David Harbour y Lily Allen venden su casa de Brooklyn por 6,8 millones tras su separación: 4 plantas, jardín y una reforma llena de personalidad
Después de su separación, la expareja puso a la venta esta impresionante vivienda en Brooklyn (Nueva York) por 7,3 millones de euros, que ahora han rebajado a 6,8. Descubre la reforma que realizaron. ¡Está llena de personalidad!
Después de una ruptura que protagonizó muchas noticias hace apenas un año, el actor David Harbour, conocido como Hopper en la famosísima Stranger Things, y la cantante Lily Allen, han puesto a la venta su casa en Nueva York. Y no es una casa cualquiera. Se trata de una casa de ladrillo en Brooklyn reformada por el diseñador Billy Cotton y el arquitecto Ben Bischoff, del estudio MADE, con la particular visión de la pareja. Moquetas, papeles pintados y mucho color protagonizan cada estancia, con un gusto impecable.
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La casa se puso a la venta el pasado octubre por 8 millones de dólares (6,8 millones de euros), aunque recientemente han reducido el precio hasta los 7,3 millones de dólares (6,2 millones de dólares), una venta que gestiona la inmobiliaria Compass.
Hemos entrado en todas las estancias de esta magnífica vivienda de 4 pisos (más el sótano), donde hemos podido comprobar cómo la expareja dejó su sello personal. ¿Quieres verla?
La casa que enamoró a la pareja en se encuentra en una zona residencial de Brooklyn, en el exclusivo barrio de Carroll Gardens, conocido por sus casas adosadas de ladrillo rojo, conocidas como brownstones, y sus calles arboladas. No nos sorprende que la propiedad encandilara a la entonces pareja, con cuatro pisos con 5 habitaciones y 4 baños, jardín y sótano.
La pareja supervisó personalmente la reforma, sobre todo la cantante Lily Allen, dando como resultado una vivienda que fusiona el carácter clásico inglés con el estilo actual de Brooklyn y una marcada inspiración italiana, al fin y al cabo, se trata de un barrio de raíces italoamericanas.
Nada más entrar en la casa en la que vivió la pareja durante casi cuatro años, está la cocina, sin duda uno de los espacios que más nos gusta. Diseñada mobiliario de Plain English, una firma que se inspira en los interiores británicos y se caracteriza por su carácter artesanal, la cocina cuenta con una isla central, alrededor de la que se articula el espacio. Cada detalle está pensando al milímetro: desde los azulejos, de Ann Sacks, que se caracterizan por su acabado esmaltado e irregular, hasta la campana de obra y, cómo no, la cocina de inspiración italiana (es de Officine Gullo).
De nuevo vemos cómo las molduras recuperadas acaparan el protagonismo de los techos altos de esta planta baja y que enmarcan la llamativa lámpara de araña.
Con marcadas influencias italianas, el office o comedor está diseñado en la misma cocina. Con un banco a medida en forma de U y ubicado bajo la ventana, es un espacio lleno de luz. Todo gira en torno a la imponente mesa hecha a medida y sobre ovalado y se completa con unas sillas que lucen el mismo estampado vichy (que recuerda a los restaurantes italianos) que el tapizado y faldón del banco. ¡Una delicia atemporal!
Al final del recibidor, en la planta principal, se accede al salón, cargado de personalidad. Lo que más llama la atención de este espacio es el elegante y original papel que viste las paredes, de Zuber. Toda la estancia gira en torno a la chimenea, que luce el mismo verde oliva que se eligió para el sofá doble de terciopelo y tapizado capitoné que protagoniza el espacio. Es en este espacio donde claramente se ve la mano de la cantante, amante del color.
A uno de los lados de la estancia está el jardín privado, mientras que al otro está la cocina comedor, el verdadero corazón de la casa.
Pero sigamos con el salón. Y es que durante la reforma, se descubrió que aún estaban las molduras originales, que se extienden por toda la planta baja, recuperando el aspecto clásico que un día tuvo esta vivienda. Eso sí, con el sello personal de la artista.
En la planta superior, se ubica el dormitorio principal, que ocupa todo el espacio. Y sí, su distribución es algo particular, ya que hay que pasar por el baño para llegar al dormitorio, que no tiene ventanas. Eso sí, a través de él se accede a dos grandes vestidores. De nuevo vemos cómo las paredes se han empapelado con papel pintado de Zuber.
Pero lo que protagoniza el espacio es la cama, enmarcada entre dos puertas y con una presencia imponente.
Este espacio forma parte de la planta en la que se ubica el dormitorio y no, no es un baño al uso. En este baño puedes arreglarte o bañarte, pero el inodoro y la ducha se encuentran en otro espacio. Porque además de baño, este espacio es también una zona para relajarse con un buen libro frente a la chimenea.
Aquí es donde el papel de Zuber vuelve a protagonizar las paredes, así como la llamativa moqueta (de Pierre Frey) y juntos consiguen ese aspecto bucólico y algo excéntrico (el uso de la sala ya de por sí lo es).
La última planta es la destinada a las habitaciones más pequeñas, donde probablemente descansaban las hijas de la cantante Ethel Mary y Marnie Rose, fruto de un matrimonio anterior. Aquí la cantante se decantó por una decoración más sobria, en tonos claros y una estética mid century definida por las estanterías de madera.
En esta misma planta encontramos un baño en tonos azules y espejos de estilo art decó y glam en las paredes, con una imponente bañera clásica encastrada al fondo del espacio. Es precisamente la originalidad de las paredes lo que más llama la atención de este baño. Y no, no hablamos de los azulejos azules, sino a los que tienen un acabado en espejo con un diseño geométrico, que ayudan a multiplicar la luz y añadir profundidad al espacio.
En total, la planta cuenta con dos dormitorios, una sala de lectura o despacho y este baño.
Estas casas típicas del siglo XIX contaban con una especie de entreplanta a través de la que se accede al jardín, donde se ubican una sauna y una piscina de inmersión en frío. En esta planta está la habitación de invitados, un aseo de cortesía y una sala de estar informal. Aquí el estilo es mucho más contemporáneo, con muebles empotrados, chimenea y acceso directo al exterior.
Llama la atención el estilo “salvaje” de esta planta (verás que se extiende también al dormitorio de invitados), donde el tapizado del sofá y la moqueta con estampado de tigre (también de Pierre Frey) protagonizan todo el espacio.
En este dormitorio la moqueta de tigre se extiende por el suelo, mientras que el resto de la decoración es más sobria, dejando el protagonismo a los suelos, pero también al cabecero clásico con molduras que enmarca la cama. La decoración se ha completado con una butaca con estampado animal y varios cuadros con escenas campestres.
Finalmente, el sótano, debajo de esta planta, está también completamente acondicionado, con una zona de gimnasio, varias zonas de almacenamiento y vestidores, además de lavandería.