Ni Jeffrey Epstein -el perpetrador- ni Virginia Giuffre -la víctima más conocida- están ya aquí para verlo, ambos terminaron con su vida, según la versión oficial, pero Andrés Mountbatten-Windsor sí y vuelve a estar acorralado por sus propias mentiras. Los tres millones de archivos que desclasificó la semana pasada el Departamento de Justicia de los Estados Unidos contenían nuevas fotos del príncipe británico -título que no usa, pero que le sigue perteneciente por nacimiento- y muchas conversaciones entre él y el magnate condenado por tráfico sexual de menores. Entre las novedades, se ha encontrado una declaración de Ghislaine Maxwell, mano derecha de Epstein, que destruye la principal coartada que el hijo de Isabel II dio en el año 2019. Mientras salen a la luz posibles delitos cometidos en suelo británico, algo que, según The Guardian, la policía está investigando. El cerco se vuelve a estrechar sobre el hermano del rey Carlos III y ni su salida del Royal Lodge parece frenarlo.
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No hay un día sin que se acceda, dentro del ingente material que se publicó bajo el amparo de la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein, a un nuevo documento que evidencia que la relación entre los antiguos duques de York con Jeffrey Epstein no tiene nada que ver con lo que ellos contaron. Hoy la prensa británica ha puesto el foco en la famosa foto tomada en el 2001 en la que el príncipe Andrés rodea con su brazo a Virginia Giuffre, que entonces tenía 17 años, ante la mirada de Ghislaine Maxwell, otro de los personajes más oscuros de esta trama y la hija de un magnate de los medios de comunicación que siempre se había movido en los círculos más altos del Reino Unido y Estados Unidos.
El principal argumento del príncipe Andrés, ante los medios de comunicación, ya que nunca llegó a declarar ante la justicia estadounidense que sí lo reclamó, es que esa foto había sido manipulada y que él esa noche no estuvo allí. "Estaba con las niñas y llevé a Beatrice a un Pizza Express en Woking para una fiesta, supongo, alrededor de las 4 o 5 de la tarde", dijo en el programa Newsnight del 2019 que le costó la retirada de la vida pública. Cuando se le preguntó por qué recordaría una comida en Pizza Express 18 años después, dijo: "Porque ir a Pizza Express en Woking es algo inusual para mí, algo muy inusual para mí... Sólo he estado en Woking un par de veces y lo recuerdo de forma extrañamente clara", afirmó.
Durante años, él y su entorno, se parapetaron en el argumento de que esa foto no era real y que había sido manipulada con el único fin de obtener ganancias financieras. Es más, la propia Maxwell negó públicamente que la foto fuera auténtica y dijo no recordar haber reunido al príncipe Andrés con la menor de edad en su casa de Londres, una versión que coincidía con la del príncipe. Sin embargo, los recientes documentos, muestran que en privado su versión era distinta y que admitía que ese episodio tuvo lugar.
En un correo que se llama "borrador de declaración" y que hoy muestran medios como The Sun y Daily Mail, Maxwell confirma que ella los presentó esa noche en su casa de Londres. "Se tomaron una foto porque supongo que ella querría enseñársela a sus amigos o familia. Nunca le dije a ella que le diera un masaje", escribe Maxwell en el año 2015 cuando a presión crecía sobre ella, pero todavía no había sido detenida. Fue estando ya en manos del FBI cuando ella comenzó a negar la autenticidad de esa imagen y la existencia de un encuentro que Virginia Giuffre sostuvo hasta el final de su vida. Según el relato de Giuffre, aquella noche en Londres comenzó en la casa de Ghislaine Maxwell, donde Epstein tomó la fotografía con una cámara desechable antes de que el grupo saliera a cenar y luego a bailar al club Tramp. Giuffre sostuvo siempre la misma versión: tras esa salida, regresaron a la vivienda de Maxwell y allí fue obligada a mantener relaciones sexuales con Andrés, una acusación que ella enmarcó dentro del patrón de abusos que, según declaró, también se repitió en la casa de Epstein en Manhattan y en su isla privada de Little St. James.
Hay que recordar que el príncipe Andrés siempre ha negado conocer a Virginia Giuffre, aunque nunca ha prestado declaración oficial ni ha sido juzgado, ya que alcanzó un acuerdo extrajudicial en febrero de 2022 que no implica una admisión de responsabilidad y le evito un juicio a cambio de un pago millonario que, según la idea extendida por la prensa británica, salió del dinero privado de la reina Isabel II que deseaba zanjar este tema a cualquier precio en el que finalmente fue su último año con vida.
De los archivos a lo que pudo suceder en el Royal Lodge en el año 2010
En las últimas horas, The Guardian, uno de los medios más prestigioso del Reino Unido, ha publicado que la policía británica revisará las últimas afirmaciones que aseguran que Jeffrey Epstein envió una mujer con fines sexuales al Royal Lodge en el año 2010.
La mujer afirmó haber pasado la noche en la residencia del entonces príncipe en Windsor, según declaró su abogado estadounidense, Brad Edwards. La mujer, que no es británica, tenía veintitantos años en ese momento y posteriormente recibió una visita guiada por el Palacio de Buckingham, donde le invitaron a un té, según alega. Un portavoz de la policía de Thames Valley (que es la que cubre el condado de Berkshire, que es donde se encuentra el Castillo de Windsor y los terrenos reales donde está el Royal Lodge) declaró, según el citado medio británico: "Tenemos conocimiento de informes sobre una mujer que, al parecer, fue llevada a un domicilio en Windsor en 2010 con fines sexuales. Estamos evaluando la información conforme a nuestros procedimientos establecidos".
El abogado de la mujer dijo a la BBC que estaba considerando presentar una demanda civil en nombre de la mujer contra el ex príncipe, mientras que su compañera de bufete declaró a PA Media: "El poder de Andrés solo existía gracias a su familia real. La complicidad y la implicación de Andrés con Epstein y Maxwell son bien conocidas por nosotros, por Andrés y por el palacio desde hace muchos años".
Está reciente acusación, sumada a los archivos que ha desclasificado el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que incluyen hasta escandalosas solicitudes de dinero por parte de Sarah Ferguson, han hecho que el cerco político, social y mediático vuelva a estrecharse en torno al príncipe Andrés. Hasta el punto del que el propio Primer Ministro, Keir Starmer, sugirió una declaración del hermano del rey ante el Congreso estadounidense. "Siempre he dicho que cualquiera que tenga información debe estar preparado para compartirla en cualquier forma que se le solicite, porque no se puede centrar la atención en las víctimas si no se está preparado para hacerlo", declaró Starmer, rompiendo la larga tradición de no pronunciarse sobre los asuntos que competen a la Familia Real.
