RECORDAMOS SU 'SÍ, QUIERO'

La historia de amor que llevó a Philippe y Nina Junot a casarse dos veces: una boda íntima en Dinamarca y una noche flamenca en Marbella


La pareja celebró un enlace muy discreto que fue portada de ¡HOLA!


Philippe y Nina Junot boda© Getty Images
Regina NavarroCoordinadora digital de FASHION y Novias
9 de enero de 2026 - 11:53 CET

El empresario francés Philippe Junot ha muerto a los 85 años; una triste noticia que conocíamos mediante el mensaje que su hija Victoria ha compartido en redes sociales. Ella es, junto a Isabelle y Alexis, fruto del matrimonio de su padre con la que fuera su segunda mujer, Nina Junot, con la que se casó el 2 de octubre de 1987 en una doble boda que hoy recordamos y que fue portada de ¡HOLA!.

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© ¡HOLA!

Un 'sí, quiero' en Dinamarca

Tras su sonado matrimonio con Carolina de Mónaco, Philippe Junot rehizo su vida sentimental a mediados de los 80. Fue en aquellos años cuando conoció a Nina Wendelboe-Larsen, una joven danesa perteneciente a la aristocracia (su madre, Anna Margrethe, era descendiente de una adinerada familia, dueños del castillo de Marsvinsholm), discreta y muy alejada del universo mediático que había rodeado al empresario francés en su etapa anterior. Su relación se consolidó entre Dinamarca y el sur de España, especialmente en Marbella, donde Philippe llevaba años instalado y había tejido una estrecha red social. Según recogen crónicas de la época, la pareja compartía un estilo de vida tranquilo, algo que marcó tanto su noviazgo como la forma en la que decidieron casarse.

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Su primera boda (sí, hubo dos) se celebró en Dinamarca, en una iglesia de Tihirke, un pueblecito cerca de Copenhague, en una ceremonia muy íntima. La elección de esta localización no fue casual: además de ser el país natal de la novia, el enlace se celebró por el rito protestante, una decisión práctica que evitaba posibles complicaciones legales, ya que el anterior matrimonio católico de Philippe Junot no había sido declarado nulo en ese momento. La ceremonia fue en danés e inglés, reunió solo al círculo más cercano de la pareja y destacó por su sobriedad, un rasgo muy poco habitual en las bodas vinculadas a la alta sociedad europea de aquellos años.

Para su gran día, Nina eligió un vestido de raso y tul elaborado por Guy Laroche. Un diseño que, tal como relata la crónica que ¡HOLA! publicó en aquel momento, recreaba la prenda que ella siempre había imaginado desde niña. Tenía manga larga y ajustada, una falda con volantes, combinada en dos tejidos y un inolvidable cuello estructurado. La novia llevó también una pequeña tiara de brillantes y unos pendientes que se convirtieron en su "algo viejo", ya que la mayoría de mujeres de su familia habían lucido estas piezas en sus bodas; y una pulsera de perlas que le prestó la madre de Philippe. También lució un sencillo velo que, como manda la tradición de su país, sus amigas hicieron trozos tras la ceremonia.

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Una segunda boda en Marbella

Una semana después, los recién casados ofrecieron una segunda celebración en el emblemático Marbella Club, pensada para los amigos que la pareja había hecho en España. Y aquí sí apareció el ambiente festivo propio de la Costa del Sol de los 80. Entre los invitados figuraban nombres como Gunilla von Bismarck, Jaime de Mora y Aragón, Alfonso de Hohenlohe o Manolo Santana.

Para esta fiesta, Nina volvió a vestirse de novia, aunque transformó el vestido original, convirtiendo el cuello en un corpiño más escotado, acorde con una celebración nocturna y mucho más relajada. La velada se alargó hasta la madrugada y dejó una de las anécdotas más recordadas: tras el banquete, la novia acabó vestida de flamenca y la pareja bailó sevillanas, dando así comienzo al baile.

El matrimonio tuvo tres hijos (Victoria, Isabelle y Alexis), que se convirtieron en el eje de su vida familiar y crecieron, en gran medida, alejados del foco mediático. Fieles al espíritu con el que habían planteado su boda, Philippe y Nina optaron siempre por proteger su intimidad, construyendo un día a día discreto y sin exhibiciones públicas. Tras casi diez años de matrimonio, la pareja puso fin a su relación a finales de los años noventa, en una separación que se desarrolló con la misma elegancia y bajo perfil que había caracterizado su unión.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.