Pamela Anderson, icono absoluto de los años 90 y referente eterno de la melena rubia más reconocible de la cultura pop, ha reaparecido en los WWD Style Awards con un look que no ha pasado desapercibido. Allí, donde ha sido galardonada con el premio Beauty Icon, la actriz ha sorprendido recuperando el rubio platino y una estética que remite directamente al Hollywood de los años 50, marcándose un claro y elegante guiño a Marilyn Monroe, la rubia más legendaria del cine.
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Tras un breve paréntesis como pelirroja, la actriz confirma así su regreso al color que la convirtió en mito.
Un look negro, minimalista y con drama
Para una noche tan simbólica, Pamela Anderson ha apostado por un conjunto monocromático en negro. La actriz ha lucido una gabardina de satén negro, de líneas limpias y caída fluida. Lo ha combinado con gafas de sol cuadradas de tamaño XXL y zapatos de tacón slingback con peep-toe, completando un look que huye de los colores llamativos y los vestidos típicos de este tipo de galas y premios.
El protagonismo absoluto, sin embargo, lo ha tenido su pelo. Su melena rubia platino fue secada y cardada hacia atrás, despejando el rostro y aportando volumen en la parte frontal, con un acabado suave y ligeramente estructurado. Un detalle inesperado fueron los sutiles matices rosados que asomaban entre el rubio, aportando profundidad y modernidad al look.
La melena rubia de Pamela Anderson: un icono generacional
Hablar de Pamela Anderson es hablar de una de las melenas rubias más influyentes de las últimas décadas. Desde su irrupción en Baywatch entre 1992 y 1997, su cabello largo, voluminoso y decolorado se convirtió en símbolo de sensualidad, libertad y empoderamiento femenino en los años 90.
Sin embargo, en los últimos años, la actriz ha protagonizado una transformación radical. Ha dejado atrás el maquillaje intenso, los labios marcados y la imagen de “bombshell” para abrazar una belleza natural, presentándose sin maquillaje en alfombras rojas y eventos públicos. Otras actrices de Hollywood también siguen esta tendencia, hace unos días vimos a Nicole Kidman recuperando su pelo rizado natural.
John Nollet y la inspiración cinematográfica
El responsable de este nuevo look ha sido John Nollet, estilista de referencia en Hollywood y colaborador habitual de la actriz. Nollet, que ya firmó su transformación pelirroja durante la Paris Fashion Week, compartió en Instagram que la inspiración detrás de esta melena fue la película francesa de 1963 “La Baie des Anges”, dirigida por Jacques Demy.
La referencia cinematográfica conecta directamente con el glamour clásico y con una feminidad delicada pero poderosa, alejándose de la caricatura para abrazar una estética más artística y nostálgica.
Marilyn Monroe: el mito rubio que lo cambió todo
Si hablamos de rubios es imperativo mencionar a Marilyn Monroe. Nacida como Norma Jeane Mortenson, Marilyn construyó cuidadosamente su imagen a lo largo de los años, y su cabello fue una de las piezas clave de ese proceso. Su famoso tono, que ella misma definía como “pillow-case white”, no era natural y requería un mantenimiento extremo.
Según la autora Pamela Keogh, Marilyn se sometía a procesos de decoloración cada tres semanas, utilizando mezclas de peróxido y tónicos plateados para eliminar cualquier rastro amarillento. Para espaciar los lavados, recurría incluso a polvos de talco Johnson’s Baby Powder, un precursor del champú en seco actual.
El rubio como construcción de una leyenda
Marilyn no fue la única rubia del Hollywood dorado —Jean Harlow, Veronica Lake o Grace Kelly también lo fueron—, pero ninguna logró que su cabello se convirtiera en un símbolo tan universal. Su melena platino, combinada con labios rojos y pestañas marcadas, definió una era y trascendió generaciones.
Ese rubio no solo representaba glamour, sino también una identidad creada con precisión, una herramienta de poder en una industria que juzgaba a las mujeres por su apariencia.
El regreso de Pamela Anderson al rubio platino es un homenaje a la historia del cine, a los iconos femeninos que la precedieron y a su propia trayectoria. Un gesto que conecta pasado y presente, glamour y naturalidad, mito y realidad.
