Nuestros expertos analizan la impresionante colección de Valentino de la reina Sofía: "Encontró en él una forma muy discreta de destacar con gran elegancia"
La reina fue la mejor embajadora del diseñador italiano en nuestro país desde los años 70
El mundo de la moda está de luto. Ayer, Valentino Garavani, uno de los diseñadores más importantes de la historia, fallecía en su residencia de Roma a los 93 años de edad. El modista italiano, último 'emperador de la moda', cambió la moda con su emblemático rojo, con el que vistió a infinidad de rostros conocidos, desde actrices de Hollywood hasta las mejores supermodelos o actrices sobre la alfombra roja, pero también a las royals más elegantes del mundo. Una de ellas fue la reina Sofía, quien encontró en sus piezas la mejor manera de comunicar su elegancia serena y atemporal.
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“Llevo 25 años siguiendo la estela de la reina Sofía y este tiempo me ha dejado constancia de que su confianza en Valentino ha marcado su estética más atemporal y distinguida" explica Luis Javier Merino, jefe de moda en ¡HOLA!. "Ella siempre encontró en el modisto italiano una forma muy discreta de destacar con gran elegancia, sin querer llamar la atención y con coherencia estilística. En su armario de palacio, encontramos piezas de museo, auténticas obras de arte que, como tesoros de costura, dotarán de suma sofisticación a quien las de una nueva oportunidad. Estamos deseando volver a verlas”.
En esta posibilidad de recuperar este tipo de piezas de archivo hace hincapié Mariana Torres, redactora de moda en ¡HOLA!: "La historia de amor entre doña Sofía y Valentino duró muchos años, y realmente nunca acabará, porque esas impresionantes piezas de archivo siguen estando vivas, tal y como ha demostrado la reina Letizia al recuperar algunas de ellas a lo largo del tiempo".
La Reina fue una clienta fiel del emblemático diseñador desde los años 70, y lució múltiples diseños suyos en ocasiones muy especiales, desde viajes oficiales a todas partes del mundo hasta bodas reales e, incluso, la preboda de su hija Elena. Recopilamos algunos de nuestros vestidos de gala preferidos, que nos encantaría volver a ver algún día.
En abril de 1986, los Reyes fueron homenajeados con una cena de gala en el palacio de Windsor que nos dejó imágenes para el recuerdo junto a la reina Isabel II y Felipe de Edimburgo. Ambas soberanas coincidieron con vestidos blancos decorados con ricos bordados. En el caso de doña Sofía, contaba con hombreras marcadas, manga al codo, lazada a la cintura y pedrería en tonos grisáceos que conformaba motivos de paisley.
Dos años después, los reyes españoles les devolvieron la invitación a sus homólogos británicos, y organizaron un banquete en Madrid en el que la reina Sofía nos enamoró con un diseño negro aparentemente sencillo, pero que escondía detalles muy especiales muy acordes a la moda de la época. Discreto escote barco, hombros ligeramente abullonados, manga al codo, corte a la cintura y corte recto hasta los pies decorada con un elegante polisón posterior en la zona inferior de la falda confeccionado en un tejido blanco de lunares que aportaba el toque español ideal para la velada.
El 17 de marzo de 1995, en Sevilla, durante la cena de gala organizada la noche antes del enlace de su hija Elena y Jaime de Marichalar, la reina Sofía brilló con un vestido verde esmeralda que conjugó con joyas de esa misma piedra preciosa y diamantes, así como con un chal satinado, fiel a las tendencias de la época, que incorporaba detalles azules.
No podía faltar en la selección un vestido del color más emblemático del modista, una tonalidad que tiene incluso nombre propio. Durante el banquete ofrecido a Nicolas Sarkozy y su mujer, Carla Bruni, con motivo de su visita a nuestro país, escogió un diseño de discreto escote barco, hombro marcado y manga larga que combinaba cuerpo bordado de pedrería y falda envolvente de volantes ligeros. Lo combinó con fabulosas joyas de diamantes y rubíes.
Sí, se puede llevar un look de volantes a una cena de gala en palacio y ser la mejor vestida, este que se puso en Christiansborg en marzo de 1980 es la prueba de ello. La clave fue apostar por tonos pastel y tejidos vaporosos que suavicen el conjunto, lo que, sumado a las imponentes joyas con las que lo combinó, tienen como resultado uno de nuestros estilismos de gala preferidos de la reina Sofía.
El 9 de junio de 2014, diez días antes de la proclamación de Felipe VI, tuvo lugar la última cena de gala ofrecida por el rey Juan Carlos durante su reinado. Fue en honor al presidente de México Enrique Peña Nieto. Para la ocasión, la reina Sofía brilló, literalmente, gracias un vestido negro con cuerpo de lentejuelas, fajín a la cadera y falda de tafetán. No faltaron imponentes piezas del joyero de pasar: la tiara Flor de Lis, el collar y los pendientes de chatones y las pulseras gemelas.
El viaje de la reina Sofía a Egipto en 1997 nos dejó estilismos para el recuerdo, entre ellos, este vestido italiano con el que posa en la imagen junto Susan, mujer de Hosni Mubarak. En un discreto tono pastel, se caracteriza por la mezcla de tejidos colocados estratégicamente para conformar un patrón diagonal que realza la cintura.
En el enlace entre los futuros reyes de Suecia apostó por un acertadísimo estilismo en tono empolvado protagonizado por un vestido de Valentino con cuerpo drapeado, escote cuadrado, manga larga y falda hasta los pies confeccionada en un delicado tejido con transparencias, flores en relieve y pequeñas aplicaciones de perlas. Como es habitual en este tipo de citas, completó con un fular a juego y no faltó la tiara, en este caso, la de las conchas.
Muy pocas personas pueden acogerse al privilegio del blanco, es decir, poder vestir de este color en lugar del protocolario negro ante el Papa. Una de ellas es la reina de España. En abril de 2014, doña Sofía acudió a la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII en el Vaticano con un impoluto look de Valentino compuesto por un vestido sin mangas y chaqueta transparente bordada al que sumó la tradicional mantilla a tono y joyas de perlas.
Ambas reinas son auténticas expertas en comunicar a través de sus looks, dejando que la ropa y accesorios hablen por ellas sin necesidad de pronunciar palabra. A lo largo de los años, para demostrar su unión y conexión a todos los niveles, doña Sofía le ha prestado varios diseños históricos de Valentino a su nuera, como estos que se puso en 2018 y 2022, respectivamente.
En junio de 2008, los reyes Juan Carlos y Sofía recibieron al presidente mexicano Felipe Calderón y su mujer, Margarita Zavala, en el Palacio Real. La Reina eligió un Valentino diferente a los que solía llevar, un diseño romántico, confeccionado en un tejido vaporoso de flores en tonos amarillos y lilas y con detalles de volantes en la falda. Una elección diferente que nos fascina.
El 25 de agosto de 2001 la reina llegó del brazo de su hijo, el por aquel entonces príncipe Felipe, a la boda del príncipe heredero Haakon de Noruega. Fiel a sus propias reglas de moda, escogió un estilismo en tonos pastel para la ocasión, concretamente, un vestido gris perla de manga larga, escote cuadrado y detalles bordados en un delicado hilo brillante. Incorporaba chal a juego, y completó con salones y bolso de mano plateados. Como joyas, destacó la tiara floral que tanto le gusta a la reina Letizia.