Naomi Osaka sabe cómo hacer una entrada monumental en los torneos más importantes del mundo, y cuando se trata de un Grand Slam, la tenista japonesa suele convertir su llegada en una declaración de estilo. Para la edición de Wimbledon 2026, Osaka decidió rendir homenaje a su herencia japonesa a través de una de las prendas más representativas de su cultura: un kimono.
Wimbledon es considerado el torneo más elegante del circuito y uno de los eventos deportivos con códigos de vestimenta más estrictos. Los jugadores deben cumplir con una regla histórica: la ropa y el calzado dentro de la cancha deben ser completamente blancos —sin tonos crema, hueso o similares, únicamente blanco.
Sin embargo, aunque las reglas son sumamente específicas dentro del juego, Naomi Osaka encontró una oportunidad en ese espacio previo a entrar a la cancha. Al no existir una restricción tan estricta sobre las prendas exteriores, la tenista aprovechó esa libertad para crear un momento visual que combinó moda, identidad y tradición.
El kimono que honra la cultura japonesa
Osaka se inspiró en el kimono tradicional japonés para crear un atuendo que funciona casi como una pieza de arte. Titulado “Evolving Ceremony”, el diseño fue creado y confeccionado por Hana Yagi, una diseñadora independiente basada en Tokio.
La elección del kimono representa una doble declaración: por un lado, celebra las raíces culturales de Osaka; por otro, pone el foco en el trabajo de una diseñadora emergente y en la importancia de la moda independiente.
Además, la pieza tiene un significado especial por sus materiales. Fue confeccionada a partir de elementos reciclados, incluyendo retazos de kimonos antiguos, un vestido de novia tradicional shiromuku y un vestido de novia deconstruido, convirtiéndose en una mezcla entre memoria, tradición y transformación.
Después de vencer a Elsa Jacquemot en la primera ronda del torneo, Osaka habló sobre la inspiración detrás del look. “Tengo herencia japonesa y haitiana. Si profundizo en la cultura japonesa, la silueta más emblemática es el kimono y no necesita tener un color específico para saber que se trata de un kimono”, explicó.
La tenista también reveló que una de sus referencias fue una de sus películas favoritas: Kill Bill. “Me encanta el personaje de Lucy Liu”, comentó, recordando el icónico kimono blanco que aparece en la película. “Recuerdo haber pensado que eso era genial. A partir de ahí, todo fue surgiendo. Fue como mi propia interpretación, rindiendo al mismo tiempo un gran homenaje y mostrando mi amor por Japón”.
Este atuendo se suma a la lista de momentos de moda más memorables de Osaka dentro del circuito. Es la tercera gran declaración visual que presenta en un Grand Slam después de la prenda inspirada en la Torre Eiffel que llevó en Roland Garros y el conjunto inspirado en medusas que utilizó en enero durante el Abierto de Australia.
Más que simples elecciones de vestuario, los looks de Naomi Osaka se han convertido en una forma de contar historias: una mezcla entre deporte, arte y la identidad cultural que la ha acompañado dentro y fuera de la cancha.







