Ana Carla Maza: la violonchelista cubana que fusiona el jazz y la música clásica con sus raíces latinas
Con la misión de conectar y transformar a través de la música, la violonchelista, compositora, productora y cantante cubana formada en el Conservatorio de París, nos abre las puertas a la historia detrás de una propuesta musical vibrante, contemporánea y profundamente conectada con sus raíces
Reconocida por su trayectoria en los escenarios europeos más prestigiosos, Ana Carla Maza se ha consolidado como una de las voces más singulares de la música contemporánea internacional gracias a la fusión de su formación clásica en el Conservatorio de París con los ritmos latinos que la conectan con sus raíces.
Nacida en el barrio de Alamar, en La Habana, Cuba, Maza creció rodeada de músicos gracias a sus padres: su padre es el compositor y pianista chileno de origen mapuche Newen Tahiel Carlos Maza, su madre, Mirza Sierra, es cubana y guitarrista. Cuando tenía 12 años emigró con su familia a España y al cumplir los 16 se mudó a Francia para continuar sus estudios.
Ana Carla Maza, una artista independiente que construye su propio lenguaje musical global
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La talentosa violonchelista inició su formación clásica en el Conservatorio de Música de París, donde adquirió las bases que dieron forma a una propuesta musical única. En ella fusiona las técnicas del violonchelo clásico con los ricos ritmos de América Latina, la bossa nova y la samba, logrando transformar el instrumento en un protagonista dinámico y de gran fuerza rítmica, mientras interpreta sus canciones con una voz llena de expresividad.
Con más de 430 conciertos en 25 países, millones de reproducciones y un público fiel en Europa, ahora Carla presenta ALAMAR, su nuevo álbum de estudio y su proyecto más íntimo hasta la fecha, pues el título rinde un homenaje al barrio costero de La Habana vinculado a su historia familiar.
En una amena entrevista con ¡HOLA!, la artista se sinceró sobre sus raíces, su propósito y los sueños que la mantienen con la mira hacia el futuro.
Ana Carla Maza se ha presentado en salas y festivales de referencia como Jazz à Vienne, London Jazz Festival, Paris Jazz Festival, entre muchos otros.
Ana Carla Maza: Estrella en ascenso
Háblanos un poco de tus raíces y de cómo empezó tu camino en la música...
Crecí en Cuba, en un ambiente donde la música era parte de la vida cotidiana. Vengo de una familia de músicos, así que desde muy pequeña estuve rodeada de canciones, ritmos y emociones. La música para mí nunca fue algo lejano o académico solamente, era una forma de vivir y de expresar lo que sentía. Ahí nació mi relación con el violonchelo y también con la composición.
Eres violonchelista, compositora, productora y cantante, ¿cómo fue tu proceso para llegar hasta donde estás ahora?
Fue un camino de mucha disciplina y también de mucha pasión. Desde niña estudiaba muchísimas horas y tuve una formación clásica muy rigurosa. Llegar al Conservatorio de París fue un sueño importante, porque me permitió profundizar muchísimo en el instrumento y en la música clásica. Pero al mismo tiempo, dentro de mí existía una necesidad de libertad y de encontrar una voz propia. Poco a poco empecé a mezclar mis raíces cubanas, el jazz, el canto y la improvisación para crear un lenguaje más personal.
¿Cuál ha sido el mayor reto?
Creo que uno de los mayores retos ha sido mantener mi visión artística en una industria muy acelerada. Ser compositora, productora e independiente requiere mucha perseverancia. También como mujer sentí durante mucho tiempo la necesidad de demostrar mis capacidades creativas e intelectuales. Pero todo eso me hizo más fuerte y más consciente de mi propósito artístico.
"La música para mí nunca fue algo lejano o académico solamente, era una forma de vivir".
Para la violoncelliste Ana Carla Maza, ALAMAR marca un nuevo capítulo artístico.
Debido a tu carrera, viajas por todo el mundo, ¿qué es lo que más extrañas de casa?
Extraño mucho la familia, el mar, la naturaleza y las cosas simples. Un café tranquilo, cocinar juntos, conversar… Con el tiempo entendí que mi casa está donde me siento en paz, pero siempre llevo a Cuba conmigo emocionalmente.
¿Qué significa para ti representar al talento latino en el resto del mundo?
Es algo muy importante y muy emocionante para mí. Latinoamérica tiene una riqueza cultural y humana inmensa. Compartimos historia, sensibilidad y una manera muy profunda de vivir la música. Me emociona poder llevar esa energía y esa identidad a distintos lugares del mundo desde una visión contemporánea y libre.
Cuéntanos de dónde proviene la inspiración de ALAMAR...
ALAMAR nace de mi historia personal y familiar. Es el barrio de La Habana donde nací, un lugar muy ligado a la historia del exilio chileno en Cuba después del golpe militar. El disco habla de memoria, identidad, raíces y transformación. Es probablemente mi proyecto más íntimo.
¿Qué es lo que te atrajo de Japón para grabar el video de ALAMAR?
Japón tiene una relación muy especial con el silencio, la naturaleza y la contemplación. Sentí que ese paisaje conectaba profundamente con el universo emocional de Alamar. Filmar el video en medio de la naturaleza fue una experiencia muy humana y casi meditativa. Había algo muy puro y muy espiritual en ese entorno.
ALAMAR es una obra escrita y compuesta íntegramente por la artista, donde la memoria, el amor, el exilio y la sanación se transforman en un lenguaje contemporáneo y universal.
"Cuando alguien me dice que una canción lo acompañó en un momento importante de su vida, siento que todo tiene sentido".
Ana Carla Maza
¿Cómo es tu proceso creativo para componer?
Mi proceso es muy introspectivo. Necesito silencio, tiempo y espacio interior para crear. Muchas veces las ideas nacen primero como emociones, imágenes o sensaciones físicas. Escribo mucho desde siempre, llevo diarios desde niña. Después todo eso empieza a transformarse en música. Para mí, componer es una manera de entender la vida y también de compartir experiencias humanas.
¿Qué otros proyectos tienes en puerta?
Estoy trabajando en nuevos proyectos musicales y también en una dimensión más sinfónica de mi música. Me interesa seguir explorando el violonchelo desde lugares nuevos, continuar creciendo como compositora y llevar mi música a más escenarios del mundo.
¿Cuál dirías que ha sido tu mayor satisfacción?
Poder crear una conexión real con las personas a través de la música. Cuando alguien me dice que una canción lo acompañó en un momento importante de su vida, siento que todo tiene sentido. La música tiene una capacidad muy profunda de conectar y transformar.
¿Qué consejo le darías a las nuevas generaciones que quieran dedicarse a la música?
Que no pierdan la autenticidad. Hoy vivimos en una época muy rápida y muy marcada por los algoritmos y la comparación constante. Creo que lo más importante es crear desde la verdad, desde la sensibilidad y desde una necesidad real de expresión. Y también tener paciencia, porque las cosas profundas necesitan tiempo.