Marta Miñarro, arquitecta: "La sofisticación real en 2026 es decorar con materiales que se pueden vivir sin miedo"


Con Marta Miñarro, de Lemon Studio, repasamos las tendencias para 2026, centrándonos en las que realmente funcionan en una casa real: materiales nobles, artesanía bien integrada y espacios serenos.


Retrato de la interiorista Marta Miñarro© Juan Martin
12 de enero de 2026 - 7:00 CET

Hay casas que se ven perfectas y otras que, sin alardes, se sienten bien nada más entrar. En 2026, dice la arquitecta Marta Miñarro, fundadora de Lemon Studio, el interiorismo se parece más a esto último: menos efecto inmediato y más decisiones inteligentes. Pensadas para viviendas reales —con prisas, niños, mascotas, teletrabajo y una luz normal—, sus claves no van de perseguir tendencias, sino de construir una forma de vivir: calma, materiales honestos, orden estructural y pequeños gestos que cambian la atmósfera.

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© Elton Rocha

2026 no va de tendencias: va de decisiones inteligentes

Más que lo último o más novedoso, la arquitecta Marta Miñarro (www.lemonstudio.es) propone una idea muy práctica como tendencia para 2026: elegir con intención para que la casa funcione hoy y también dentro de unos años. Eso significa priorizar lo que sostiene un espacio (materiales, luz, proporciones, orden) antes de sumar capas decorativas. El resultado no es una casa más seria: es una casa más fácil de mantener, más coherente y, casi sin darte cuenta, más bonita. Proyecto de Se Studio.

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© GARBIANTI

Materiales nobles y pocos: la atemporalidad como inversión

La primera línea clara para 2026 es volver a lo esencial: madera maciza, piedra natural, cerámica artesanal, lino, cal… Marta Miñarro insiste en algo muy de casa normal: "escoger pocos materiales, bien elegidos y honestos reduce el mantenimiento y evita reformas constantes". Aquí la clave no es llenar de acabados, sino construir una base que envejezca bien y que incluso mejore con el tiempo. Cocina diseñada por el fabricante de cocinas y baños Garbianti.

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© erlantz biderbost

Madera mate o aceitada: calidez que resiste la vida diaria

Dentro de esos materiales, la madera natural con acabado mate o aceitado destaca por una razón sencilla: se vive sin miedo. No pide perfección (ni brillos) y admite el paso del tiempo; además, se puede restaurar. En una casa usada de verdad, es un valor: aporta calidez visual, tacto agradable y una sensación de hogar inmediata. Zona de paso diseñada por De la Villa Studio.

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© Carla Capdevila

Piedra y cerámica artesanal: textura que disimula el desgaste 

Para cocinas, baños y zonas de paso, la arquitecta de Lemon Studio recomienda piedra natural y cerámica artesanal por su honestidad: textura, pequeñas variaciones y un aspecto que no depende de estar intacto. En otras palabras, son materiales agradecidos: no compiten con la vida cotidiana, la acompañan. Y eso, en una casa familiar, es casi una forma de descanso mental. Proyecto de Deleite Design.

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© maria pujol

La artesanía deja de ser adorno y se integra en la arquitectura

La segunda gran línea de trabajo en una casa real para 2026 es recurrir a la artesanía no como capricho decorativo, sino como parte del proyecto. Carpinterías a medida, piezas hechas por oficios locales, soluciones diseñadas para cada vivienda. Marta lo resume con una idea potente: "no necesariamente es lujo excesivo, sino precisión y sentido. A veces, hacer menos cosas —pero mejor pensadas— da un salto enorme en calidad y funcionalidad". Proyecto de Tinda's Project con estilismo de Mar Gausachs.

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© Lemon Studio

Espacios serenos y bien proporcionados: casas que acompañan

La casa de 2026 no busca impactar, sino sostener. Distribuciones claras, buena luz, proporciones amables y espacios que se adaptan a etapas de vida distintas. Aquí entran gestos como eliminar lo superfluo, diseñar con calma e integrar almacenaje para que el hogar respire. Según Marta, una casa bien diseñada no sigue tendencias: construye bienestar. Cocina abierta con isla diseñada por Lemon Studio.

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© Jotun

El pequeño cambio con gran efecto: color que crea atmósfera

Cuando le preguntamos por cambios sin reforma, Marta Miñarro lo lleva a lo emocional: el color no como pared pintada, sino como atmósfera. En 2026 funcionan tonos con profundidad, ligeramente empolvados, capaces de acompañar la luz natural y realzar materiales nobles. Bien elegido, el color vuelve la casa más serena y acogedora y te cambia la percepción del espacio, sin mover un tabique. Propuesta de color de la firma de pinturas Jotun.

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© Getty Images/Valentine

Colores 2026 para una casa real 

Para casas con luz estándar y estancias pequeñas o medianas, la arquitecta recomienda tonos complejos y matizados: blancos rotos cálidos con base mineral, arena, piedra, arcilla clara o cal, y también verdes empolvados o azul grisáceo suave usados como fondo (no como acento estridente). Sugiere además gamas monocromas —paredes, techos y carpinterías dialogando— para ampliar visualmente y ganar serenidad. ¿La idea a evitar? El color que se impone por efecto: en casas reales, la elegancia está en la contención y la coherencia. Color de la firma Valentine.

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Orden 2026: almacenaje integrado (ocultar sin esconder)

En 2026, dice Miñarro, el orden no es solo visual: es estructural. La tendencia práctica es el almacenaje integrado y casi invisible: frentes continuos, armarios a medida, soluciones que se leen como arquitectura. No se trata de sumar muebles, sino de integrar almacenamiento que reduzca la sensación de saturación y aporte calma, especialmente cuando los metros no sobran. 

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© Pedro Jaén

El kit 2026 para salón o dormitorio: 5 piezas que lo cambian todo

Para actualizar sin comprar por impulso, la fundadora de Lemon Studio propone una jerarquía de decisiones, aplicables tanto al salón-comedor como al dormitorio, dos de las estancias más importantes de una casa. En ellas, estas cinco piezas que elige marcan la diferencia

  • Una alfombra con presencia (lana, fibras naturales o tejido artesanal) que estructura y unifica.
  • Iluminación decorativa con buena proporción y luz cálida, porque la luz en 2026 es emocional. 
  • Una pieza con carácter (butaca, mesa auxiliar, banco) bien dibujada, sin estridencias. 
  • Textiles bien editados (pocos, nobles y coherentes).
  • Objetos con historia —cerámica, libros, arte pequeño— como último gesto.

La regla final de Marta Miñarro es clara: "actualizar no es comprar más, es elegir mejor". En la imagen una zona de paso que comunica con salón y comedor, de un proyecto de GC Studio.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.