Cuando Carlota Casiraghi se saltó el dress code de alfombra roja: sucedió en el Festival de Venecia hace 13 años


Con minifalda y de blanco, la hija de Carolina de Mónaco rompió todas las reglas antes que nadie


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30 de agosto de 2025 - 6:00 CEST

Venecia, agosto de 2012. El glamour del Festival de Cine suele medirse en metros de tul, lentejuelas y tacones de vértigo. Sin embargo, hace trece años, Carlota Casiraghi -que tenía 26- sorprendió al público y a la prensa especializada al aparecer en la alfombra roja con un look que rompía con la etiqueta habitual.

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La hija de Carolina de Mónaco se presentó en el Palazzo del Cinema con un conjunto firmado por Gucci, casa de la que era embajadora en ese momento. Optó por una blusa de seda en color nude de corte sencillo y una minifalda cady a juego, pertenecientes a la colección Pre-fall 2012-2013. Un estilismo minimalista que se alejaba de los vestidos largos y dramáticos que suelen dominar este escenario... y cualquier estreno en realidad.

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El detalle que marcó la diferencia

Carlota completó el conjunto con un clutch rojo de Gucci y sandalias a juego, que daban al look un toque roquero y de color. Fue un gesto calculado: los accesorios, al ser el único contraste cromático, se convirtieron en el foco de atención. En un espacio donde el negro, el rojo intenso y los tejidos brillantes marcan la pauta, la royal monegasca se desmarcó con un aire sobrio, casi cotidiano, aunque impecable.

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Un gesto sutil contra el 'dress code'

El Festival de Venecia distingue entre proyecciones diurnas, donde se acepta un estilo más informal, y galas nocturnas, donde se espera vestido de noche o esmoquin. Carlota acudió al estreno restaurado de The Mattei Affair en un horario de gala y, al hacerlo con un look de día elevado, se pronunció sin necesidad de hablar: la etiqueta también puede interpretarse con libertad.

No hubo polémica, pero sí conversación. Algunos medios de moda subrayaron que se trataba de una elección “inusual” dentro de la alfombra roja, y en foros de seguidores de la familia Grimaldi, se comentó que quizá había querido marcar una diferencia con las estrellas de Hollywood que desfilaban esos días, siendo claramente algo inesperado pero sin crítica en estado puro.

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El estilo Casiraghi, constante en el tiempo

Con el paso de los años, aquel gesto cobra más sentido. Carlota Casiraghih ha demostrado en numerosas ocasiones que prefiere la naturalidad a la ostentación. Ya sea en competiciones ecuestres, en actos benéficos o en citas sociales de alto nivel, suele elegir looks discretos que destacan más por la calidad de los tejidos y el corte que por el exceso de adornos.

En Venecia, esa filosofía se tradujo en una de las imágenes más comentadas de 2012: no llevaba un vestido de gala, pero sí una propuesta coherente con su estilo personal. Y, en definitiva, eso fue lo que la convirtió en noticia.

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Hoy, trece años después, la imagen sigue circulando en recopilatorios de moda del festival. Muchos la recuerdan como la primera royal en saltarse abiertamente el dress code de una alfombra roja tan mediática sin perder elegancia. Lo que entonces pareció arriesgado, hoy se interpreta como un anticipo de una tendencia que vemos cada vez más: la de adaptar la etiqueta a la identidad de cada invitado, incluso en los escenarios más formales.

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