Hablar de decoración atemporal no es hablar de casas aburridas, neutras o sin personalidad. Se trata, más bien, de crear espacios pensados con calma, que acompañen a quienes los habitan y crezcan con ellos. Para Juancho González, todo pasa por evitar lo estridente, apostar por materiales honestos y diseñar interiores que se sientan cómodos y naturales, sin tener que "lucirse" todo el tiempo. Pero ahí más. Sigue leyendo y apunta las 10 claves del interiorista para entender –y poner en práctica– una decoración que hoy es actual y que dentro de diez años seguirá siéndolo.
Para ti que te gusta
Este contenido es exclusivo para la comunidad de lectores de ¡HOLA!
Para disfrutar de 5 contenidos gratis cada mes debes navegar registrado.
Este contenido es solo para suscriptores.
Suscríbete ahora para seguir leyendo.Este contenido es solo para suscriptores.
Suscríbete ahora para seguir leyendo.TIENES ACCESO A 5 CONTENIDOS DE
Recuerda navegar siempre con tu sesión iniciada.
Empieza siempre desde la calma
Cuando Juancho González piensa en decoración atemporal, la imagen es clara: espacios que transmiten calma. "No hay lugar para lo estridente ni lo excesivo. Colores suaves, elementos discretos y una sensación general de orden visual construyen interiores que funcionan como refugio, un lugar donde se respira paz y serenidad", dice Juancho. Nada busca llamar la atención de forma forzada; todo parece estar en su sitio casi de manera natural.
Y eso mismo se da en esta casa unifamiliar, reformada por Gio Estudio, que emana serenidad y optimismo a partes iguales. Un proyecto de interiorismo, de estilo contemporáneo con base minimalista y algunos guiños japandi y mediterráneos, fruto de un estudio preciso de la proporcionalidad, el equilibrio, la paleta cromática, la luz natural y el juego de texturas.
Elige materiales honestos, que mejoren con el tiempo
Si hay una apuesta segura en decoración atemporal, son los materiales nobles. Piedra natural, madera, hormigón… El interiorista los define como materiales auténticos, únicos, que no se estropean con el tiempo, sino que mejoran. "Les ocurre lo mismo que al buen vino: cuanto más envejecen, más carácter tienen", apunta. Frente a acabados artificiales o soluciones rápidas, aportan textura, autenticidad y una belleza que no depende de la novedad, sino del uso y del paso de los años.
En el proyecto que ves sobre estas líneas, firmado por Juancho González Interiorismo, la piedra Pangea de XTone se alza como la gran protagonista de la zona de día, con una presencia rotunda. Además, gracias a la combinación con madera de roble y blanco, se ha logrado una atmósfera serena y acogedora.
Usa el blanco como base
Puede parecer sencillo, incluso obvio, pero para Juancho el blanco es un auténtico fondo de armario en decoración. No solo amplía visualmente los espacios, sino que permite que los materiales nobles y la luz natural sean los verdaderos protagonistas. "Es un lienzo perfecto que permite que el espacio respire", explica. Lejos de resultar frío, el blanco bien trabajado aporta serenidad, equilibrio y una base flexible sobre la que construir.
Como muestra este dormitorio, decorado con muebles de la colección Edimbourg de Schmidt, en el cual los detalles en madera clara y color verde generan un complemento cálido que evita la frialdad del blanco puro.
Incorpora las tendencias en dosis controladas
Atemporal no significa inmóvil. Juancho defiende la posibilidad de jugar con tendencias, texturas o estampados siempre que se haga desde elementos fácilmente reemplazables, que te permitan actualizar un espacio sin comprometer su esencia. "Eso sí, para que funcionen, la base debe estar bien pensada y ser flexible", dice el interiorista.
¿Que caes rendida a un color de moda? Juega con cojines, piezas decorativas, una lámpara, una pintura puntual o algún papel pintado. En este caso, se trata del modelo Algorta mostaza, diseñado por Natalia Zubizarreta para la firma KA International.
Invierte en una buena distribución
Cuando se piensa en diseñar una casa, solemos priorizar lo visible y pocas veces se menciona la distribución. Sin embargo, para el interiorista, es uno de los pilares de la atemporalidad. "Cuando el espacio está bien ordenado, fluido y coherente facilita la vida diaria y hace que todo lo demás funcione mejor", apunta.
Así lo vemos en este proyecto, donde las interioristas de Böho Studio optaron por crear una gran zona social, con la cocina integrada en el salón-comedor. La decisión no responde a una moda, sino a una forma de vivir la casa: espacios abiertos, conectados y pensados para compartir. La luz circula sin obstáculos, las estancias dialogan entre sí y el día a día resulta más cómodo y flexible. Una distribución que entiende cómo se habita realmente una vivienda y que, precisamente por eso, seguirá teniendo sentido con el paso del tiempo.
Prioriza la coherencia frente al protagonismo
Entre una pieza icónica y un mueble sencillo pero bien diseñado, Juancho lo tiene claro. "No es cuestión de que un objeto destaque, sino de que dialogue con el espacio. Muchas veces, los muebles hechos a medida permiten esa integración perfecta, adaptándose a las proporciones y al uso real del lugar", dice el interiorista. No se trata de llenar la casa de piezas protagonistas, sino de construir un conjunto coherente donde cada elemento tenga sentido.
Para este dormitorio, la interiorista Pia Capdevila diseñó una composición que maximiza el almacenaje y suma personalidad gracias a tiradores exclusivos en forma de topo grande que suavizan la linealidad de los armarios.
Deja que los detalles cuenten la historia de la casa
El carácter de una vivienda se construye con el tiempo y con los objetos que la llenan de vida. Un cuadro que transmita algo aunque no sea una gran obra de arte –este acrílico sobre tabla es del artista John Dyer–; recuerdos personales convertidos en piezas decorativas; un sofá cómodo, una butaca que invite a quedarse, una lámpara con presencia. Son estos elementos los que hacen que una casa gane alma con los años.
Recuerda: lo atemporal también puede (y debe) ser cálido
Uno de los grandes miedos al hablar de atemporalidad es caer en espacios impersonales. Para el interiorista, esto se evita con una buena combinación de distribución y materiales nobles. A veces, menos es más, y esa sencillez bien entendida es lo que hace que una casa se sienta actual y viva", apunta.
Y si no, basta con ver este salón diseñado por Punto y Seguido, un ambiente radiante y fresco con un equilibrio perfecto entre lo clásico y lo contemporáneo. Las plantas naturales ponen color y un toque de vida, mientras que la madera, presente en pequeños acentos, aporta calidez y hace que el ambiente resulte acogedor.
Desconfía de los espacios que gritan "tendencia"
Hay interiores que delatan su fecha de caducidad casi desde el primer día. Según Juancho, uno de los grandes chivatos de la moda es la mezcla excesiva de colores, texturas y materiales. Y estamos de acuerdo: los tonos muy marcados y los patrones potentes suelen ser los primeros en cansar. "Cuando todo intenta destacar, el espacio pierde profundidad y recorrido. La atemporalidad, en cambio, se construye a base de decisiones más contenidas, donde cada elemento suma sin competir con el resto", asegura.
Un buen ejemplo está en una cocina de un proyecto de Tinda’s Project. En una de las paredes, un cuadro, de Dosfer, introduce un rojo que rompe con la neutralidad del espacio. No es un gesto aislado: ese mismo color aparece de forma sutil en pequeños detalles, de manera que se crea una continuidad natural. El resultado es una cocina con carácter, actual, pero fácil de mirar a largo plazo, donde el acento cromático aporta personalidad sin robarle protagonismo al conjunto.
Diseña para no tener que "redecorar" constantemente
En un mundo dominado por tendencias rápidas y estímulos constantes, la atemporalidad se vuelve deseable por una razón muy práctica: "la mayoría de las personas no puede –ni quiere– estar cambiando su casa cada pocos años”. En vivienda, Juancho lo tiene claro: crear espacios que sigan gustando con el paso del tiempo es una forma de inteligencia doméstica. Una casa bien pensada no envejece mal, sino que evoluciona contigo, se adapta a nuevas etapas vitales y sigue funcionando sin necesidad de reinventarse continuamente.
Eso es justo lo que transmite este salón diseñado por Bombi+Gómez. La base es serena y equilibrada, lo suficientemente flexible como para admitir pequeños cambios. Un ambiente que hoy resulta actual y que estamos seguras que dentro de unos años seguirá funcionando igual de bien.
