Con una larga carrera como periodista de espectáculos, Mónica Mendoza vivió un inesperado cambio de rumbo a raíz de una serie de dolorosas pérdidas. Su preparación y experiencia como comunicadora la llevaron a indagar más acerca del profundo proceso por el que estaba atravesando y, sin anticiparlo, terminó convirtiéndose en coach de duelo y doula de muerte. Este camino le ha traído grandes satisfacciones, pues más allá encontrar respuestas a sus propias interrogantes, halló la forma de conectar con los otros en algo que es tan universal como lo es el duelo.
"Nadie quiere hablar de la muerte, pero sí hay que hablar de ella, hay que perderle el miedo y a la vez hay que abrazar la vida"
La vida llevó a Mónica Mendoza a convertirse en coadh de duelo y doula de muerte.
En entrevista con ¡HOLA! Américas, Mónica nos habló sobre sus aprendizajes, vivencias y todo el proceso que la llevó a su próximo libro El Arte De No Morir De Dolor. “Es un libro de duelos”, comentó la periodista sobre este proyecto que trabajó de la mano de la editorial Harper Collins, el cual ya se publicará en septiembre y está en preventa en Amazon y otras plataformas. En este ejemplar, por el que la comunicadora ha sido contemplada para las ferias del libro en Guadalajara y Miami, comparte historias y herramientas para aprender a vivir con las pérdidas.
Mónica nos habló sobre sus aprendizajes, vivencias y todo el proceso que la llevó a su próximo libro 'El Arte De No Morir De Dolor'.
Durante la charla, la comunicadora señaló que existe una notable renuncia entre los latinos a hablar sobre la muerte. “No acostumbramos a hablar de nada que tenga que ver con vainas mentales o emocionales”, dijo. Y es precisamente por eso que considera importante abrir la conversación para que las personas sepan que no están solas. Ella, por su cuenta, ha impulsado Café y Duelo, un espacio de charlas y experiencias alrededor de las pérdidas para acompañar a los deudos, además, también aborda estos temas en su podcast Mija Talks.
"Para nosotros los latinos es súper difícil hablar de duelos porque acostumbramos a que de esas vainas no se habla, acostumbramos a llorarlo en silencio y en la iglesia"
Mónica Mendoza creó 'Café y Duelo', un espacio de charlas y encuentros para hablar sobre duelos.
Al hablar de su experiencia y preparación como doula de muerte, Mónica destacó que celebridades como Nicole Kidman y la galardonada directora Chloé Zhao ya han incursionado en este ámbito, lo que deja ver un creciente interés en ciertos círculos por entender estos temas. “¿Por qué no hablamos de ello en los círculos latinos?”, propone.
Mónica, háblanos acerca de tu libro y qué te llevó a hacerlo
Es un libro que habla de duelos. Para nosotros los latinos es súper difícil hablar de duelos porque acostumbramos a que de esas vainas no se habla, acostumbramos a llorarlo en silencio y en la iglesia muchas veces, no acostumbramos a hablar de nada que tenga que ver con vainas mentales o emocionales. Yo soy periodista de entretenimiento, llevo muchos años cubriendo cine y música para medios en español, entonces este es un tema que absolutamente me hubiese gustado hablar, pero llega un momento en que me di cuenta de que la vida me había puesto a pasar por duelos desde que nací. Y la editorial Harper Collins ve eso antes que yo y me propone que hagamos un libro sobre mi vida con los duelos y en un año salió, fue bien rápido todo el proceso. Empezamos con el duelo por los padres por no ser los padres que deberían ser, por migrar, divorcio, y tantos y tantos duelos que pasamos. La vida nos pone en esas situaciones para que aprendamos, para que crezcamos tal vez, y no nos damos cuenta. Entonces espero que eso sirva para no seguir pasándolo solos.
¿Y en quién pensaste o para quién dirías que va dirigido este libro?
A cualquier persona que esté pasando un duelo y que se sienta sola, sin importar el tipo de duelo que sea, porque eso es lo único que nos une en la vida: no importa si eres rico, pobre, blanco, negro, protestante, católico, ateo, los duelos son la única cosa que nos une de verdad. Los duelos pueden ser hasta por la pérdida de un trabajo, que es algo que todos lo hemos pasado en algún momento, y muchas veces no sabemos qué hacer porque es algo que nos rompe el corazón: “Y ahora, ¿cómo seguimos con este?”. O sea, el recoger las piezas de nosotros para volver a caminar, porque la vida sigue y estamos vivos y tenemos que seguir con ella. Y como no hablamos de esos asuntos, no sabemos cómo lidiar con ellos, no sabemos si lo que tenemos es una depresión o es un duelo normal al que nos acostumbraremos a llevar, porque en realidad no se supera, se acostumbra a lidiar con esas emociones y con esas curitas en el corazón.
Mónica Mendoza pasó de cubrir alfombras rojas a hablar del duelo y la muerte.
"Sin importar el tipo de duelo que sea, eso es lo único que nos une en la vida: no importa si eres rico, pobre, protestante, católico, ateo... los duelos son la única cosa que nos une de verdad"
¿Cómo viviste la transición de periodista a coach y doula para hablar de temas como el duelo y la muerte?
Yo pierdo a mis padres, ambos con demencia, uno en Colombia y uno acá (en Miami). Hace dos años muere mi pareja, con quien me iba a casar, después de una relación de 10 años. El papá de mis hijos, de quien ya me había divorciado, también había muerto hace 13 años. Y después de que muere mi prometido, al día siguiente, muere mi suegro. También muere la perrita que había adoptado… Entonces lidiar con todas estas partes legales, lidiar con toda parte emocional, mis hijos ya grandes… Era un duelo que me estaba durando demasiado tiempo y yo no sabía si estaba en depresión o duelo o qué, porque esa no es mi personalidad. Y resulta que me pongo a investigar sobre duelo, y como soy de habladora, al fin periodista, y me pagan por hacer algo que me sale natural, que es hablar y contar historias, dije: “Voy a hablar de estas vainas que me están pasando, tengo que prepararme, porque uno tiene que ser muy responsable con lo que comparte”. No solamente porque a mí se me murió mi pareja, que a muchos nos ha pasado, y a periodistas también, significa que puedo hablar de todo tipo de duelo o puedo entender a una persona que ha pasado por un duelo diferente, la muerte de un hijo, cosas por el estilo.
Cuando empiezo a ahondarme en este mundo del coaching, descubro algo que se llaman las doulas de la muerte, que son personas que están preparadas tanto legalmente como emocionalmente para acompañar a una familia y acompañar a una persona en sus últimos momentos. Y me hice voluntaria de hospice, de cuidados paliativos, para acompañar a esas personas. Entonces eso me dio una experiencia más allá de la mía al ver cómo lo pasan los otros.
¿Cómo es la preparación y el trabajo de un coach y de una doula, a diferencia, por ejemplo, de la preparación y el trabajo tal vez de un terapeuta?
El coach te puede acompañar en lo que estás pasando, pero tú llevas las conclusiones. El terapeuta te recomienda qué opciones tener y todo eso, pero el coach también puede decirte, “mira, hay estos ejercicios, hay estas otras cosas, tú sabes”, pero es más acompañamiento, es como un amigo, amigo bien preparado.
Me llevó un tiempo, me preparé con la FIU (Universidad Internacional de Florida), y no fue tan rápido como pensaba porque primero hay que estudiar para coach, después me especialicé en coach de duelo. Tienes que ver mucha psicología, cuáles son los tipos de duelo, la duración, cuando ya es un problema de salud mental que tiene que ver con un experto y se tiene que recurrir a medicamentos... Para la preparación como doula de muerte también tienes que tener un background, puedes conocer de estas cosas, pero no te van a mandar para estar con pacientes si no estás preparado, si no demuestras que de verdad pusiste todas las ganas por aprender, porque tienes que aprender cuáles son las cuestiones legales, lo que se puede o no se puede hacer, lo que por lo menos yo como voluntaria en el hospice no puedo tocar un paciente. Es un campo que, absolutamente, no tiene nada que ver con el mío, pero sí puedo ir contando historias, sí puedo ir haciendo sentir mejor a la persona, ayudarle a pasar un mejor momento entre tanta confusión.
Mónica se preparó muy bien antes de aventurarse a hablar del duelo.
"Lo peor no son los primeros días, lo peor es cuando ya todo el mundo recupera su vida y uno está en silencio"
¿Qué desafíos has enfrentado a lo largo de este camino y de esta preparación?
Imagínate hablarle del duelo a los latinos, si cuando le hablas planear un funeral dicen “no, no, no, que eso es atraer a la muerte”, imagínate cómo es decirle quiero hablar del duelo a los medios, o sea, no es interesante. Es abrir camino porque sabes que existen los tanatólogos, pero no es algo que quieres tocar, nadie quiere hablar de la muerte de verdad, pero sí hay que hablar de ella, hay que perderle el miedo, y a la vez hay que abrazar la vida.
Hay muchos artistas y mucha gente famosa que se está haciendo doula de muerte últimamente, inclusive Nicole Kidman lo acaba de confesar que a raíz de lo que le tocó vivir con su mamá. Y Chloé Zhao, la directora ganadora del Oscar, también lo está haciendo. Entonces, es algo que ya se está empezando a hablar en los círculos americanos, ¿por qué no hablamos de ello en los círculos latinos?
A lo largo de todo este proceso, ¿ha cambiado la misión que te fijaste en algún inicio?
Yo creo que las mejores cosas son las que no se planea y, como no conozco, no sé a dónde me va a llevar esto, no tengo metas. El libro fue inesperado, yo quería hacer un diccionario de duelos y me sale Harper Collins, que lo que quieren es hacer mi vida con los duelos. Entonces te hace mucha ilusión cuando compañeros de esta industria te quieren entrevistar y hablar de esos duelos, hasta de los duelos profesionales, cuando perdemos todo lo que creíamos seguro. Entonces eso me hace ilusión, y ahí voy día a día.
¿Podrías hablarnos de tu otro proyecto, Café y Duelo?
Hay un concepto en algunas partes del mundo, sobre todo anglos y del norte de Europa, que hacen un café de la muerte. Pero imagínate hablarles a los latinos de un café de la muerte, creerían que yo los voy a envenenar o algo por el estilo. Sin embargo, son reuniones para hablar de los duelos. Entonces organicé encuentros con un carrito portátil de café, con un barista, y dije “vamos a hablar de esto”. Lo he hecho en República Dominicana, en Colombia, aquí en Miami y en Israel. Y estoy planeando expandirlo hacia en otras partes para cuando venga el libro, hacer reuniones de estas cuando toque promocionar el libro, para que la gente pueda vivir lo que es un café y duelo.
Mónica Mendoza creó también el podcast 'Mijas Talk'.
"Si estás en duelo, acéptalo, sé vulnerable, no trates de evitarlo porque va a salir de la forma más inesperada y en el momento menos conveniente"
¿Qué nos podrías compartir sobre el duelo y sobre la muerte de lo que no se hable particularmente en nuestra cultura latina?
Una de las cosas de las que más hablo es que estamos acostumbrados a decir “siento mucho tu pérdida”, y no se siente real. Es mejor decir algo que te nazca del corazón de verdad o no decir nada. También lo peor no son los primeros días, lo peor es cuando ya todo el mundo recupera su vida y uno está en silencio. La gente que está en los duelos le llamamos ‘el ruido del silencio’, porque ese silencio hace más ruido que cualquier otra cosa. Y si estás en duelo, acéptalo, sé vulnerable, no trates de evitarlo porque va a salir de la forma más inesperada y en el momento menos conveniente. Así que, si estás en duelo, vívelo y lo que tenga que ser, y después te levantas y sigues con la vida, no hay de otra.
¿Qué te gustaría transformar de la forma en la que concebimos los duelos y las pérdidas?
Quisiera que nosotros los latinos hiciéramos más énfasis en no preocuparnos tanto de que si está bien o no está bien ser vulnerable. Hay que sanar y sobre todo hay que aceptar que los hombres sí deben llorar, porque esas emociones, esos sentimientos no sanados nos pueden perjudicar como padres, como pareja, como profesionales, como en muchos aspectos. Puede desembocar en violencia doméstica, en muchas cosas. Y cosas que creemos tan diminutas o tan sin importancia nos pueden cambiar la vida y sanar eso, nos puede ayudar a tener una vida más liviana.