México se ha consolidado como un referente internacional de la gastronomía, atrayendo a viajeros de todo el mundo interesados en descubrir sus sabores, recetas tradicionales y las historias que se esconden detrás de cada preparación. Entre las celebraciones que mejor representan la riqueza cultural del país destaca el Día de Muertos, una de las tradiciones mexicanas más reconocidas dentro y fuera de sus fronteras.
Cada año, durante los meses de octubre y noviembre, las calles y los hogares mexicanos se llenan de colores, altares y ofrendas para honrar la memoria de quienes ya no están. En medio de esta celebración, el pan de muerto ocupa un lugar especial en la mesa: una preparación emblemática que, además de conquistar por su sabor, forma parte del simbolismo y los rituales que acompañan esta tradición.
Este año, el pan de muerto cruza el Atlántico para llegar a España de la mano del chef Eduardo "Lalo" García, al frente de proyectos gastronómicos como Máximo Bistrot y Panadería Gala. A través de esta colaboración, una de las recetas más representativas de la temporada encuentra un nuevo escenario para compartir la riqueza de la cocina mexicana y demostrar cómo sus sabores y tradiciones pueden trascender fronteras.
El pan de muerto conquista Madrid de la mano de Lalo García
Este año, la tradición gastronómica mexicana llega a Madrid a través de una colaboración entre el chef Eduardo "Lalo" García y Rosewood Villa Magna, ubicado en el distrito de Salamanca. Del 1 al 2 de noviembre, la pastelería Flor y Nata, dentro del hotel, ofrecerá tres versiones del emblemático pan de muerto, elaboradas a partir de las recetas del chef mexicano.
La propuesta incluye la versión tradicional, una alternativa rellena de nata y una tercera cubierta con azúcar de ceniza de totomoxtle, una de las variantes más distintivas de la temporada. Para conservar la esencia de la receta y su carácter artesanal, las preparaciones incorporan ingredientes como ralladura de naranja, azúcar de flor de cempasúchil, agua de azahar y vainilla, sabores que evocan la tradición del Día de Muertos.
Con una trayectoria consolidada en la escena gastronómica de la Ciudad de México, Lalo García ha desarrollado proyectos como Máximo, que abrió junto a su esposa, Gabriela López, además de los restaurantes Lalo! y Havre 77, y la panadería Gala. Su trabajo al frente de Máximo lo ha situado entre los nombres destacados de la gastronomía mexicana, con un reconocimiento que se extiende más allá de las fronteras del país.






