Niños pequeños que amplían sus dominios más allá de su cuarto, adolescentes que quieren una habitación para ellos solos, padres que teletrabajan varios días a la semana… Para mantener la armonía y dar respuesta a las necesidades y hábitos de todos los miembros, las casas familiares deben reunir ciertas condiciones que permitan que todos sus miembros se sientan bien, tengan espacios para disfrutar juntos, pero también rincones donde refugiarse del bullicio.
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La interiorista Pia Capdevila nos da las claves para diseñar un hogar pensado para vivir y disfrutar toda la familia.
Cómoda en el día a día
Para evitar el caos, el salto de obstáculos e, incluso, choques, es necesario que los distintos miembros de la familia puedan moverse cómodamente. “Una casa familiar debe diseñarse pensando en la realidad diaria del grupo de personas que viven ahí. Los recorridos tienen que ser lógicos y fluidos: de la entrada a la cocina, de esta al comedor, de las zonas comunes a las privadas, sin cruces incómodos. Como interiorista, siempre parto de cómo se mueve la familia en su rutina diaria: mochilas, abrigos, compras, mascotas…”, señala la experta.
Este diseño pensado para el día a día se aprecia en este proyecto de su estudio, donde recibidor, salón, comedor y cocina se comunican de manera natural y práctica.
Con soluciones de almacenaje
Mantener el orden es una de las máximas de todos los hogares, pero en estas donde conviven más personas es una condición 'sine qua non', no se discute. "El orden en una casa familiar debe de facilitarse al máximo. Por eso el almacenaje debe estar bien pensado, integrado y repartido: armarios desde la entrada, bancos con espacio interior, muebles a medida y zonas específicas para cada miembro de la familia. Cuanto más intuitivo sea guardar, más fácil será mantenerla recogida sin esfuerzo", indica la interiorista.
Esta entrada, diseñado por Pia Capdevila Interiorismo con estilismo de Mar Gausachs, tiene todo lo necesario para un recibidor en orden: armarios XL, un banco con almacenaje inferior, cajones...
Una distribución a medida
Diseñar grandes espacios para compartir no significa que todas las estancias pierdan su razón de ser y su identidad, la distribución de la casa es clave para el buen funcionamiento interno.
"Las zonas comunes deben ser amplias y conectadas, pero cada estancia ha de tener su función clara. El recibidor debe marcar la transición entre la calle y el hogar; el salón invitar al descanso, como ocurre en este proyecto del estudio; la cocina permitir trabajar cómodamente, incluso cuando hay varios miembros a la vez. Una buena organización evita el caos y mejora la convivencia", asegura Pia Capdevila.
Con mucha luz natural
La luz natural es buena para nosotros y para nuestro hogar. "Es un elemento esencial en una vivienda familiar: mejora el bienestar, amplía visualmente los espacios y hace la casa más amable. Siempre que sea posible, conviene potenciarla con distribuciones abiertas, carpinterías adecuadas, colores claros y cortinas ligeras", aconseja la experta.
Esta propuesta de Vitra abre las ventanas para que el sol se cuele dentro y nos transmita toda su energía. Imposible no fijarse en la composición del estar con el sofá Anagram.
Materiales resistentes y prácticos
Si en un piso para una pareja, puedes darte el capricho de tapizar el sofá con una tela algo delicada, en una vivienda familiar esto es impensable. Aquí estética y funcionalidad deben ir de la mano., como ocurre en esta propuesta de Leroy Merlin. Es preciso que nuestro sofá o mesa de comedor dure mucho y lo haga, ademas, en buena forma.
"En una casa familiar, los materiales deben ser bonitos, pero sobre todo duraderos. Suelos fáciles de limpiar, tejidos lavables, maderas tratadas, superficies que envejezcan bien. Apostar por ellos permite que el hogar acompañe el ritmo familiar, sin miedo a que se deteriore con el uso", recomienda Pia Capdevila.
Con capacidad de adaptación
Ninguna vivienda es estática ni se mantiene siempre igual, pero esta, con más número de miembros, debe evolucionar al mismo ritmo que sus habitantes, con el fin de ponerles las cosas más fáciles.
La experta lo explica así: "Las familias cambian, y la casa debe poder hacerlo con ellas. Habitaciones que hoy son cuartos infantiles mañana pueden convertirse en despachos, zonas de juego que se transforman en espacios de estudio, muebles modulares que evolucionan... Un buen proyecto de interiorismo siempre piensa a medio y largo plazo". Esta habitación infantil pertenece a un proyecto de Pia Capdevila Interiorismo.
Confortable y sin ruidos
Este factor elemental en las viviendas actuales, Es clave en casas familiares, tanto desde el punto de vista de consumo como de confort y bienestar, sobre todo cuando hay niños pequeños.
"Un buen aislamiento térmico y acústico es clave para el descanso y la convivencia. Textiles, alfombras, cortinas, panelados y una correcta elección de cerramientos ayudan a crear ambientes más silenciosos, cálidos y agradables, algo fundamental cuando conviven distintas edades bajo el mismo techo", enfatiza la experta. En la imagen, el sistema PremiDoor76 de Kömmerling logra un gran aislamiento térmico y acústico, sin renunciar al diseño y la luminosidad.
Personal, pero sin excesos
Lo decimos siempre es importante que la casa tenga alma y hable de ti para que sea un hogar. Sin embargo, hacerla tuya no significa llenarla de objetos, sino escoger aquellos que te identifican, sobre todo si sois muchos y cada uno quiere dar su toque o poner su foto. Esta propuesta de OKA es una muestra de cómo los objetos elevan el look de una estancia, sin recargar.
Así, recomienda la interiorista, "debe reflejar a quienes la habitan, pero sin caer en la saturación. Es mejor una selección cuidada de piezas con valor emocional, como fotografías, recuerdos y objetos heredados, que una acumulación sin criterio. El equilibrio entre lo personal y lo sereno hace que la casa resulte armoniosa y atemporal".
Con zonas que fomenten la vida en común
Para hacer vida en familia, las distintas estancias deben acompañar y brindarte un lugar donde ver una película un sábado por la tarde, palomitas incluidas, disfrutar de juegos de mesa que no se acaban nunca o preparar todos juntos la comida del fin de semana.
La interiorista va más allá: "El corazón de la casa familiar son los espacios compartidos. Cocinas abiertas, comedores amplios, salones pensados para reunirse, leer, jugar o, simplemente, estar juntos". En esta propuesta de El Corte Inglés, la mesa de comedor junto a la chimenea es perfecta para reuniones y comidas familiares.
Acogedora, vivida y real
En estas viviendas, el orden no está reñido con cierta imperfección y elementos fuera de su sitio, solo tienes que pensar en un cojín que baja del sofá al suelo, convirtiéndose en un cómodo asiento. “Una casa familiar no tiene que ser perfecta, tiene que ser auténtica. Cojines y muebles que se mueven, espacios que se adaptan al día a día. Creo que las mejores casas son aquellas que se sienten vividas, donde la comodidad y la calidez están por encima de cualquier tendencia”.
Evidentemente, un estar para disfrutar todos los miembros debe contar con un sofá extracómodo, amplio y resistente al trote, como el de esta propuesta de Pia Capdevila Interiorismo.
