No ha sido una jornada regular en Noruega, en donde este viernes la gente se despide de Harald V, quien fue su rey durante 35 años. El funeral, por supuesto, se realiza con el reconocimiento y la solemnidad de un monarca, al que miembros de la Familia Real Noruega se han dado cita para un último adiós que hace eco a nivel internacional.
El féretro del rey ya se encuentra en el Palacio Real de Oslo, en donde se instaló la capilla ardiente y permanecerá durante varios días para que los noruegos puedan despedirse de su monarca. Un último viaje que inició poco después de las 19:00 horas, tiempo local, desde el Hospital Nacional, donde Harald falleció esta mañana, luego de más de 10 días bajo atención médica con un reporte de salud delicado. La gente se congregó en las calles para dar un último adiós mientras el auto avanzaba.
Como parte de sus nuevos deberes como rey, su hijo Haakon VIII, encabezó la comitiva al lado de su esposa, la hoy reina consorte Mette-Marit. La reina Sonja, la princesa Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus y la princesa Marta Luisa también estuvieron presentes; pues más allá del deber real, para ellos es la despedida de un ser querido, un familiar con quienes compartieron gratos momentos e historias llenas de alegría.
La solemne despedida continuará con el traslado del cuerpo del rey en una procesión desde el Palacio Real hasta la Catedral de Oslo, acompañado por la Guardia Real y representantes de las Fuerzas Armadas. A lo largo del recorrido se espera que miles de ciudadanos se reúnan para rendir homenaje, en un gesto de respeto y gratitud hacia quien llevó las riendas de la monarquía del país.
La ceremonia religiosa será presidida por Sunniva Gylver, obispa de Oslo. El acto solemne reunirá a la familia real, autoridades nacionales y líderes internacionales, en un acto que combinará tradición, simbolismo y memoria. Tras los discursos oficiales y los honores militares, el rey será sepultado en la cripta de la fortaleza de Akershus, junto a sus antecesores. Con salvas de cañón y el sonido de las campanas, Noruega despedirá a su soberano en un rito que busca no solo honrar su legado; sino también reafirmar la continuidad institucional bajo un nuevo reinado que empieza a escribir su historia con una dolorosa despedida, tal como lo dicta la tradición.
Más de tres décadas en el trono
Fue el 17 de enero de 1991 cuando Harald V subió al trono tras la muerte de su padre, el rey Olav V. Con 35 años como rey, Harald hizo grandes cambios en la realeza, quizá el principal fue al casarse con Sonja Haraldsen, una mujer sin origen noble, con lo que rompía las tradiciones marcadas por sus antepasados en una historia real escrita por miles de años.
Ambos se casaron en 1968 y formaron una familia junto a sus dos hijos: la princesa Marta Luisa y el príncipe Haakon Magnus. Si bien Marta Luisa es la primogénita, nació en 1971, cuando la ley de sucesión al trono en Noruega daba prioridad a los varones. Si bien en 1986 se planteó la idea de cambiar la norma, ella la rechazó. Además, en 2022 decidió retirarse de sus funciones reales dando prioridad a su vida personal, la cual ha sonado por la relación con el chamán Durek Verrett. A pesar de ello, ocupa el tercer lugar en la línea de sucesión, detrás de los hijos de su hermano Haakon.










