ESCAPADAS

Descubre Múnich, el destino europeo que redefine el lujo discreto


Entre jardines dorados, palacios barrocos y una sofisticada arquitectura, la capital de Baviera vive su temporada más serena. Dos direcciones marcan el compás de esta escapada de otoño


Múnich© Getty Images
Octubre 23, 2026 5:46 PM EDT

Múnich es una ciudad que no necesita elegir entre tradición y modernidad: antigua capital real de Baviera, de fachadas barrocas y neoclásicas, pero también laboratorio de arquitectura contemporánea audaz e imán para las start-ups. Grande en ambición, pero íntima en escala, su centro histórico se recorre a pie sin esfuerzo. Es, sin discusión, la ciudad más upscale de Alemania, y en otoño—cuando el Jardín Inglés se tiñe de dorado— revela su versión más elegante. Aquí el lujo se vive con la discreción de quien no necesita convencer a nadie.

Dónde llegar

Múnich ofrece dos maneras de entenderla hospitalidad bávara: dos direcciones que, aunque distintas en carácter, comparten la misma vocación por el detalle.

Koenigshof, A Luxury Collection Hotel

KOENIGSHOF HOTEL© CORTESÍA
Koenigshof Hotel

En pleno Stachus (Karlsplatz), antaño la plaza más concurrida de Europa y hoy corazón de la Múnich contemporánea, el debut de The Luxury Collection en Alemania lleva la firma de los arquitectos españoles Nieto Sobejano. Su lectura del edificio histórico —con estructuras de celosía dorada, muros de cristal y una «fisura» arquitectónica que abre el atrio central hacia la plaza—convierte el hotel en un ejercicio de luz y contención a partes iguales. Sus 106 habitaciones y suites incluyen la Grand Presidential Suite del octavo piso, con tres dormitorios, comedor y salón con bar propio, y conviven con una colección de arte propia de la familia Inse-lkammer (propietaria del hotel) que reúne obras de Joseph Beuys, Christo y Jeanne-Claude y David John Flynn.

Vistas desde Greta Oto© CORTESÍA
Vistas desde Greta Oto

En el noveno piso, Greta Oto —el restaurante insignia del hotel, hoy bajo la batuta del chef Hannes Reckziegel— propone cocina amazónica y latinoamericana con el perfil histórico de la ciudad como telón de fondo: tacos, ceviche peruano y res brasileño, con "La Mesa" como opción de private dining para quien busca mayor intimidad. Vale la pena empezar por la ensalada tropical de papaya y el crudo pacífico. 

En el Greta Oto Bar, sobre los tejados de la ciudad y con los Alpes al fondo en días despejados, los cócteles Sting Paloma y Greta Oto Sour se sirven junto a una notable selección de tequilas y mezcales. Dos salones completan la oferta: The Gold, lounge de terraza panorámica hacia Karlsplatz y The Green, inspirado en los tonos de un bosque bávaro, donde se sirve la Koenigshof-Torte, reinterpretación de la histórica Prinzregententorte con sus ocho capas —una por cada distrito original del Reino de Baviera—. Los viernes, el desayuno bávaro de Weisswurst con Brezen y Obazda es cita fija. 

Para el bienestar, el Private Spa del hotel—piscina, sauna y ducha de experiencias con vistas panorámicas— se reserva a través del Front Office, sin costo adicional parahuéspedes de las suites Panorama, Terraza o Presidencial. El hotel cuenta con certificación Green Key por sostenibilidad.

The Charles Hotel, A Rocco Forte Hotel 

The Charles Hotel© CORTESÍA
The Charles Hotel

A pocos minutos, en el tranquilo y verde barrio de Lenbach Gärten y frente al Antiguo Jardín Botánico, The Charles Hotel propone una lectura más clásica del lujo muniqués. Abierto en 2007 y miembro de The Leading Hotels of the World, honra con su nombre a Charles Forte, padre de Sir Rocco Forte. El diseño interior se despliega en 132 habitaciones, 19 suites y 9 junior suites con balcones franceses, ventanales de suelo a techo y baños revestidos en piedra caliza con suelo radiante. La suite insignia, la Monforte Royal Suite, cuenta con terraza panorámica, piano de cola Bechstein y baño con sauna de vapor; ahí se hospedó Taylor Swift en agosto de 2024, durante su Eras Tour. 

En Florio, el restaurante de cocina italiana clásica dirigido por el chef Fulvio Pierangelini, las vistas al Antiguo Jardín Botánico acompañan el róbalo para dos personas y el tataki de atún, dos clásicos de la carta. El Florio Bar recibe con el aperitivo, mientras el Circle Bar, de estilo Art Déco, es territorio de champagne y catas de gin & tonic. El Charles Spa alberga la piscina cubierta más larga de Múnich, bajo murales en mosaico de motivos de coral, además de gimnasio abierto 24 horas, baño de vapor y sauna finlandesa; los tratamientos utilizan los productos de Irene  Forte Skincare, elaborados con plantas cultivadas en el resort siciliano de la familia Forte.

Dónde comer

En Múnich, el pan, el café y la sobremesa importan tanto como la mesa de alta cocina.

Desayuno

Ningún visitante debería marcharse sin probar el pan de Julius Brantner, nombrado por la revista Falstaff el panadero más querido de la ciudad. A pasos de Marienplatz, el Viktualienmarkt —mercado al aire libre desde 1807, con más de 100 puestos— reúne flores, especias y delicatessen bávaras; ahí, en un puesto verde, la maestra confitera Lea Zapf elabora una patisserie que se ha vuelto parada obligada. Para el café de especialidad, Suuapinga —arábica 100%, estética escandinava— es ya una pequeña institución local, mientras que Preysinggarten, instalado en un edificio decimonónico con jardín interior, es la dirección para un desayuno sin prisas, sobre todo en sus brunchs de domingo.

Julius Bratner© INSTAGRAM
Julius Bratner

Almuerzo

La Schumann’s Tagesbar mantiene una filosofía de simplicidad elegante en clave de mediodía. A pocos pasos, el Dallmayr Delikatessenhaus —más de 300 años de historia y uno de los mayores templos de la delicatessen en Europa, con alrededor de 8.000 productos— despliega tres espacios propios: el informal Café Bistro, el Bar & Grill de champagne y mariscos, y Alois, su restaurante de alta cocina con dos estrellas Michelin. En plena Maximilianstraße, el Brenner Restaurant ocupa desde 2003 las antiguas caballerizas reales: un salón de arcos blancos y columnas dóricas con parrilla abierta al centro, donde pastas caseras y pescados se preparan a la vista de los comensales.

Alois© CORTESÍA
Alois

Cena 

Garbo Weinbar propone comida austriaca y vinos selectos —el sándwich de jamón y queso tostado y las costillitas para comer con las manos son buenas apuestas—. Schumann’s am Hofgarten, del famoso bartender Charles Schumann, es la institución más célebre de Alemania: cierra los sábados porque su fundador, sencillamente, no cree en los cócteles de sábado por la noche. En Schwabing, el Kaisergarten ocupa desde hace más de 100 años una casa Art Nouveau con jardín-cervecería a la sombra de castaños centenarios; ahí, el Schnitzel es de rigor.

Alta Cocina

Mokum, con solo ocho mesas, propone un bistró francés relajado de la mano de Julia Kolbeck, Florian Rottensteiner y Tim Meier. En Raya Munich, del chef Moritz Haake, la experiencia Omakase —de 8 a 10 tiempos, solo 12 plazas— ritualiza el wagyu de Kobe con puntualidad estricta y sin fotos. Y en Jan Restaurant, el chef Jan Hartwig —uno de los doce chefs con tres estrellas Michelin en Alemania— ofrece solo 40 asientos y una cocina de autor que alcanzó las tres estrellas en menos de seis meses desde su apertura en 2022.

Dónde comprar

Múnich tiene muchos rincones para fotografiar y descubrir.© Getty Images
Múnich tiene muchos rincones para fotografiar y descubrir.

La lujosa Maximilianstraße concentra boutiques internacionales como Tom Ford, Max Mara, I.W.C. Schaffhausen y firmas de lujo locales como Aigner en fachadas históricas del siglo XIX. En ese mismo barrio, Sévigné trabaja desde hace casi 50 años joyas únicas talladas a mano en oro, plata y piedras preciosas. En un loft del centro, hay que tocar el timbre para entrar en EDEM — Chambre Privée, el salón ultra privado de Edem Adobaya, ex comprador y director de moda de Giorgio Armani en Alemania. A Kind of Guise, marca muniquesa fundada en 2009, estrenó tienda insignia, con mármol español y un acuario como sello. Para perfumes de nicho, Parfums Uniques Eva Bogner cura marcas que no se encuentran en ningún otro punto de la ciudad. Y detrás de una fachada ocre cerca del Viktualienmarkt, el Radspielerhaus —antiguo Palacio Rechberg, en manos de la misma familia desde hace seis generaciones— vende muebles y textiles bajo techos con frescos originales, algunos rescatados de la Exposición Universal de París de 1900. Los visitantes no residentes de la Unión Europea pueden tramitar un reembolso de hasta 14% en compras

Qué hacer

El otoño es, quizás, la estación más generosa con Múnich. En octubre, el Jardín Inglés —370 hectáreas que lo hacen más extenso que Central Park o Hyde Park— se cubre de dorado y ofrece, junto al río Isar, un remanso de calma en plena ciudad. En el centro histórico, la Frauenkirche —construida entre 1468 y 1488— y sus dos torres gemelas de casi 99 metros marcan el skyline por ley: un referéndum de 2004 prohíbe que cualquier edificio de la ciudad las supere. 

En Marienplatz, la plaza central desde 1158, el carrillón del Neues Rathaus suena varias veces al día, y a las afueras, el barroco Schloss Nymphenburg —palacio de verano de los gobernantes de Baviera, en construcción desde 1664— se rodea de más de  200 hectáreas de jardines franceses e ingleses.  Quienes buscan altura literal  pueden reservar con AlpenAir un vuelo panorámico sobre los Alpes bávaros, la Zugspitze y el castillo de Neuschwanstein. Y para quienes  persiguen bienestar y longevidad, MitoSphere —abierto a  huéspedes del Koenigshof y a cualquier visitante— ofrece terapia de luz roja, entrena- miento de hipoxia-hiperoxia, baños de hielo y oxígeno hiperbárico, combinando biohacking con la evidencia científica más reciente.

Neuschwanstein, el castillo más fotografiado de Europa.© Getty Images
Neuschwanstein, el castillo más fotografiado de Europa.
Más allá...

A menos de dos horas de Múnich, en las estribaciones de los Alpes bávaros, se alza el castillo más fotografiado de Europa: Neuschwanstein, construido en el siglo XIX por el rey Luis II de Baviera y célebre por haber inspirado el castillo de la Bella Durmiente de Disney. Los fines de semana, los propios muniqueses escapan a sus lagos: Tegernsee, a unos 50 km, en zona prealpina de sabor tradicional y old money —retiro de Manuel Neuer, del canciller alemán Friedrich Merz —, donde la histórica cervecería Bräustüberl abre su jardín de cerveza entre eventos de moda, golf y gastronomía.