Está comprobado, el orden se vuelve una forma de bienestar. Abrir un armario que respira calma —donde cada prenda tiene su lugar y la luz acompaña— es un pequeño lujo cotidiano que cambia la mañana y también el final del día. Diseñar un vestidor es dar forma a una experiencia. Y, como recuerdan desde DOCA, firma especializada en mobiliario de alta gama, la diferencia está en pensar el espacio con intención: materiales, iluminación y distribución a medida para que funcione hoy y siga siendo impecable dentro de muchos años.
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Materiales nobles: la base de un vestidor que no pasa de moda
Un vestidor bien hecho se nota al tacto y a la vista. Los expertos de DOCA (www.doca.es) recomienda apostar por materiales nobles y duraderos—como maderas naturales (nogal, roble o fresno)— y elevar el conjunto con cristal (en frentes, estantes o cómodas) y detalles metálicos satinados. Cuando el material es bueno, el resultado se ve más sereno, más elegante y más atemporal. Vestidor diseñado por Albert Ramoneda Studiocon estilismo de Mar Gausachs.
La luz es la guinda del diseño del vestidor. Según DOCA, la clave está en crear unailuminación estudiada, con LED integrados en estanterías y barras, y una luz cálida y regulable para adaptarse a cada momento. Así se gana comodidad real (elegir prendas sin sombras) y también ambiente: ese punto de calma que convierte el vestidor en un espacio agradable, no solo funcional. Diseño de Arquesta y Mas by Arquesta.
Zonas diferenciadas: orden inteligente (y fácil de mantener)
El orden se diseña. Para los diseñadores de la firma DOCA "separar zonas para ropa larga, corta, calzado, complementos y joyería, con una disposición lógica y, si es posible, simétrica es esencial". Estos ayuda visualmente y facilita la rutina. Consejo práctico: piensa en tu día a día (trabajo, deporte, eventos) y reparte el espacio según tu uso, no según lo estándar. Diseño de Alberto Torres Interiorismo.
En el diseño de un vestidor hay que encontrar el equilibrio entre estética y calma visual. Y es que un vestidor perfecto no tiene por qué mostrarlo todo. De hecho, combinar módulos cerrados con zonas abiertas es una de las decisiones que más lujo aporta: lo bonito puede quedar a la vista (bolsos, zapatos especiales, prendas favoritas) y lo que distrae (cajas, ropa de otra temporada) se oculta.
Eso sí, depende de cada espacio, vivienda y distribución. Porque muchas veces se presta a cerrar todo, por ejemplo, cuando el vestidor queda muy expuesto o integrado en el dormitorio u ocupa una zona de paso entre este y el baño. DressCove Night System es el sistema modular y seccional de armario y vestidor para crear espacios personalizados de Poltrona Frau (en ICONNO).
Si hay espacio, una cómoda o isla central eleva el nivel. DOCA la señala como un elemento típico en vestidores de lujo por dos motivos: suma almacenaje extra y crea una superficie de apoyo para doblar, preparar looks o dejar accesorios. Además, funciona como foco visual: ordena la estancia. Proyecto de Freehand Arquitectura.
Un espejo grande no es un capricho: es herramienta y, además, un truco espacial. "Los espejos de grandes dimensiones son imprescindibles por funcionalidad y por la sensación de amplitud que aportan", insisten los expertos consultados. Y aporta una idea especialmente interesante en proyectos de vestidor: una puerta en cristal tipo Reflex hace efecto espejo cuando el interior del armario está apagado y se vuelve translúcida cuando se enciende. Espejo de Ledimex.
La clave principal en el diseño de un buen vestidor es que el interior sea personalizado, adaptado a la arquitectura del espacio y al estilo de vida de quien lo usa. Para ello hay que analizar el tipo de prendas que usas y dejarte asesorar por los expertos para acertar con la altura de las barras según las prendas a guardar, cajones pensados para lo que de verdad tienes, y una zona rápida para lo diario. Un vestidor bien planteado te ahorra tiempo y reduce el desorden sin esfuerzo. Diseño de armario y frentes de Armariolandia.
Zapatos, bolsos, cinturones, gafas, bisutería… son los grandes responsables del desorden visual. Dedicarles un lugar específico es una inversión: baldas poco profundas para ver pares completos, compartimentos para joyas y cajones con separadores para accesorios pequeños. El efecto es inmediato: todo se localiza antes y se conserva mejor. Proyecto de la interiorista Silvia Trigueros con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia.
Si el espacio lo permite, añade un puf, una banqueta o una silla ligera. Una alfombra agradable bajo los pies y un punto de textura (madera, tejidos, una lámpara decorativa) elevan la escena y hacen que vestirse sea un momento más amable, especialmente en invierno. Vestidor diseñado por Majo Flores Estudio.
Planificación estacional: el truco para que el vestidor funcione todo el año
Este invierno es el momento perfecto para planificar pensando en el cambio de temporada. Reserva zonas altas para lo que rota (maletas, edredones, prendas muy de verano), utiliza cajas o fundas discretas y deja lo diario en la franja más accesible. Un vestidor bien organizado por temporadas se mantiene en orden con menos esfuerzo. Vestidor con mobiliario de DOCA.