El mundo nupcial está lleno de tradiciones; solo en Europa hay documentadas cientos de ellas, que van desde vestir de blanco hasta lanzar a los novios arroz o flores. Cada cultura, región e incluso cada comunidad ha desarrollado a lo largo del tiempo sus propios rituales vinculados al matrimonio, muchos de ellos transmitidos de forma oral y adaptados generación tras generación. A esto se suma el hecho de que una misma tradición puede presentar múltiples variantes según el lugar, la época o el contexto social, lo que hace prácticamente imposible establecer un catálogo definitivo. Por eso, siempre que hablo con las recién casadas les pregunto si ellas siguen alguna, y la mayoría cumplen con aquello de llevar algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul.
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Dónde nace la tradición
Instituciones dedicadas al estudio del folclore, como la Folklore Society, explican que buena parte de las costumbres nupciales nacen de creencias relacionadas con la buena suerte, la fertilidad, la prosperidad o la protección de la pareja. Y el "algo viejo, algo nuevo..." no es una excepción.
Esta costumbre está vinculada a una rima popular inglesa documentada en el siglo XIX, durante la época victoriana, un periodo especialmente prolífico en rituales sociales relacionados con el matrimonio. La versión original decía: something old, something new, something borrowed, something blue, and a silver sixpence in her shoe. Es decir, algo viejo, algo nuevo, algo prestado, algo azul y una moneda de plata en su zapato. Aunque este último gesto, ligado a la prosperidad económica, no ha durado hasta nuestro tiempo, los demás sí se han mantenido.
Qué significa cada elección
Algo viejo: el vínculo con el pasado
El algo viejo simboliza la conexión con la familia y con la vida anterior al matrimonio. Representa las raíces, la continuidad y la protección del entorno familiar. Tradicionalmente, solía materializarse en una joya heredada, un broche antiguo o un encaje perteneciente a la madre o la abuela, elementos que hoy muchas novias integran de forma casi invisible en su look. Ayudan a redondearlo mientras cumplen con una costumbre que, en sí misma, está llena de sentimientos.
Algo nuevo: el comienzo de una etapa
El algo nuevo es el símbolo del futuro, de la esperanza y de la nueva vida que empieza tras la boda. Durante décadas, el propio vestido de novia cumplía esta función, ya que se estrenaba exclusivamente para ese día. En la actualidad puede ser cualquier pieza elegida con especial ilusión: desde los zapatos hasta un accesorio significativo, ya que cada vez son más las prometidas que reciclan el vestido de su madre o abuela.
Algo prestado: la felicidad compartida
El algo prestado debe proceder, según la tradición, de una persona cercana y felizmente casada, con la intención de “transmitir” esa buena fortuna a la novia. Pendientes, pulseras o incluso el velo han sido, casi siempre, los detalles más habituales. Tras la ceremonia, el gesto se completa devolviendo la pieza a quien la prestó, y aportándole así un carácter simbólico completo.
Algo azul: fidelidad y amor
El azul es el color de la fidelidad, la lealtad y el amor duradero. En la Edad Media también se asociaba con la pureza, de ahí su fuerte presencia en la simbología nupcial. Desde la clásica liga azul hasta pequeños bordados, joyas con zafiros, cintas para atar los ramos o detalles casi imperceptibles (muchas veces un detalle o un lazo en ese tono en el interior del vestido), este elemento es hoy el que más variaciones permite.
