El 25 de agosto de 2001, la Catedral de Oslo acogió la primera boda real desde la de los reyes Harald y Sonia en 1968. Y no era una boda cualquiera: se trataba de un enlace de Estado, el del príncipe heredero Haakon Magnus, futuro jefe del Estado noruego. Cientos de invitados, autoridades y representantes de una decena de casas reales europeas viajaron a Noruega para vivir aquel día histórico. Fue además la primera gran boda del nuevo milenio y se celebró como el símbolo definitivo de un cambio de época: el hijo del rey se casaba con una plebeya que había trabajado como camarera, era madre soltera y había tenido que reconocer un "pasado salvaje". En aquel enlace, retransmitido en directo y seguido de forma masiva, hubo un protagonista indiscutible: Marius Borg Høiby. Tenía cuatro años y se convirtió en el símbolo de la modernización de la realeza. Hoy, con 29 recién cumplidos, se sienta en el Tribunal del Distrito de Oslo acusado de más de una treintena de cargos, cuatro de ellos por violación.
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Un primer hijo para el príncipe Haakon y el símbolo de la realeza moderna
"He tenido a Marius en mi vida desde que tenía dos años. Al principio probablemente pensó que era complicado relacionarse conmigo. Tuve que ir poco a poco hasta llegar a su interior, pero pronto encontramos la manera. Desde que tenía tres años vivimos juntos con bastante regularidad. De repente Mette tuvo que hacer algo y allí nos quedamos él y yo. Tenía tres años y se perdió en alguna parte. Me sentí inseguro, la gente me miraba y probablemente pensaba: ¡Ese chico no debería estar con el príncipe heredero! Pero me encantaba estar con Marius", así recordaba el príncipe Haakon la llegada de Marius a su vida en un libro que se publicó en el 2023 y que escribió Kjetil Østli bajo el título Haakon: Historias sobre un heredero al trono.
"Tengo tres hijos de los que estoy increíblemente orgulloso. Es un regalo tener personas en tu vida con las que realmente disfrutas. Hemos tenido suerte", contó el príncipe para el libro que se publicó justo un año antes de que Marius fuera detenido por primera vez. "Mette dice que debería incluir en el libro que tengo tanto cariño a los niños que puede doler. Es un poco así. Estoy muy feliz de estar con ellos y quiero que estén bien. Ser padre no te hace feliz todo el tiempo, pero sabes que estás haciendo algo profundamente significativo", añadió.
Un ejercicio de funambulismo: vivir como un príncipe sin serlo
En ese libro se puede ver como Marius fue el primer contacto con la paternidad que tuvo el príncipe Haakon, mucho antes del nacimiento de los príncipes Ingrid y Sverre. También muestra como Marius, desde el principio, estuvo destinado a un ejercicio de funambulismo: vivió como un príncipe sin serlo, gozó de los privilegios sin obligaciones y participó en actos de la familia real sin tener representación institucional. Hasta su tercera detención, Marius vivió en terrenos reales, tuvo pasaporte diplomático, seguridad permanente y gozó de unas comodidades al alcance de pocos. Considerado un nieto más de los reyes Harald y Sonia, participó en los posados oficiales, en las festividades nacionales y compartió escenario con miembros de la realeza. Cuando se hizo mayor, pidió llevar una vida anónima, pero posaba en eventos propios de celebrities y compartía en redes sociales imágenes que golpeaban la imagen de la familia real. Ese joven que se sintió intocable, como muestran las transcripciones filtradas de sus conversaciones con la policía, hoy vuelve a la escena pública en el peor contexto posible. Acusado de 32 cargos de los que niega la mayoría y los más graves, reconociendo exclusivamente el episodio de violencia doméstica que provocó el inicio de un año de investigación policial.
A diferencia de lo que ocurre con la princesa Ingrid, segunda en la línea sucesoria y de la que se detalla su formación académica, militar e institucional, de su hermano mayor, Marius, nunca se brindó información bajo la lógica de que nunca ocuparía un papel de representación en la jefatura del Estado. Así que se puede hablar de un blindaje total sobre su vida. "A la prensa no se le permite escribir de eso", le dijo al policía, que le advirtió de forma no oficial que se estaba juntando con gente que podría dar muy mala imagen a su familia.
La investigación policial rompe el blindaje que lo protegía
Se sabe que probó varias formaciones y trabajos, como ser editor de una revista en Londres, mecánico de motos o desarrollar una carrera como asesor inmobiliario, pero nunca ha trascendido ninguna trayectoria profesional estable. En ocasiones ha dejado la residencia real para compartir piso con alguna novia y luego ha vuelto al chalet independiente que tiene en los terrenos reales que el rey Olaf (abuelo de Haakon) adquirió como residencia oficial de los futuros reyes. Ahora, después de que se diera el escandaloso episodio de ver los coches de la policía entrando en Skaugum para registrar el que lugar en el que presuntamente se cometió la primera violación de las cuatro que se le acusan, Marius dejó de vivir allí para mudarse a uno de los barrios más exclusivos de la capital, Frogner. Este barrio ha aparecido numerosas veces en prensa por la llamada "chica de Frogner", la joven que reside allí y destapó el altercado de agosto de 2024 que inició toda la investigación. Según la prensa noruega, ambos mantienen todavía una relación.
A lo largo de este tiempo, cuando ha empezado a resquebrajarse ese blindaje que lo rodeó, se ha recordado también la trayectoria de su padre, Morten Borg, y también se ha buscado en su círculo íntimo, unas amistades peligrosas (las del propio hijo) que incluso han inspirado un libro. "Ha sido un secreto a voces en la policía que el hijo de la Princesa Heredera ha tenido tratos estrechos con criminales. En este libro, dos experimentados periodistas de investigación revelan cómo Marius y sus amigos podrían estar conectados con algunas de las bandas de narcotraficantes más notorias de Europa. En el centro de los hechos se encuentra una sustancia blanca, cuyo kilo cuesta un millón de coronas: cocaína", esta es la sinopsis de Hvite striper, sorte får (en español, Rayas blancas, ovejas negras) que aborda el controvertido caso de Marius Borg Høiby y que cuya publicación se trató de parar sin éxito.
La dualidad del personaje: su presencia en la vida real y las fotos que no se publicaban
En los últimos años, los que precedieron al 2024 que desencadenó la investigación policial cuyo juicio arranca este 3 de febrero de 2026 en el Tribunal del Distrito de Oslo, la imagen de Marius se volvió un enigma. Por un lado, era el "príncipe no oficial": taciturno, reservado, elogiado por sus padres y hermana en entrevistas, presente en actos con las máximas autoridades del Estado y miembros de la realeza europea. Así ocurrió durante los fastos de 2022 por la mayoría de edad de la princesa Ingrid, cuando ella le dedicó unas cálidas palabras en la cena de gala y lo definió como su "red de seguridad". Unas palabras que con el tiempo suscitaron la preocupación de la posible influencia que habría tenido como hermano mayor en la futura reina.
Por otro lado, circulaban imágenes —que rara vez llegaban a publicarse— de sus fiestas "salvajes", donde presumía de un estilo de vida que, siendo sutiles, se alejaba mucho de los valores que trasmite la realeza. Esa dualidad, entre la discreción oficial que imperaba sobre su figura y la exhibición privada en redes sociales, alimentó todavía más el interés por proceso legal que supone todo un desafío para la corte del rey Harald.
