Si algo distingue a los torneos de tenis en México es la atmósfera única que los rodea. Desde la ya emblemática cita en Acapulco hasta el desierto de Los Cabos, ambos eventos se han consolidado como paradas obligadas en el calendario internacional y en el corazón de los aficionados al deporte blanco.
Al frente de esta historia se encuentra Renata Burillo, presidenta del Consejo de Administración de Mextenis, quien ha asumido con entusiasmo, compromiso y visión el legado de su padre, el fallecido empresario Alejandro Burillo Azcárraga. De él heredó la pasión por el deporte y el espíritu emprendedor; de su madre, la artista Germaine Gómez Haro, la sensibilidad, la creatividad y una profunda vocación filantrópica.
© CortesíaHoy, con motivo del décimo aniversario del Abierto de Tenis de Los Cabos —que ha dado inicio en las instalaciones del Cabo Sports Complex y finalizará el 1 de agosto de 2026—, la empresaria reflexiona con ¡HOLA! sobre la emoción de esta primera década, los sueños que siguen impulsando el proyecto y el papel esencial que la familia desempeña en cada paso de su vida y trayectoria.
La mujer, el origen y los valores
Todos somos la suma de nuestras experiencias. Sería imposible entender quién soy hoy sin mirar hacia el mundo en el que crecí. En mi caso, el mundo que me abrió mi mamá y el que viví con mi papá no pudieron ser más distintos. Si bien en muchos aspectos se complementaban, en otros representaban visiones del mundo y formas de ser radicalmente diferentes.
Por un lado, heredé de mi mamá la sensibilidad, el sentido del contexto, el desarrollo del ojo y del pensamiento crítico, la importancia de la historia y la creatividad. Son cosas que hoy veo muy reflejadas en mi forma de liderar, en la importancia que tiene para mí la filantropía y en el clima que buscamos construir dentro de la empresa.
De mi papá heredé una visión más pragmática. De él aprendí la responsabilidad económica, la importancia de saber negociar, la disciplina, la búsqueda de resultados y el valor de la competencia.
Hoy creo que tengo la capacidad de entender dos maneras muy distintas de concebir el valor. Y lo más valioso de esa combinación no es el gusto por el arte ni la capacidad para hacer negocios. Es haber aprendido que hay cosas que se deben medir en pesos y otras que no. La mayoría de los errores ocurren cuando utilizamos la medida equivocada para juzgar algo.
Como bien dices, yo crecí en los torneos de tenis. En ellos viví mi niñez, mi adolescencia y ahora una parte importante de mi vida adulta. Cada etapa ha sido muy distinta. Conforme fui creciendo, me involucré cada vez más, apoyando en diferentes áreas del torneo, aunque nunca de tiempo completo.
El momento decisivo llegó en 2015, cuando la ATP aprobó el torneo de Los Cabos. Hice un viaje para representar al torneo en una rueda de prensa en la que se haría el anuncio oficial. Ese fue el punto de inflexión. No me volví a separar del tenis.
Lo primero que se me viene a la mente es la importancia del equilibrio entre el trabajo y la familia. Nada de lo que logres en el ámbito profesional será nunca más valioso que disfrutar y vivir plenamente a tu familia. Acompañar a los hijos y a la pareja en los momentos importantes es, al final, lo que realmente cuenta.
No podría mencionar un solo movimiento o una sola obra, porque a lo largo de mi vida me han marcado distintos periodos y corrientes artísticas. Ahora que lo pienso, sería interesante analizar por qué, en ciertos momentos, me ha llamado más la atención un periodo o un artista y cómo eso ha ido cambiando con los años.
En general, algo que me apasiona es la cerámica como medio y sus infinitas posibilidades, así como la manera en que ha sido trabajada durante siglos en prácticamente todos los rincones del mundo. Me gustan los dibujos de Leonardo da Vinci y las pinturas de Caspar David Friedrich y Egon Schiele. También me fascinan las “venus” neolíticas y las figuras cicládicas. ¡Qué pregunta tan difícil!
© CortesíaEl amor, la familia y la maternidad
Ese viaje del que hablaba fue también el momento en que entré de lleno a trabajar en Mextenis, cuando conocí a Álvaro y cuando arrancó oficialmente el torneo de Los Cabos. Definitivamente fue una experiencia que cambió el rumbo de mi vida por completo. Siempre será una fecha para celebrar y una ciudad que llevaré en el corazón.
Nuestra situación quizá no es la más común y siempre llama la atención. Por un lado, compartimos una pasión: nuestros viajes de trabajo suelen estar ligados a torneos de tenis en distintas partes del mundo, y poder vivir esa experiencia con mi pareja ha sido increíble.
Pero también hemos tenido que aprender a poner límites muy claros. Hemos delimitado muy bien las responsabilidades de cada uno. Somos personas con perfiles y fortalezas muy diferentes, y sabemos perfectamente dónde encajamos dentro de la organización.
Ahora bien, la conversación sobre tenis inevitablemente llega a casa y, en los momentos en los que no estamos de acuerdo, resulta imposible no llevarla también al ámbito familiar. Por eso ha sido muy importante trabajar con coaches y asesores que nos acompañan, nos aconsejan y nos ayudan a evitar que los problemas del trabajo afecten nuestra relación.
Que tenga disciplina personal y que sea una persona generosa.
Mi mamá ha sido un gran ejemplo de amor y dedicación. Admiro profundamente sus logros profesionales y la pasión con la que ha realizado, y sigue realizando, todos sus proyectos.
Me impresiona todo lo que ha conseguido y, al mismo tiempo, la mamá que ha sido para nosotros y la abuela que es para todos sus nietos. Me inspira todos los días.
© Getty ImagesLa empresaria, el liderazgo y las mujeres
Creo que el ejemplo de Otis es el mejor para describir mi formación y la influencia tanto del mundo humanista como del de los negocios.
Cuando el huracán devastó Acapulco había que tomar decisiones. Decisiones que tendrían un impacto económico para Mextenis, pero también decisiones que afectarían a la gente de Acapulco. Eran valores distintos y, en muchos sentidos, contradictorios.
Quizá, si hubiera analizado la situación únicamente desde el punto de vista económico, habría llevado el torneo a otro lugar. Pero había un componente humano —el apoyo a la gente de Acapulco y el trabajo para ayudar a levantar el puerto— que simplemente no pude ignorar.
Que no tenga miedo, que confíe en sus capacidades y que deje que el trabajo hable por sí solo.
Sí, hago varias cosas distintas (risas). Esto es algo que heredé de mi papá. Requiere mucha organización y una buena planeación de la agenda. Pero, en el caso de estos dos roles, la verdad es que son actividades que disfruto tanto que todo fluye.
En el caso de Los Cabos, siento que el proyecto se está consolidando tal como lo imaginamos desde el principio. Es verdad que la pandemia nos sacó un poco del rumbo y nos obligó a detener la inercia con la que venía creciendo el torneo.
Pero hoy puedo decir con tranquilidad que, en términos generales, este proyecto está cumpliendo con los objetivos que nos planteamos al inicio de esta aventura. No siempre sucede, y tanto yo como todo el equipo estamos muy orgullosos de ello.
"Gracias a mi padre, Alejandro Burillo Azcárraga, su visión, su amor por el deporte y por México, y su empeño incansable, hoy estamos aquí".
© Getty ImagesLa clave es lograr sinergias con lo que ya existe en el destino: los hoteles, los restaurantes y los diversos negocios locales. Desde el primer día hay que involucrar a la comunidad para que adopte el torneo como suyo.
Hay que entender muy bien lo que sucede en cada destino para beneficiarnos de él, en lugar de competir o aislarnos.
Yo sinceramente no creo que haya alguien en la industria que no reconozca a Acapulco y a Los Cabos como referentes de calidad. Siempre estamos entre los mejores torneos del mundo en nuestra categoría.
Ahora bien, el mundo del entretenimiento cambia constantemente y no podemos dormirnos en los laureles. En esta industria hay que evolucionar año con año y mantenerse al día para sobrevivir.
Sin lugar a dudas, mi padre, Alejandro Burillo Azcárraga. Gracias a su visión, a su amor por el deporte, por México y a su empeño incansable, hoy estamos aquí.
Confío en que estará celebrando muy cerca de nosotros estos diez años, en el plano en el que se encuentre.




