Andrés Mountbatten-Windsor atraviesa horas bajas desde que las filtraciones de su vinculación con Jeffrey Epstein empujaran a Carlos III a retirarle los últimos privilegios que conservaba, entre ellos el ventajoso arrendamiento del Royal Lodge, lo que ha sido una batalla casi pública por conservar su vivienda. La soledad del hijo favorito de Isabel II es evidente y se agranda, ya que Sarah Ferguson, su compañera fiel, ha optado por tomar un camino propio. En este escenario, Beatriz de York se convierte en el apoyo que nunca falla y se deja ver públicamente junto a su padre y a su hija Sienna en lo que podría ser su última visita a la que también fue su casa.
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Los fotógrafos están pendientes a los movimientos que se producen en torno al Royal Lodge de Windsor y también al Mash Farm de Sandringham, ya que la mudanza de Andrés se daba como inminente mientras surgen informaciones sobre posibles reformas, desperfectos o plagas que podrían posponer ese traslado. En ese clima de máxima expectación, el antiguo duque de York se ha dejado ver cabalgando por los terrenos reales que rodean al Castillo de Windsor y junto a él su hija mayor, la princesa Beatriz, y una de sus nietas, Sienna Mapelli Mozzi.
El paseo, del que la prensa británica tiene fotografías, tuvo lugar el sábado por la mañana, duró unos 45 minutos y muestra a abuelo y nieta, con la ayuda de lo que parecen ser empleados de las caballerizas reales, a caballo por el Home Park, unos terrenos reales que forman parte de la zona privada que tiene la realeza británica en Windsor. Este gesto supone un acercamiento público después de que tanto su hija mayor como la pequeña, Eugenia de York, mostraran con su presencia en la Navidad de Buckingham que formaban parte del círculo de Carlos III y el príncipe Guillermo, un círculo del que Andrés parece desterrado por completo desde que el pasado octubre se filtraran unos mensajes entre él, Sarah Ferguson y Jeffrey Epstein que indican que la relación entre ellos no fue tal y como la contaron.
Se cree que durante este último encuentro, Beatriz de York aprovechó para pasar un tiempo en el Royal Lodge, la casa en la que vivió desde 2004 y donde celebró sus grandes fiestas de cumpleaños, además de la recepción privada que siguió a su boda con Edoardo Mapelli Mozzi. Aunque la princesa tenía ya 16 años cuando el entonces príncipe Andrés firmó el contrato de arrendamiento que le ha permitido residir allí hasta ahora, no cabe duda de que la propiedad forma parte de sus recuerdos. También era un lugar habitual para sus dos hijas, que solían visitarlo los fines de semana para ver a sus abuelos y que, a partir de ahora, dejará de formar parte de una vida familiar que está a punto de cambiar, empezando porque Andrés y Sarah van a tomar caminos distintos y separar su día a día de nuevo.
Los York siempre han sido una piña, pero el desgaste de los últimos años es evidente
Si bien los York han sido siempre una piña, lo fueron después del divorcio del matrimonio en 1996, después del escándalo del 2010, cuando Sarah Ferguson fue grabada aceptando dinero por presentar al príncipe Andrés, que entonces tenía un puesto importante como representante especial de comercio británico en el exterior, y después de que en el 2019 el se retirara de la vida pública, sin embargo, los últimos años han generado un desgaste familiar, también para las princesas Beatriz y Eugenia, que se han visto entre la espada y la pared en numerosos momentos.
A diferencia de la princesa Eugenia, que siempre se mantuvo al margen del caso Epstein y que según Daily Mail ha cortado la comunicación con él, hay que recordar que la princesa Beatriz sí tuvo un papel directo en uno de los momentos más delicados: participó en la reunión con el equipo de Newsnight en la que se decidió aceptar la entrevista que marcaría el declive público del duque. Según los testimonios de Sam McAlister, la productora de Newsnight que negoció la entrevista, Beatriz participó en la reunión clave en la que se decidió aceptar la propuesta de la BBC. No solo acompañó a su padre: fue una figura influyente en la conversación, preocupada ante la posibilidad de que la entrevista pudiera salir mal.
Además, otras reconstrucciones posteriores -incluida la cobertura que inspiró la película Scoop- confirman que la presencia de Beatriz en esa reunión fue real y decisiva, pese a que inicialmente se esperaba que solo acudieran Andrés y su secretaria privada, Amanda Thirsk. Tampoco hay que olvidar que en esa entrevista que se emitió en el 2019 y que precipitó su caída, el hijo favorito de Isabel II aseguró que la noche en la que Virginia Giuffre le acusaba de haber tenido relaciones sexuales con él mientras ella era menor él estaba con la princesa Beatriz, que entonces tenía 12 años, en una fiesta infantil en el Pizza Express de la ciudad inglesa de Woking, Surrey. Esta "coartada" (que no implica que ella formara parte de la estrategia) fue muy comentada y se convirtió en una de las frases virales, ya que fue llamativo que recordara con precisión lo que había hecho esa noche del 10 de marzo de 2001, es decir, 18 años atrás. l
