Las invitaciones de boda se suelen entregar apenas un par de meses antes del enlace, pero la fecha se suele anunciar a los invitados con bastante antelación (a veces con algo más de un año). Es una forma de que reserven ese día tan especial para acompañarte, y también que se puedan organizar, sobre todo si la celebración implica desplazarse hasta otra ciudad. Por eso, lo normal es que ya tengas claro a qué eventos asistirás a lo largo de 2026 y más que probable que hayas empezado a buscar look, sobre todo si se trata de la boda de un familiar cercano o de una gran amiga.
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Lo primero que hay que tener claro es que son los novios quienes marcan el protocolo. Ellos tienen el poder de decidir el tipo de boda que van a celebrar y, por tanto, si tiene sentido (o no) que se apliquen ciertas normas. Pensemos en una pareja que organiza una unión informal, en el campo o en la playa. Aunque estén rodeados de sus familiares y amigos y quieran festejar su amor, ni los estilismos de ellos, ni los de los invitados, ni todo lo que rodee el enlace tendrá mucho que ver con quien decida casarse por la iglesia y apostar por un 'sí, quiero' más bien tradicional. Lo mismo sucede con el papel que tengas dentro del enlace; no es lo mismo que quien se case sea tu compañera de trabajo, que ejercer de testigo en la boda de tu mejor amiga (o de tu hermana). Si tu caso es el último, este conjunto de Beatriz Ruiz, más conocida en redes sociales como Bearuma, seguro que te resulta inspirador.
Un dos piezas con vocación de fondo de armario
Hace ya tiempo que las invitadas buscan diseños que puedan reutilizar después de la boda. "No hay nada más sostenible que una prenda que perdure en el tiempo y sea un fondo de armario", aseguraba a ¡HOLA! Novias Virginia Pozo, fundadora de Coosy. Y tal como nos explica Beatriz, ese fue su caso. Por eso, cuando Luiza D'Angelo la invitó a su enlace (en el que actuó como testigo) tuvo claro que buscaba algo cómodo y que no pasara de moda, para poder utilizarlo una y mil veces.
Fue así como decidió que Fernando Claro, quien hace años diseñó su vestido de novia y en quien ha confiado en distintas ocasiones, fuera el encargado de vestirla. Tal como nos cuenta la creadora de contenido, cuando vio el desfile de Claro Couture en Fashion Week Madrid se fijó en una falda muy similar a la que terminó llevando ella, aunque corta. "Era ideal: su tejido, la caída y el vuelo... Pero para una boda en octubre por la iglesia no me parecía apropiada y vimos la posibilidad de hacerla larga". Fue así como nació la idea de ejecutar un dos piezas compuesto por la falda midi y una chaqueta ligeramente oversize, pero entallada en la cintura y cerrada con un broche floral que compró en Zara.
El poder de un sombrero
En los looks de invitada los accesorios son tan importantes (o más) como las prendas. A veces un diseño sencillo se puede elevar muy fácilmente gracias a una joya (las suyas se las prestó su suegra) o un bolso especial (el de Beatriz lo diseñó Fernando Claro). También suele ser habitual recurrir a un tocado.
Según dicta el protocolo, el tocado solo es apto para bodas de día (por las noches es preferible optar por detalles más discretos como diademas, horquillas o peinetas). Y aunque siempre se ha dicho que era importante llevarlo durante todo el evento, Ana María Chico de Guzmán, la diseñadora preferida de las aristócratas y fundadora de la casa Mimoki, nos aclara este punto: "sin duda, los protocolos se han ido relajando a la vez que las bodas se han transformado. Antes, tras el vals, llegaba la despedida, pero ahora las bodas suelen ser grandes fiestas con baile que puede durar hasta el amanecer, por lo que llegar con tu gran tocado puesto de vuelta a casa no tiene ningún sentido". Y, por supuesto, se puede lucir independientemente de la estación del año, solo hay que elegir el modelo adecuado.
Beatriz nos cuenta que al tratarse de la boda de una buena amiga y ejercer como testigo, necesitaba culminar el look con una pieza muy especial. Ella recurrió a un sombrero de Tolentino que le dejó su suegra. Se trata de una pieza de alta costura sombrerera, que forma parte de sus colecciones más recientes. En concreto, es el modelo Bilbao, una creación inspirada en la arquitectura vanguardista del Museo Guggenheim de la capital vizcaína. El toque final que completó su estilismo.
