Los príncipes Haakon y Mette-Marit de Noruega nunca han tenido una relación fácil, sin embargo, llevan casi un cuarto de siglo dando muestras ser un matrimonio sólido y parte de una familia capaz de superar cualquier obstáculo. Si bien los inicios fueron muy complicados, debido a un pasado que ella misma calificó de "salvaje", tras unos años de calma los problemas han vuelto y lo han hecho a lo grande. En un escenario marcado por la cuenta atrás para el juicio penal contra Marius Borg en el Tribunal del Distrito de Oslo, la salud de Mette-Marit, que lleva siete años luchando contra una fibrosis pulmonar quística, ha empeorado rápidamente en el último otoño hasta el punto de que la Casa Real de Noruega han anunciado en un alarmante comunicado que los médicos del Rikshospitalet barajan ya un trasplante de pulmón. Pese a toda la tormenta, lo suyo es un amor contra viento y marea.
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En la reciente ceremonia de entrega del premio Nobel de la Paz, en el Ayuntamiento de Oslo, el heredero al trono y su mujer dieron muestras en público de su gran complicidad y conexión. La princesa Mette-Marit tocaba la espalda de su marido y le cogió del brazo. Gestos de amor tímidos y comedidos debido a la solemnidad del acto, pero que no son frecuentes en este tipo de actividades entre los royals y que hemos visto en una semana en la que los príncipes herederos han estado muy presentes junto a dos de su hijos, Ingrid y Sverre, como parte de la maniobra de la realeza noruega para modernizar su imagen y potenciar a la nueva generación, en parte, menguada en la actividad oficial por los problemas de salud de la princesa Mette-Marit, que en los últimos meses le han hecho ausentarse más de lo habitual e incluso faltar en citas claves, como el viaje oficial que el matrimonio tenía programado a los Estados Unidos y que finalmente hizo en solitario.
La pareja se casó el 25 de agosto de 2001, pero la chispa se encendió unos años antes, en 1999, cuando Haakon conoció a la mujer de su vida en el Festival Quart. Unos amigos en común les presentaron a "la brillante chica sureña que me impresionó". "Se nota cuando Mette entra en una habitación. Parecía muy normal. Me gustaba hablar con ella y me sentía seguro cuando estábamos juntos. El hecho de que tuviera un hijo pequeño me hizo darme cuenta de que no tenía miedo a asumir este tipo de compromiso y responsabilidad", contó en el programa de radio Verano en P2 de la NRK en el año 2021, con motivo de su 20º aniversario de boda.
Los orígenes tan alejados de la nobleza y de la realeza y el hecho de ser madre soltera, generaron un gran debate en la opinión pública noruega. En su juventud, Mette-Marit tuvo un comportamiento algo díscolo y había tenido algunos problemas relacionados con el consumo de sustancias, algo que se convirtió en objeto de debate cuando el noviazgo se conoció. Ella se arrepintió de todo y Haakon no cedió a la presión y apostó siempre por ella y por Marius. El príncipe Haakon siempre cuenta que el hecho de tener a Marius en su vida le ayudó a prepararse para ser padre con sus propios hijos, los príncipes Ingrid y Sverre. Marius Borg fue acogido desde el principo como un miembro más en la Familia Real.
Los problemas crecen y su salud empeora
Solventadas todas las polémicas del inicio de su relación, Haakon ha estado junto a su mujer en su enfermedad crónica, la fibrosis pulmonar, que hace que no pueda desarrollar una agenda pública de actividades al cien por cien. También en la enfermedad, el matrimonio se ha mostrado como una piña.
En el último año, el gran problema al que se enfrenta el matrimonio es el próximo juicio que tiene por delante Marius Borg. Las acusaciones son durísimas: más de una treintena de cargos, entre los que se encuentran cuatro delitos de violación a varias mujeres incluidas algunas exnovias, maltrato, violencia física, abusos, amenazas, grabación de imágenes íntimas sin consentimiento y vandalismo, lo que podría suponer hasta diez años de cárcel según la ley noruega. Todo un escándalo que ha hecho mella en la monarquía del rey Harald, pero que ha unido aún más a Haakon y Mette-Marit.
