La sombra del caso Epstein vuelve a proyectarse sobre Sarah Ferguson. La figura de Sarah Ferguson, durante años una de las más visibles y espontáneas de la Casa Real británica, atraviesa hoy un momento especialmente delicado. La que fuera duquesa de York, que en otras épocas ocupaba titulares por su actividad pública, su carácter impredecible o su cercanía con el príncipe Andrés, hoy vive sus horas más bajas. La publicación de millones de documentos desclasificados en Estados Unidos ha revelado nuevos correos electrónicos entre ella y el financiero, que incluyen mensajes tan sorprendentes como un “cásate conmigo” enviado apenas seis meses después de que él saliera de prisión. A ello se suma la complicada situación residencial que atraviesa la exmujer de Andrés Mountbatten-Winsor, justo cuando su antiguo marido vuelve a quedar salpicado por el escándalo. Un momento delicado para ambos, marcado por la presión mediática, la incertidumbre personal y la necesidad de rehacer su vida lejos del foco.
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La nueva remesa de documentos —más de tres millones de archivos, según confirmó el pasado 30 de enero el Departamento de Justicia estadounidense— ha vuelto a situar a Sarah Ferguson en el centro de la polémica. Entre ellos figuran correos electrónicos que la vinculan directamente con Jeffrey Epstein en 2009 y 2010, justo después de que él cumpliera condena por solicitar prostitución a una menor.
Según recoge Daily Mail, uno de esos mensajes incluye una frase que ha generado enorme impacto: “Cásate conmigo”, enviada en un tono que los medios británicos describen como ambiguo y difícil de interpretar en su contexto original. Otros correos muestran una relación de confianza que para la prensa local puede resultar “embarazosa y reveladora” para la duquesa. En ellos, Ferguson llega a referirse a Epstein como “el hermano que siempre he deseado”, en un mensaje fechado el 3 de agosto de 2009.
La prensa británica destaca que estos intercambios se produjeron después de que Epstein saliera de prisión en julio de 2009, lo que añade un matiz especialmente delicado a la relación. Algunos de esos correos muestran cómo el financiero norteamericano parecía sentirse bienvenido en el entorno de los York, llegando incluso a comentar que Ferguson podía organizar “té en los apartamentos del Palacio de Buckingham o en el Castillo de Windsor”. Otros archivos incluso muestran que el propio Andrés invitó a Jeffrey Epstein a cenar en el Palacio de Buckingham en 2010.
El papel de Epstein en la vida de los York
La publicación de estos documentos no solo afecta a Sarah Ferguson. También vuelve a situar en el punto de mira a Andrew Mountbatten-Windsor, cuyo nombre aparece repetidamente en los archivos. El duque de York ya se encontraba en una situación comprometida desde hace años, pero esta nueva filtración “ofrece un nivel de detalle que nunca se había visto” sobre la cercanía entre Epstein y la familia, según recoge The Independent. La fotografía incluida en los nuevos documentos, en la que se ve al hermano de Carlos III agachado sobre cuatro patas sobre una mujer tendida en el suelo, ha generado un notable revuelo en el Reino Unido. El primer ministro, Keir Starmer, ha señalado que Andrew debería estar preparado para testificar ante el Congreso de Estados Unidos sobre sus vínculos con Jeffrey Epstein, de acuerdo con la información publicada por The Guardian.
En uno de los correos, Epstein incluso pide a su equipo que redacte una declaración para que Ferguson afirmara públicamente que él “no era un pedófilo” y que había sido “engañada” por acusaciones falsas. No obstante, recordemos que la duquesa de York ya había reconocido en 2011 que aceptar 15.000 libras de Epstein fue “un gigantesco error de juicio”.
La repercusión de estos correos recién desclasificados y de toda la información que saltó a la luz hace unos meses, y que puso en jaque a la monarquía británica, han hecho mella en la expareja. La situación del príncipe Andrés, señalado públicamente por su amistad con Jeffrey Epstein, le obligó a tomar una difícil decisión: renunciar a sus títulos militares honoríficos y a sus patronazgos reales, además de dejar de utilizar el tratamiento de Su Alteza Real en funciones oficiales, según confirmó el Palacio de Buckingham en un comunicado el pasado mes de octubre. Mientras tanto, en 2025, varias organizaciones benéficas británicas también rompieron sus lazos con Sarah Ferguson tras la publicación de un correo en el que describía a Epstein como un “amigo supremo”. Aunque su portavoz explicó entonces que el mensaje se envió por recomendación legal para evitar una demanda del financiero, la presión pública fue suficiente para que diversas entidades consideraran incompatible su presencia como patrona.
Esta nueva filtración, más amplia y detallada, vuelve a poner en cuestión su criterio y su entorno, justo cuando la duquesa intenta reconstruir su vida personal y profesional.
Sarah Ferguson, en busca de hogar tras abandonar Royal Lodge
Por si todo esto fuera poco, Sarah Ferguson afronta otro frente abierto: su situación residencial. Tras abandonar Royal Lodge, la residencia de Windsor en la que vivió durante más de una década junto al príncipe Andrés, la duquesa de York se encuentra actualmente sin un hogar permanente, según ha informado Evening Standard, que describe su escenario como una “crisis de vivienda personal” derivada de la reorganización de residencias impulsada por el rey Carlos III. El diario británico detalla que el príncipe Andrés se instalará en Marsh Farm, una propiedad situada dentro de la finca de Sandringham, en un movimiento que pone fin a una larga disputa sobre el futuro de Royal Lodge. La nueva vivienda, más modesta y ajustada a su papel actual, supone un cambio significativo respecto al histórico inmueble de Windsor.
Hasta ahora, Sarah Ferguson había seguido residiendo con su exmarido, pero fuentes cercanas citadas por HELLO! señalan que está preparada para iniciar un camino independiente: “Lo ha apoyado todos estos años, pero ahora está lista para abrirse camino. No se mudará con él a la nueva casa”. Según estas mismas fuentes, tampoco contempla instalarse en la vivienda de la princesa Beatriz en los Cotswolds, mientras que la casa de la princesa Eugenia en Portugal podría ser una opción temporal mientras encuentra un lugar definitivo.
En los últimos tres meses, marcados por especulaciones sobre el destino final de los York y el papel que desempeñarían las princesas Beatriz y Eugenia, los acontecimientos han desembocado en una separación residencial que pone fin a un acuerdo doméstico que había perdurado durante casi dos décadas. No se trata de una ruptura emocional, sino del cierre de una etapa que comenzó con su matrimonio en 1986, continuó tras su divorcio en 1996 y se mantuvo en convivencia hasta 2026.
