Las sartenes de hierro fundido son (ahora) una pieza indispensable de muchas cocinas. Lo fueron hace mucho tiempo y, hace unos años, volvieron con fuerza. De hecho, son conocidas como las sartenes de toda la vida. Y elegirlas no es fácil.
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Son sartenes que han sobrevivido a las modas de otros materiales y diseños, por muy modernos que sean, y, cuando pensamos en ellas, sabemos que son una buena elección. Ahora bien, las sartenes de hierro fundido requieren, en inicio, una mínima inversión. Si buscamos una que tenga la calidad suficiente como para acompañarnos muchos años y cocinar bien. Pero, también, unos cuidados específicos que pueden conseguir que las descartes por completo. Sin embargo, teniendo en la cabeza las cuatro cosas que debes saber acerca de ello, créeme, te durarán para siempre y acabarás enamorándote de ellas.
Pequeña guía para cuidar tus sartenes de hierro fundido
En cuanto compres tu primera sartén de hierro fundido, debes 'curarla' antes del primer uso: un proceso que protege tu sartén, creando una película antiadherente que te permitirá cocinar sin problemas. Para ello:
- Sitúa tu sartén en la bandeja inferior del horno, precalentado previamente a 250 ºC y habiendo limpiado de manera suave tu sartén con agua caliente y jabón neutro.
- Engrasa la sartén con un poco de aceite vegetal, aceite de oliva o aceite de girasol. Hazlo por todas partes, incluyendo el mango.
- Coloca la sartén boca abajo sobre la bandeja o rejilla del horno y déjala ahí durante una hora.
- Apaga el horno, deja que se enfríe y, con un papel de cocina, retira el exceso de aceite.
Ahora bien, los cuidados no acaban ahí. Tanto en su limpieza como en su uso debes tener en cuenta:
- Limpia siempre tu sartén de hierro fundido a mano, nada de utilizar lavavajillas. Utiliza unjabón o detergente neutro, retirando, si quieres, la primera capa de suciedad con agua cuando la sartén aún está caliente. Frotacon la zona suave del estropajo, pero con energía, y, en cuanto termines,sécala para evitar que se oxide.
- Tras su limpieza, aplica una capa muy fina de aceite, de cualquier tipo, con un papel de cocina. Si utilizas detergente, has podido eliminar la capa de la primera curación.
- No dejes la sartén a remojo durante horas con detergentes antigrasas, pues rompes esa primera película de aceite y sus propiedades.
- No utilices nunca utensilios afilados sobre ella, porque, por muy fuerte que sea el hierro, puede llegar a estropearse.
