Desde muy pequeño, Ángel encontró en el pan mucho más que un oficio: una pasión que llevaba en la sangre. Heredero de una tradición familiar dedicada a la panadería, que se ha transmitido de su abuelo a su padre, creció rodeado de aromas, sabores y del arte de transformar ingredientes en creaciones dulces y deliciosas. Con el paso de los años, y tras recorrer distintos lugares, convirtió esa pasión en una vocación profesional que lo ha llevado a destacar como uno de los grandes referentes de la panadería en México y a nivel internacional.
Este año, Ángel suma un nuevo logro a su trayectoria al ser nombrado Panadero de las Américas 2026-2027, un reconocimiento que celebra su trayectoria, sus conocimientos y sus aportaciones a la industria de la panificación. Más allá del título, este nombramiento representa también una oportunidad para reivindicar el valor de un oficio que, durante mucho tiempo, no ha recibido el reconocimiento que merece.“Falta que se dignifique la panadería, porque creemos que es un oficio que no es tan valioso. Recuerdo que, de adolescente, llegué a recibir críticas, pero hoy puedo decir con mucho orgullo que soy panadero”, compartió Ángel en una publicación en redes sociales tras darse a conocer su nombramiento.
Ángel Castañón: Una vida en torno al pan
Como el propio Ángel compartió en una entrevista con un medio digital: “Yo no llegué a la industria panadera, nací en ella”. Desde muy pequeño, creció rodeado de una tradición familiar en la que el pan ha sido protagonista, siguiendo los pasos de su abuelo, su padre y sus tíos, quienes han dedicado su vida a este oficio. A los ocho años participó en un curso de verano de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares de México (CANAINPA). Lo que comenzó como un primer acercamiento al mundo de la panadería se convertiría en el punto de partida de una trayectoria dedicada a explorar las infinitas posibilidades que ofrece el pan.
La clave de su desarrollo profesional ha sido la capacidad de combinar la herencia familiar con una sólida formación académica. Ángel estudió Ingeniería en Alimentos en la Universidad Iberoamericana, se especializó en Ciencia y Tecnología del Horneado en Estados Unidos y continuó su preparación con diversos estudios y especialidades en Europa. Tras este recorrido, regresó a México para poner en práctica los conocimientos adquiridos y construir una trayectoria propia, hasta consolidarse como una figura destacada en la industria de la panificación.
Un reconocimiento sin precedentes
El pasado 11 de septiembre, durante el Primer Festival del Pan Dulce Mexicano, celebrado en Coyoacán, Ángel recibió un reconocimiento de la Confederación Interamericana de la Industria del Pan. La distinción, que incluye una medalla, un diploma y una chaqueta conmemorativa, reconoce su trayectoria y sus aportaciones al sector. Su elección se realizó durante el congreso anual de la organización, en el que se evaluaron perfiles de países como Chile, Ecuador, Brasil, Perú y Venezuela.
Entre los criterios que respaldaron su nombramiento destacan su trayectoria profesional, sus contribuciones a la industria de la panificación, su apuesta por la innovación y su compromiso con la preservación de las técnicas tradicionales de elaboración del pan. Dos proyectos han sido fundamentales en su camino: Tahona, una panadería familiar ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y PANTANO, una empresa especializada en la elaboración de pan para otros negocios y restaurantes. Ambos reflejan las distintas facetas de su trabajo y su manera de conjugar tradición, conocimiento e innovación en el mundo de la panadería.








