La Familia Real Noruega vive un momento de cambios pues no sólo se despiden un ser querido, sino que la muerte del rey Harald V marca una gran transición en la monarquía. Este acontecimiento abre una nueva etapa en la historia del país, con Haakon VIII y Mette-Marit al frente; una sucesión al trono que además de equilibrar la modernidad de la realeza noruega, ha estado marcada por la polémica, especialmente en los meses recientes.
A los 53 años, el príncipe heredero asumió la responsabilidad de guiar a la nación bajo el lema “Todo por Noruega”. A su lado, la reina consorte Mette-Marit aporta una historia personal que ha conmovido y dividido a la opinión pública. El 25 de agosto de 2001, en la Catedral de Oslo, la pareja se casó a pesar de las negativas de muchos, pues Mette no sólo no es originaria de una familia real, sino que el día de la boda estaba acompañada por su hijo de cuatro años, Marius Borg Høiby, fruto de su relación con Morten Borg.
Si bien el amor triunfó ante la opinión pública y la pareja formó una familia con el pequeño y sus dos hijos, la princesa Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus; Mette se vio envuelta en una controversia tras conocerse que mantuvo contacto con Jeffrey Epstein entre 2011 y 2014, años después de que él fuera condenado por delitos de abuso. Aunque nunca se le vinculó directamente con sus crímenes, la relación generó críticas y cuestionamientos sobre su criterio personal.
En entrevistas recientes, la aún princesa reconoció que fue un error no haber investigado mejor el pasado de Epstein, expresó su profundo arrepentimiento y aseguró que se sintió manipulada y engañada por la amistad que mantuvo con él. La situación, que ha indignado a miles de personas por los nombres de celebridades involucradas, también afectó la imagen de la monarquía noruega.
La situación legal con Marius Borg
Al mismo tiempo que lidiaban con ello, un nuevo problema preocupó a la familia. Marius Borg, primogénito de Mette-Marit alcanzó los titulares por su conducta agresiva. Un relato sombrío de abuso de sustancias y relaciones conflictivas del que la monarquía se mantuvo al margen, pero su imagen se vio dañada por el juicio que concluyó en junio pasado, con una condena de cuatro años de prisión por dos delitos de abuso y violencia doméstica, además de otros cargos relacionados con amenazas, filmación de mujeres sin consentimiento, infracciones de tráfico y transporte de sustancias ilegales.
Originalmente, la fiscalía había solicitado más de siete años de cárcel, pero el tribunal consideró que la pena impuesta era proporcional a la gravedad de los hechos. La sentencia incluyó también el pago de una indemnización a tres víctimas, lo que reforzó la dimensión pública y mediática del caso; ello sumado a que Marius ha solicitado cumplir con su condena en uno de los palacios reales.
Un delicado problema de salud
El caso coincidió con problemas de salud de la hoy reina Mette-Marit, quien atraviesa un delicado proceso de recuperación tras haberse sometido a un trasplante de pulmón en junio. En 2018 fue diagnosticada con fibrosis pulmonar crónica, motivo por el que a principios de año fue vista en público usando oxígeno. La operación, realizada en el Hospital Universitario Rikshospitalet de Oslo, fue exitosa y le permitió abandonar el hospital semanas después para continuar su rehabilitación en casa, acompañada por su esposo e hijos.
Rumores de crisis matrimonial
Este mismo año, los hoy reyes de Noruega también se han visto en rumores de divorcio. "La relación entre ellos se encuentra en su punto más bajo. Fuentes describen lo que está sucediendo como una crisis, no solo para la institución, sino también para la relación entre Mette-Marit y Haakon", se informó el sitio Se og Hor.
Aquellos rumores se apagaron cuando el actual rey no sólo tomó unos días libres para estar al lado de su esposa durante la cirugía de pulmón, demostrando que continúa a su lado en as buenas y en las malas. Y que hoy escriben una nueva página en su historia de amor.













