de Narsaq, donde se encuentra el asentamiento inuit. Hemos tenido la suerte de ser de los primeros en hablar con Saúl Craviotto y nos ha contado su experiencia en primera persona.
Cuéntanos para empezar, ¿por qué Groenlandia?
Soy una persona a la que le gustan los retos. He hecho el Camino en Santiago en 5 ocasiones. Siempre después de unas olimpiadas, intento buscar este tipo de desafíos. Cojo la bicicleta, mis alforjas y me gusta hacerme 1000 kilómetros en bici yo solo, en plan bohemio. He vivido aventuras por África, en Madagascar, en Gambia, en Mozambique... Después de los Juegos de París surgió la posibilidad de ir a la isla ártica, junto con la familia de Seiko Prospex, a quien le estoy muy agradecido, porque sin ellos no hubiera sido posible.
¿Cómo se planteó el reto?
Siempre he tenido ese runrún mental de ir a buscar el origen de lo que ha sido mi vida: el piragüismo. Desde que tenía un añito ya estaba subido a una piragua con mi padre. Nos pusimos a investigar, descubrimos que los primeros kayakistas datan de hace 4000 años, los inuit, y dijimos, ¿por qué no? La elección y el resultado final ha sido espectacular.
"Desde que tenía un añito ya estaba subido a una piragua con mi padre"
En tu historia deportiva has remado en muchas aguas, las de Groenlandia, tan frías, ¿tienen una dificultad especial? ¿La temperatura afecta más a nivel corporal o a la hora de remar?
Lo cierto es que me imaginaba pasar mucho más frío, pero también fuimos en julio. ¡Llegamos a estar en manga corta! Hacía frío en el glaciar, porque estabas muy cerca del hielo, pero en el agua, navegando, te diría que incluso pasé calor. Había 10 grados de temperatura y, claro, te abrigas con mucha ropa, que luego te sobra.
La aventura ha sido su desafío, ¿alguna dificultad?
No ocurrió, pero saber que podíamos encontrarnos con osos polares. Me asusté cuando el guía nos dijo que si veíamos una mancha blanca moverse le avisáramos, pero claro entre icebergs todo es blanco. Como iba acompañado de mis cámaras, pensé que se los comerían a ellos antes. Jajaja. Es broma.
¿Buscabas un reto físico, mental o algo diferente?
El equilibrio de las tres. Al final es algo físico, sí, pero a nivel mental, me vino francamente muy bien, porque, sin saberlo, lo necesitaba. Me pilló en una etapa en la que estaba con muchos viajes, eventos, compromisos, muy expuesto, con cierta ansiedad, y estar 5 días sin móvil, sin conexión, sin redes..., me hizo poner los pies en el suelo y conectar conmigo mismo y para eso nada mejor que la naturaleza. Aquí tenemos esa sensación de que no llegamos a ningún sitio, todo es estrés, estamos muy agitados. Y a veces es bueno desconectar, pues este viaje me ha ayudado eso, a bajar el ritmo.
¿Impone el silencio en un lugar así?
Ha sido algo mágico, porque el único sonido que se oía era el de la proa del kayak abriéndose paso entre pequeños fragmentos de hielo y el de mi pala entrando en el agua.
Te vemos en el documental navegando en esas aguas azules entre bloques de hielo y la sensación no puede ser más relajante.
Para alguien que se dedica profesionalmente al kayak, hay pocos días tranquilos, porque al final se trata de hacer series, aunque desde luego no es una oficina, porque estás en contacto con la naturaleza. Recomiendo este deporte, porque viene bien a todo el mundo, aparte de ser muy completo físicamente, a nivel mental es de los más relajantes, aunque no hace falta viajar a Groenlandia para disfrutarlo. En España, en Madrid, saliendo un poco a la periferia, hay lagos preciosos, embalses...
¿Ha cambiado tu visión de la embarcación?
Ha sido importante comprender que hay otra forma de entender el kayak. Mi misión es bajar una milésima, servirme de la tecnología para ser más rápido y llegar a la meta. Los inuit no tienen ese concepto, ellos hacen kayak para sobrevivir. Pero al final, la finalidad es la misma: comer. Ellos cazan focas y yo intento ser más rápido para conseguir becas, que me va a dar de comer, me ayudan a pagar la hipoteca, el coche...
"Ha sido importante comprender que hay otra forma de entender el kayak, pero la finalidad es la misma: comer"
Vamos cumpliendo años y sumando experiencias, pero la vida siempre está llena de primeras veces, y Groenlandia ha sido una primera vez para ti en muchos sentidos: has hecho trekking por un glaciar, has remado entre icebergs, has probado la carne de foca y de ballena…
Solo vivimos una vez y de eso trata la vida, de ampliar ese abanico de vivencias. Yo soy muy fan de la rutina, me gusta mucho la monotonía. Después de las vacaciones estoy deseando volver a mis tiempos, a mis horarios, a mi comida, pero creo que, de vez en cuando, hay que salir de ella y vivir experiencias nuevas.
¿Era Groenlandia como te lo esperabas?
Ante de ir me había hecho un dibujo en mi cabeza de la isla, la más grande del mundo, que está completamente deshabitada –tiene los mismos habitantes que Aranjuez, unos 50.000–, pero fue más de lo que me imaginaba. Recuerdo la primera toma de contacto en el vuelo desde Islandia. Solo hay dos a la semana y el avión, que era de hélices, iba vacío. Ver desde arriba los glaciares, cómo se separaban los icebergs, esa manta blanca infinita fue espectacular.
¿Te reconocían los groenlandeses? Jajaja
Nooo. No siguen las competiciones de piragüismo de España, jajaja. Afortunadamente, también eso me daba paz.
¿Qué has aprendido en este viaje?
Nuestro propósito en la vida siempre es ir más allá. Cuando estamos aquí queremos ir allí, cuando ganamos este sueldo queremos este otro, cuando tenemos este puesto queremos otro, cuando tienes 5 medallas quieres 6. Siempre vamos en esa dirección, y en este viaje he aprendido que a veces hay que bajar. Mi intención ahora no es ir a más, sino pasar más tiempo de calidad con mi familia, tener más tiempo libre...
¿Te quedó alguna cosa por hacer en algo en la gran isla, por meteorología o por planificación?
Lo que teníamos planificado lo hicimos, fuimos con los guías de la empresa Tierras Polares, gente que sabía y la verdad es que todo resultó bien, incluso la meteorología. Groenlandia que me ha recordado mucho a Asturias. Me imaginaba que todo era blanco, pero también había muchas zonas verdes, con lagos y lagos que parecían los de Covadonga. No había un árbol, eso sí. Me impresionó mucho el paisaje.
Durante los 5 días que duró el viaje, ¿cuántas horas de sol tuvisteis?
Era de día todo el día. La noche no era oscura, sino como un atardecer y, de repente, a las 3 de la mañana, había un sol que era como el de las 12 de mi mediodía. Teníamos que dormir con antifaz. No me imagino lo complicado que puede ser vivir allí de los inviernos.
"Groenlandia que me ha recordado mucho a Asturias, verde y con lagos que parecían los de Covadonga"
¿En qué proyectos estás ahora?
Llevo pensando en la retirada desde hace mucho tiempo. Para los deportistas, tener un plan B es algo esencial. No puedes llegar al famoso precipicio y decir, ¿y ahora qué? Esa inquietud la he tenido desde muy jovencito, con 19 años aprobé la posición de policía y ya me empecé a crear esa red de seguridad que te permite competir con más determinación. Ahora tengo 40 y sigo creándola, con mis negocios, conferencias…, tengo mil historias, la verdad es que no paro. Mi proyecto es, precisamente, soltar.
Una pregunta inevitable, ¿cómo has vivido lo que está pasando con Groenlandia estas semanas?
Nosotros grabamos el documental antes, en el mes de julio. Mi visión es la de un deportista, no entro en la geopolítica porque se me escapa, soy ciudadano del mundo. Y esa zona es única, he viajado por todo el planeta y quedan pocas zonas vírgenes en el mundo como Groenlandia, por no decir ninguna. Es completamente salvaje, la naturaleza está intacta y esperemos que el ser humano no meta sus zarpas y lo estropee. He tenido la suerte de poder navegar por allí, conocer su cultura y su forma de vida y deseo que se respete y siga intacto.
Supongo que lo que querrán los groenlandeses es seguir con su cultura, con sus tradiciones. Ellos tienen una forma de vida completamente diferente a la nuestra. Una palabra que aprendí allí es ajunngilaq, que significa que lo que tenga que ser será, adáptate a lo que hay. Esperemos que todo siga como está.
