Margot Robbie, una de las actrices más talentosas de su generación, se ha convertido también en icono de moda. Fue en su etapa como Barbie donde nos impresionó con las mil y una vidas del vestido rosa y con su actitud a la hora de defender todos los estilos. Ahora, la australiana cambia de registro por completo y se transforma en Catherine Earnshaw, su personaje en Cumbres borrascosas, también en la vida real.
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Margot Robbie ha sido invitada al programa Jimmy Kimmel Live! y ha acudido con un look que no solo captó todas las miradas, sino que funcionó como un guiño directo a su próximo proyecto cinematográfico: Cumbres borrascosas, junto al actor Jacob Elordi, cuyo estreno está previsto para el 13 de febrero de 2026.
Mas allá del acierto que supone su look y lo favorecedor que es, el estilismo es una elección magistral de lo que en la industria se conoce como method dressing: una forma de entender la moda y la belleza como extensión del personaje, incluso fuera de la pantalla.
Un look que respira romanticismo oscuro
Nada en el look de Margot es casual. La actriz ha aparecido con una imagen que se mueve en un terreno mucho mas sobrio, melancólico y literario, claramente inspirado en el universo de Cumbres borrascosas. Tonos apagados, tejidos elaborados, líneas suaves y una belleza contenida que remite al paisaje emocional de la novela de Emily Brontë .
En este caso, la actriz apuesta por una belleza serena, donde la piel adquiere un protagonismo absoluto: luminosa, cuidada y natural, sin excesos. El maquillaje (obra de la conocida Pati Dubroff ) huye de lo evidente y se centra en realzar los rasgos con sutileza, creando una imagen que conecta con la idea de romanticismo introspectivo que define a su próxima película. Una mirada ligeramente marcada pero suave, para transmitir profundidad, junto a unos labios en tonos discretos, que refuerzan esa feminidad contenida, como su vestido de encaje negro, de Alexander McQueen.
Pero lo más especial y atrevido es su peinado, una melena rizadísima con semirecogido, creado por Bryce Scarlett. Nada rígido, nada forzado. Un estilo que sugiere movimiento y libertad, y que relaciona directamente con la naturaleza salvaje y emocional que rodea al personaje que interpreta. Es precisamente ahí donde Margot Robbie demuestra su maestría en convertir la belleza en una herramienta narrativa.
Margot Robbie, la reina del 'method dressing'
El method dressing consiste en que actores y actrices adapten su vestuario, peinado y maquillaje durante la promoción de una película para reflejar el universo estético, y también el emocional, de su personaje. No se trata de disfrazarse, sino de traducir una narrativa cinematográfica al lenguaje de la moda.
Margot Robbie una de las grandes embajadoras de esta tendencia. Lo demostró de forma icónica durante la promoción de Barbie, cuando convirtió cada alfombra roja en un homenaje consciente a la muñeca más famosa del mundo. Aquella estrategia no solo fue un éxito, sino un caso de estudio de cómo moda y cine pueden caminar de la mano.
Vestirse como el personaje, sin perder el estilo personal
Ese es quizá el mayor mérito de Margot Robbie: consigue meterse en la piel de sus personajes sin dejar de ser ella misma. No hay teatralidad excesiva ni caracterización literal. Hay referencias, atmosferas y coherencia. Traduce el alma de sus personaje a códigos de belleza contemporáneos, algo que se aprecia especialmente en su forma de maquillarse y peinarse.
A pocas semanas de su estreno, Margot convierte cada aparición pública en un adelanto emocional de Cumbres borrascosas. A través del method dressing, la actriz demuestra que la belleza, cuando se utiliza con intención, puede ir mucho más allá de la estética y convertirse en una poderosa herramienta de storytelling que conecta al espectador con la historia incluso antes de que se apague la luz en las salas de cine.
