Camila Ramme: la deportista que está cambiando la historia del pádel en México
A sus 24 años, la jugadora de pádel número 1 de México tiene claro su objetivo: llegar a lo más alto y convertirse en inspiración para las nuevas generaciones
Desde los 3 años, la mexicana Camila Ramme tenía algo muy claro: su pasión por el tenis que más tarde se convertiría en una impresionante carrera en el pádel. Gracias a su esfuerzo y perseverancia, actualmente es Top 1 de México y número 86 del mundo, además de ser la primera y única mexicana en entrar al Top 100 en el ranking FIP y la primera mexicana en jugar Roland Garros.
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Además de una carrera de alto rendimiento que está traspasando fronteras en México —el país donde se originó este deporte— Camila está celebrando una nueva etapa en su vida: una importante colaboración con Original Penguin, pues acaba de ser nombrada la primera mexicana embajadora de la marca deportiva. Además, este año Camila tendrá alrededor de 35 torneos en los que su principal objetivo será fortalecer su posicionamiento dentro del ranking internacional.
Camila Ramme no solo representa el alto rendimiento dentro de la cancha, sino también a una nueva generación de atletas que está llevando el nombre de México en alto. Mientras tanto, disfruta cada paso del proceso con autenticidad, seguridad en sí misma y la firme convicción de que los sueños se cumplen cuando se persiguen con determinación.
Camila Ramme se ha consolidado como una de las atletas que lleva en alto el nombre de México.
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¿Qué fue lo que te atrajo de este deporte?
Primero empecé jugando tenis desde chiquita, como a los 3 años. Y el cambio al pádel sucedió porque una niña se lesionó en un torneo, por lo que necesitaban a alguien, así que me invitaron a jugar por mi experiencia en el tenis, que al final es similar. Después de ese torneo, me encantó el pádel. Empecé a jugar en los dos, seguía compitiendo un poco en tenis y luego en pádel, pero ya para ir a profesional tienes que elegir uno.
Ese mismo año clasifiqué a un mundial de menores de pádel, y como siempre me ha gustado mucho competir, a partir de ese evento decidí dedicarme 100% al pádel.
¿En qué momento decidiste que el pádel se convertiría en tu carrera?
Todo empezó a partir de un patrocinio que me permitió ir a España para entrenar y comenzar la universidad. Estar allá me hizo ver otro nivel, porque en España el nivel es altísimo: muchos de los mejores jugadores del mundo son españoles, y también hay argentinos. Además, el circuito profesional estaba muy concentrado allí.
Empecé a jugar esos torneos y, aunque al principio no ganaba, me di cuenta de que podía competir, de que podía hacerles partido. Entendí que también era parte de un proceso. Poco a poco fui viendo resultados, tanto a nivel nacional como internacional, y eso me hizo sentir que lo estaba haciendo muy bien.
Al final, en los mundiales juveniles —sub-18 y menores— ganamos oro, y también conseguimos un bronce por equipos. Ese tipo de resultados, junto con el hecho de que las marcas empezaran a confiar en mí y a apoyarme, fue muy importante. Para poder hacer una gira necesitas muchos aliados. Creo que fueron varios factores que se fueron alineando, pero, sobre todo, fue darme cuenta a nivel competitivo de que estaba ahí y de que realmente podía lograrlo.
¿Qué significa para ti representar a México en estos torneos internacionales?
Es un orgullo. Me siento muy feliz y también muy privilegiada de poder hacerlo. Ahora mismo soy la única mexicana que está compitiendo realmente a nivel internacional. Y además, no sé si sabías que el pádel se inventó en México, en Acapulco. Entonces, a cualquier lugar al que llegas, siempre es especial que haya un mexicano en el cuadro.
Para mí, ver esa bandera en el Top 100 y poder llevarla conmigo es muy significativo. Claro que juego por mí, por mi motivación, por mi equipo y por todo el trabajo que hay detrás, pero también hay una motivación muy grande por llevar a México a lo más alto en un deporte que nació aquí. De alguna manera, siento que también represento a todo ese legado.
Además, tenemos un torneo muy importante en Acapulco, un Major, y eso lo hace todavía más especial porque fue justamente ahí donde nació el pádel. La gente en el circuito siempre le tiene mucho cariño a México, porque el país forma parte de la historia de este deporte.
"Hay una motivación muy grande por llevar a México a lo más alto en un deporte que nació aquí. De alguna manera, siento que también represento a todo ese legado".
Camila se convirtió en la primera mexicana en jugar Roland Garros.
Y eso te ha traído increíbles oportunidades como tu nueva colaboración con Original Penguin.
Sí, yo los conocí en un evento el año pasado, en un torneo, y me acuerdo que me mandaron una polo a mi casa, yo estaba muy contenta, jugué desde las 9 de la mañana hasta el final del torneo y me sentía muy cómoda. Me siento muy feliz y muy orgullosa de haber cerrado esta colaboración, me encantan sus valores, todo lo que representa la marca, además de la ropa que es súper bonita.
Cuando conocí y probé la colección de pádel me sentí increíble jugando con ella. Al final, creo que tenemos objetivos dentro y fuera de la cancha y sin duda este es un gran logro, un sueño para mí poder colaborar con una marca que también tenga esa confianza en mi proyecto. Además, soy la primera mujer embajadora de la marca en México.
¿Qué le dirías hoy a la niña que empezó a jugar tenis y pádel a los 3 años?
Estoy muy orgullosa de la persona que soy hoy, como jugadora y persona. Creo que a esa niña simplemente le hubiera dicho “ve por tus sueños y sueña en grande”. Hace un año si me hubieras dicho que iba a estar cerrando con esta marca, igual y no me lo hubiera creído. También creo que hay muchísimo trabajo detrás y que al final si uno hace las cosas bien y con el propósito correcto, todo se alinea y todo llega.
¿Qué aprendizaje crees que te has llevado de la cancha a la vida real?
Creo que son muchas herramientas. Por ejemplo, en el pádel siempre jugamos en pareja, somos dos en la cancha. Hay cosas que dependen de ti y otras que no. Al final, dentro de la cancha se trata de enfocarte en lo que sí está en tus manos y concentrarte en eso.
Fuera de la cancha pasa algo similar: hay muchas situaciones que no podemos controlar y otras que sí. Por eso, una de las herramientas más importantes que he aprendido es justamente poner la atención en aquello que sí puedo manejar.
Además, el pádel implica construir un equipo. Requiere mucha comunicación con tu compañera y también un proceso constante de crecimiento. Hay aprendizajes que he tenido fuera de la cancha que luego llevo al juego, y viceversa. Para poder alcanzar un nivel más alto, el aspecto mental es fundamental.
Se trata de tener las herramientas necesarias para que, en cualquier situación del partido, puedas encontrar una solución. A veces necesitas aplicar una estrategia y, si ves que no está funcionando, tener la capacidad de adaptarte y cambiarla en ese mismo momento.
"Me encantaría ver cada vez más banderas mexicanas dentro del Top 100, y ojalá poder motivar a otras niñas a través de mi propia experiencia", revela Camila emocionada.
¿Qué es lo que te motiva a darlo todo en un partido?
Seguir creciendo como jugadora. Al final, muchos también te preguntan de ranking y de dónde quieres llegar, obviamente todos queremos ser número 1 y llegar a lo más alto, pero creo que lo que más valoro es el proceso y el día a día. Disfruto mucho lo que hago y me gusta ver ese crecimiento que he tenido a lo largo de los años y que en la cancha cada día tienes una oportunidad nueva.
Confiar en ti para mí es lo más importante. Y si un día no sale, tienes el día siguiente para ir a entrenar y tienes otra oportunidad en otro torneo.
A mí lo que me motiva hoy es dar mi 100%. También todo el sacrificio que hay detrás del equipo, de las marcas que están conmigo, y eso la verdad también me motiva mucho, el camino es más bonito compartido.
Y cuando no estás en la cancha, ¿cómo te gusta desconectarte?
Me encantan los perros; en mi casa tenemos varios. Con tantos viajes por los torneos, también valoro muchísimo estar en casa. Soy muy familiar, así que para mí es muy importante aprender a desconectar y recargar energía para lo que viene.
Siempre que regreso de un torneo intento dedicar ese día a eso: desconectar. Voy al fisioterapeuta para que el cuerpo se recupere, pero también procuro pasar tiempo con mi familia y con mis amigos. La verdad es que soy una persona muy sencilla y, fuera de la cancha, cuando dejo la raqueta, vuelvo a ser simplemente yo. Soy la misma Camila que está en la universidad, que tiene muchas facetas y una vida más allá del pádel.
Al final, es como si la padelista se quedara en la cancha y entonces volviera a ser Camila. Creo que esa separación me ayuda mucho. Además, cuando viajas tanto, empiezas a valorar aún más tu casa y esos momentos cotidianos que antes quizá dabas por sentados.
Por eso disfruto mucho estar con mi familia, con mis amigos y con mis perros, salir a comer y simplemente despejarme, dejar de pensar en pádel por un día. Creo que eso también es algo que me ayuda muchísimo.
Camila aprovecha en tiempo con su familia y sus mascotas para desconectarse fuera de la cancha.
"Cuando dejo la raqueta, vuelvo a ser simplemente yo. Soy la misma Camila que está en la universidad, que tiene muchas facetas y una vida más allá del pádel".
Camila Ramme
¿Qué sueños tienes por cumplir? ¿Qué viene? ¿Cuáles son tus metas a corto y largo plazo en tu carrera?
A mediano y corto plazo, uno de mis principales objetivos es entrar al Top 50 del mundo. Mi mejor ranking hasta ahora ha sido el 80, así que me encantaría poder dar ese salto en el futuro cercano. También quiero seguir defendiendo el número uno de México, que para mí es un privilegio y un gran orgullo. Representar a tu país de esa manera es un sentimiento muy especial.
A nivel personal, también quiero seguir creciendo como jugadora, pero al mismo tiempo inspirar a más niñas. Sé que todavía soy joven, pero me gusta que, en paralelo a mi carrera, también haya acciones fuera de la cancha. Me encantaría ver cada vez más banderas mexicanas dentro del Top 100, y ojalá poder motivar a otras niñas a través de mi propia experiencia.
También quiero seguir desarrollándome en distintos aspectos, tanto en mi juego como en mi marca personal como deportista.
Esos serían mis objetivos a corto y mediano plazo. Y ya pensando más a largo plazo, mi sueño sería consolidarme como una jugadora dentro del Top 30 del mundo.
Además, estás cumpliendo el sueño de muchas niñas, ¿cuál es el mensaje que te gustaría compartirles?
Sí, sobre todo eso. Ser la primera mexicana en abrir este camino me motiva, me da una motivación extra para que las niñas lo vean. En países como España han tenido ese ejemplo de las atletas más top, pero en México eso no existía, así que me gusta ser ese ejemplo para ellas. Más allá de decirles que lleguen a cierto número o entren al top 100, que sepan que es una carrera muy bonita con mucho crecimiento personal. Y sobre todo que, si algo les apasiona, vayan por ello.
Y hablando de ti, ¿quiénes son tus héroes? ¿Quiénes son esas leyendas que admiras?
La verdad es que siempre, desde chiquita, me gustó mucho Serena Williams, me parece impresionante cómo pudo romper todas esas barreras, dentro y fuera del deporte. Ella es mi inspiración.