Rania de Jordania (55 años) ha vivido unos últimos siete días muy intensos, tanto a nivel institucional como personal, después de su último viaje a Estados Unidos. La 'royal' hachemita se desplazaba hasta Washington DC, recorriendo así en avión los casi 10.000 kilómetros que separan su residencia en Amán, el complejo palaciego de Al-Maquar, de la capital norteamericana. El principal motivo era asistir al estreno por todo lo alto del ambicioso documental que protagoniza Melania Trump, con quien mantiene una magnífica relación desde hace un tiempo.
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La esposa del rey Abdalá era una de las invitadas de mayor renombre internacional que acudía a la proyección en la Casa Blanca del film biográfico, en lo que fue un pase privado donde estuvieron otras influyentes personalidades y conocidos rostros. Entre ellos, el director ejecutivo de Apple, Tim Cook, y el de Amazon, Andy Jaasy; la responsable de la Bolsa de Valores de Nueva York, Lynn Martin; la heredera del imperio Fiat, Azzi Agnelli; la cantante Nicki Minaj, la modelo Georgina Rodríguez o el mítico exboxeador Mike Tyson.
La presencia allí de Rania tenía mucho sentido, máxime cuando esta incluso aparece en la película en una de sus secuencias. Es cuando se reunió en Palm Beach (Florida) con la mujer del presidente norteamericano en enero de 2025, para abordar juntas distintas iniciativas relacionadas con la protección de la infancia. Una cita informal que se produjo apenas unos días antes de que Donald Trump fuera investido por segunda vez, y que suponía el tercer encuentro de la reina jornada con la primera dama estadounidense desde que se conocieron en 2017.
Esta vez, durante estancia en Washington, la que es una de la mujeres más bellas y elegantes de la realeza mundial también tuvo tiempo de verse en otro momento con Usha Vance, pareja del vicepresidente J.D. Vance. "Fue un placer reunirme con ella", dijo Rania al respecto. Sin embargo, lo más especial y emocionante para ella de todo este viaje estaba por llegar, que no era otra cosa que el reencuentro con su hijo pequeño, el príncipe Hashem. El joven estudia actualmente en la Universidad de Georgetown, por lo que es de imaginar lo mucho que su madre lo echa de menos.
"Estoy muy orgullosa del hombre en el que te has convertido", le decía la reina al benjamin de la casa mientras se inmortalizaban juntos frente a la cámara. Un bonito posado donde, además, comprobamos como este ha cambiado físicamente de manera evidente, con un cuerpo más musculado respecto a la última vez que lo vimos con sus padres. Por si esto fuera poco, todo ello ha coincidido con el 21 cumpleaños de Hashem el pasado viernes, el mismo día que también soplaba 64 velas Abdalá de Jordania. Rania, como no podía ser menos, les felicitaba a ambos con sendos mensajes muy cariñosos y varias fotos sacadas de su álbum personal.
