¿Cómo debe ser el sofá de un salón pequeño? Cómodo, funcional, moderno y decorativo. Exactamente igual que los sofás de los salones amplios y espaciosos. Eso sí, es importante mantener la proporción para que no resulte demasiado voluminoso, ni tan pequeño que no responda a nuestras necesidades. Estas son las claves para acertar.
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Integrar el sofá en el espacio
Cuando los metros cuadrados brillan por su ausencia hay que encontrar la manera de integrar todos los elementos que no pueden faltar en el salón o, al menos, los esenciales. El sofá es uno de estos muebles imprescindibles. Para elegir un sofá que se adapte de forma adecuada a un salón pequeño no solo hay que tener en cuenta sus medidas. También es importante seleccionar el diseño adecuado, la tapicería y los colores. El sofá de la foto es el modelo Coquette, de Sklum, de tres plazas y líneas redondeadas.
Un consejo: comienza por tomar medidas en el salón, concretamente del espacio en el que quieres instalar el sofá para comprobar que el modelo que te gusta encajará sin problemas. También conviene medir el pasillo y las puertas que dan acceso al salón, para evitar sorpresas.
Tener en cuenta la proporción
El tamaño del sofá ha de estar en consonancia con las dimensiones del espacio. Si tu salón es pequeño, también tendrá que serlo el sofá. Como recomendación general, un sofá adecuado para un salón pequeño puede medir entre 1,80 y 2,00 metros de ancho, y 90-95 cm de fondo. Con estas medidas el sofá será cómodo y no ocupará demasiado. Si no te cabe un sofá más grande, puedes optar por un modelo de dos plazas y añadir butacas que no resulten muy pesadas. Lo mejor es elegir un sofá compacto, como el modelo Auguste, de Maisons du Monde, de tres plazas y tapizado en color azul noche.
A tener en cuenta: un error que se suele cometer es fijarse únicamente en el ancho del sofá, cuando el fondo es igualmente importante. Si los asientos se deslizan, recuerda medirlo con la huella abierta, es decir, con todos los elementos desplegados.
Elige un modelo con patas
Los sofás que cuentan con patas elevadas son perfectos para salones pequeños, ya que aportan una gran ligereza visual al dejar ver la continuidad del suelo. Y no solo conviene elegirlos por esta cuestión, sino también porque resultan muy prácticos al facilitar la limpieza debajo del sofá. Los modelos más rotundos que no llevan patas son más pesados y transmiten una sensación más voluminosa. Aquí tienes una idea que puede funcionar: si tu sofá no tiene patas, siempre puedes añadírselas tú eligiendo el tamaño y altura adecuados. Es una forma muy efectiva de aligerar el diseño del mueble.
¿Quieres otra recomendación que funciona? Apuesta por un sofá que presente pocas particiones, tanto en el asiento como en el respaldo. Al tener menos líneas y divisiones es menos pesado visualmente hablando. El sofá de la foto es el modelo Yas, de Tikamoon, con estructura de roble macizo y tela gris.
La tapicería, mejor en tonos neutros
Los salones pequeños se benefician, en general, de colores claros y luminosos. Esto se extiende también a la tapicería del sofá. Si optas por un modelo tapizado con un tejido en un tono neutro estarás potenciando la ligereza, ya que será pesará mucho menos visualmente hablando. Beige, blanco roto, gris perla, tonos pastel… Todas estas tonalidades reflejan mejor la luz natural y hacen que el salón parezca más amplio. Para añadir un toque de color al conjunto puedes poner cojines estampados o de colores lisos o brillantes. En la imagen, el sofá Gilma de dos plazas de Kave Home.
Un consejo: si te asusta poner en tu salón un sofá blanco o de un color claro por miedo a las manchas y a la suciedad, elige tapicerías lavables y tejidos que lleven tratamiento antimanchas.
Los diseños más adecuados
A la hora de elegir un sofá para un salón de tamaño reducido es importante apostar por un diseño específico, por ejemplo, que no lleve reposabrazos. De esta forma habrá reducido unos cuantos centímetros a cada lado y el sofá se integrará mejor en el espacio asignado para él. Otra opción es elegir un sofá con un diseño más ligero, con unos reposabrazos finos, que apenas ocupen espacio, y que transmitan una sensación de menor volumen. En la imagen, el sofá Cobbelwood, de dos plazas, con estructura de roble macizo y tapizado en cuero.
La ventaja de los sofás modulares
De entre todos las variantes de sofás que puedes elegir para un salón pequeño, los modelos modulares son los más adecuados, dada su versatilidad. Permiten adaptar la configuración del sofá al espacio disponible, aunque este sea pequeño. Gracias a la estructura modular de este tipo de sofás podrás crear tú mismo la distribución que prefieras, o mejor, la perfecta para tu salón. Es una opción flexible y muy práctica. En la imagen, el sofá Fogler de Sklum, un esquinero de tres plazas.
¿Dónde colocarlo?
Aunque los salones pequeños no ofrecen tantas posibilidades como los espacios amplios y diáfanos, elegir la mejor ubicación para el sofá es una cuestión relevante. Cuando no hay muchos metros cuadrados lo mejor es poner el sofá pegado a una de las paredes de forma que no interrumpa la circulación de la estancia. Como norma general, deben quedar unos 45-50 cm libres entre el sofá y la mesa de centro, y unos 70-80 cm de separación con las paredes u otros muebles voluminosos.
Un consejo: si tu salón es rectangular, largo y estrecho, puedes plantearte colocar el sofá en el medio (siempre que quepa), de forma que el espacio quede dividido en dos zonas delimitadas.
¿Se puede poner un sofá esquinero en un salón pequeño?
La respuesta a esta pregunta es sí... aunque con algunos matices. Si sois muchos en casa, o tenéis muchas visitas, será necesario contar con suficientes asientos. En esos casos, a veces es mejor (y ocupa menos espacio) poner un sofá esquinero, de tamaño reducido, que un sofá normal con una butaca. La clave está en elegir un modelo compacto, de líneas rectas y medidas ajustadas, que aporte bastantes plazas de asiento, para evita tener que poner un sillón auxiliar, un puf o una butaca.
Un consejo: los sofás cama esquineros modulares pueden ser una buena opción para salones de escasas dimensiones. El de la imagen es el sofá cama Umay, de Sklum, equipado con chaise-longue.
Con chaise-longue y espacio de almacenaje
Esta opción es práctica y funcional, y es perfecta para salones pequeños. Los sofás con chaise-longue suelen tener medidas más reducidas que los esquineros. Son perfectos para descansar tumbados y pueden convertirse en asientos cuando la ocasión lo requiere.
No solo resultan modernos y decorativos sino que, además, presentan una ventaja muy interesante con respecto a los sofás corrientes. Si eliges un modelo con arcón debajo de la chaise-longue tendrás un espacio de almacenaje extra que te vendrá de maravilla, especialmente interesante cuando el salón es pequeño. Allí puedes guardar mantas, plaids, cojines y otros textiles de hogar. Los tendrás a mano sin tenerlos a la vista. El modelo de la foto es el sofá Onel, de Kenay Home.
Sofás cama para salones pequeños
Si tu casa es pequeña ya sabrás la importancia de que todos los elementos estén muy bien pensados. Es necesario plantear bien los espacios y echar manos de todas las soluciones a nuestro alcance que nos ayuden a multiplicar los metros ( y los centímetros) cuadrados. Necesitamos muebles multifuncionales, como un sofá cama, por ejemplo. Hará las veces de sofá corriente en el salón, y ofrecerá también una cama extra siempre que la necesitemos, especialmente cuando tengamos visita. No es exactamente lo mismo que contar con una habitación de invitados, pero es una solución válida que nos puede ayudar mucho.
Existen sofás cama de medidas reducidas perfectos para salones pequeños. Suelen tener el conocido como sistema de apertura italiano. Es sencillo y eficaz, procura una cama confortable y solo tienes que tener en cuenta que haya delante del sofá espacio suficiente para abrirlo y desplegar la cama.
