Hace solo unos días Millie Bobby Brown cambiaba su apellido en Instagram por el de Blue, con motivo de una campaña que ha puesto en marcha junto a Unicef para dar visibilidad al Día Universal del Niño, celebrado el pasado 20 de noviembre. En un vídeo en el que aparecían celebridades como Orlando Bloom o Dua Lipa, la actriz instaba a todos a vestir de azul en esta fecha para reivindicar de forma simbólica que los derechos de los niños sean respetados en todo el mundo. Convertida en embajadora de buena voluntad más joven de Unicef, ayer cumplió su palabra y apareció vestida con un conjunto total blue en la ceremonia de encendido de luces del Empire State de Nueva York. Además del mensaje solidario que encerraba su vestuario, Millie ofreció con este look una lección de estilo al alcance de muy pocas chicas de catorce años.
Con un vestido de cuadros de largo midi y estética camisera que quizá hubiera resultado demasiado sobrio y formal para alguien de su edad, la protagonista de Stranger Things ha recurrido a un plumas como prenda exterior con la que completar el look. En un solo gesto, transforma un estilismo clásico en una sorprendente apuesta de tendencia perfecta para el invierno (y para quienes buscar dar un descanso al omnipresente abrigo camel). Este diseño acolchado de color azul brillante es una propuesta de Moncler, mientras que el vestido pertenece a la colección Primavera/verano de Altuzarra y los mules con hebilla y tiras son un diseño de Chloe Gosselin. No es la primera vez que Millie se decanta por combinar estilos en apariencia contrapuestos. El pasado mes de enero, en la alfombra de los SAG Awards, acudió con un vestido rosa empolvado con lentejuelas de Calvin Klein que combinó con unas zapatillas Converse, consiguiendo que su estilismo fuera uno de los más comentados -y fotografiados- de la noche.
En el Street Style, ese escaparate móvil que rodea las calles colindantes a los desfiles y donde las expertas en moda más influyentes del mundo dan muestras de su capacidad para adaptarse a las tendencias del momento, ya habíamos visto esta mezcla de vestido y plumas. Eso sí, limitada en muchos casos a los vestuarios menos convencionales de influencers como Linda Tol, conocidas por su personal forma de vestir, cuajada de guiños transgresores y mezclas arriesgadas. Igual que Millie, en este caso el contraste se acentúa al elegir un vestido muy femenino, de tejido satinado y habitual en conjuntos festivos y rara vez lucido con chaquetas de estética más deportiva.
La alemana Caroline Daur es otra de las alumnas avezadas de la industria que han dado el visto bueno a esta tendencia, que ha logrado llevar a su terreno en una versión más sutil. En un estilismo en blanco y negro formado por un vestido midi oscuro que luce sobre una camiseta básica blanca, se ha desligado de las mezclas previsibles y ha sucumbido a un plumífero de manga corta para completar el look, una función que en muchos casos hubiera recaído sobre la típica cazadora de cuero o denim.






