¿Cómo suena de tentador un viaje entre viñas, historia y bienestar? Tienes destinos para elegir escondidos en el corazón de Castilla y alrededores. Desde un monasterio medieval convertido en hotel de cinco estrellas a un spa donde el vino es el protagonista. Hay bodegas con actividades como rutas en 4x4, almuerzos en el campo, catas... para un fin de semana de lo más completo.
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ABADÍA RETUERTA: El lujo a orillas del Duero
Abadía Retuerta LeDomaine es un monasterio del siglo XII reconvertido en bodega y hotel (5*), en plena ‘milla de oro’ de Ribera del Duero. En sus viñedos plantados en pagos únicos nacen vinos de autor, como el monovarietal tempranillo Pago Negralada o su emblemática Selección Especial. Aquí se pueden vivir experiencias inolvidables, desde los paseos (a pie, en bici eléctrica y a caballo) por la finca al ritual Spa Sommelier en su Santuario Wellness & Spa, yoga entre viñas o exploración del huerto ecológico que surte a su premiado restaurante Refectorio (1 estrella Michelin, 1 estrella Verde y 2 soles Repsol).
LA ESTACADA: Un baño de vino
¿Sueñas con una sesión de vinoterapia? En Finca La Estacada, además de conocer y catar su vinos, podrás bañarte en ellos. Este complejo de enoturismo con bodega y hotel (4*) se encuentra en Tarancón (Cuenca), a menos de una de hora de Madrid, y propone un amplio programa de actividades, desde apuntarse a vendimiar o ser “enólogo por un día” a disfrutar de una comida maridada en su restaurante Km 0. Pero si lo que buscas es relax y tranquilidad, tienes que probar sus tratamientos de bienestar con baño de vino tinto o cava.
BODEGA EL VÍNCULO: Oda a la uva airén entre molinos de viento
En un lugar de La Mancha, en Campo de Criptana y rodeada de los famosos molinos, nace la Bodega El Vínculo (familiafernandezrivera.com). Es el sueño de la familia Fernández Rivera de unir las dos Castillas (en Valladolid tienen su famoso Pesquera). Aquí se elabora el célebre vino blanco Alejairén, con viñas centenarias prefiloxéricas. Hay diferentes visitas, pero la más especial, sin duda, es El Cocero, para descubrir viñedos históricos y botellas de producción limitada.
FINCA RÍO NEGRO: Vinos de altura en La Mancha
A menos de una hora desde Madrid se llega a Cogolludo, en Guadalajara, donde sorprende esta bodega que emerge a 1.000 m de altitud, rodeada del Parque Natural Sierra Norte. Organiza visitas guiadas los fines de semana y festivos, en las que se recorren los viñedos, donde merodean ciervos, corzos y jabalíes, antes de entrar en la bodega subterránea para conocer su proceso artesanal y catar tres vinos con un aperitivo a base de productos locales. (fincarionegro.com)
FINCA ANTIGUA: Un almuerzo entre viñas
En La Mancha profunda, Finca Antigua, una de las bodegas de la familia Martínez Bujanda, invita a conocer esta tierra de vino. La visita comienza con una foto de bienvenida, seguida de un paseo por los viñedos y el mirador (a casi 900 m de altura) y termina en la bodega con cata de tres vinos con aperitivo. Pero hay otras opciones: recorrido en 4x4, visita a la parcela Pico Garbanzo, para catar su Clavis Premium y la opción de almuerzo maridado con cinco vinos.
TIERRAS DE CEBREROS: La sierra de Gredos en la copa
Este moderno complejo enoturístico de Ávila cuenta con bodega, hotel (12 habitaciones), un museo de arte contemporáneo y el restaurante Sursum, con productos de cercanía como la famosa ternera negra avileña. Sus vinos nacen de viñedos autóctonos de garnacha tinta y albillo real, plantados sobre granito, y se catan tras la visita o en el bar Deorsum, a pie de viñedo.
