Vivir en la Luna no es ciencia ficción: todo lo que necesitaría el ser humano para sobrevivir allí


El gran desafío no es llegar, sino resistir el aislamiento y la escasez


La misión Artemis marca el inicio del regreso humano a la Luna, con el objetivo ya no de visitar, sino de aprender a vivir allí© Getty Images
5 de febrero de 2026 - 8:00 CET

Cuando el Apolo 17 despegó de la superficie lunar en 1972, pocos imaginaban que la humanidad tardaría más de medio siglo en volver a lo que algunos han bautizado como el “octavo continente”. Durante décadas, la Luna fue un recuerdo glorioso del pasado. Hoy, en cambio, la Tierra se ha quedado pequeña y los sueños del ser humano son más ambiciosos: ya no queremos ir de visita; queremos aprender a vivir allí.

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© NASA/Joel Kowsky
La misión Artemis marca el inicio del regreso humano a la Luna, con el objetivo ya no de visitar, sino de aprender a vivir allí

Pero sobrevivir en la Luna no es solo una cuestión de tecnología. Es, sobre todo, un desafío psicológico y humano extremo.

“El espacio es más difícil de lo que parece, y no lo decimos con suficiente frecuencia”, reconoce en una entrevista a la BBC el astronauta de la NASA Victor Glover, piloto de Artemis II, la misión que llevará a una tripulación más lejos de lo que jamás ha llegado un ser humano, aunque sin pisar aún suelo lunar. Durante diez días, Glover vivirá con otros tres astronautas en una cápsula presurizada mínima, sin privacidad real y con recursos finitos. "Tenemos un tanque lleno de agua, y al beberla, se acaba", dice. "Tenemos comida, y al consumirla, se acaba; nadie envía un barco de reabastecimiento", resume.

Esa experiencia es solo el preludio de lo que vendrá después: meses de convivencia aislada, a días de la Tierra, con noches lunares que duran dos semanas, temperaturas extremas, radiación y un exterior completamente hostil.

¿Superhumanos? No: personas con las que se pueda convivir

El perfil del astronauta lunar ha cambiado radicalmente. Ya no se buscan solo pilotos de pruebas al límite físico, como en los años cincuenta. Según Sergi Vaquer Araujo, responsable de medicina espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA), hoy se buscan personas “buenas en todos los ámbitos”, capaces de trabajar en equipo y, llegado el caso, “perder por el bien del grupo”.

© Getty Images
Victor Glover, astronauta de la NASA y piloto de la misión Artemis II, advierte de que el mayor reto del regreso a la Luna no es tecnológico, sino humano: convivir durante días con recursos limitados y sin privacidad

No es casualidad que la ESA estudie desde hace años entornos extremos en la Tierra, como la estación antártica Concordia, conocida como el “Marte Blanco”. Allí, durante meses de aislamiento total y oscuridad, se ha comprobado que el mayor enemigo no es el peligro… sino el aburrimiento y la monotonía. Actividades tan simples como yoga, juegos de construcción o pintura pueden ser clave para mantener la salud mental de una tripulación.

Viviendas lunares hechas con polvo… y más resistentes que el acero

Transportar materiales desde la Tierra es inviable. Por eso, la NASA financia proyectos que buscan construir con lo que ya hay en la Luna. Uno de los más llamativos es el desarrollo de cúpulas de “vidrio lunar”, fabricadas a partir del regolito, el polvo que cubre la superficie lunar.

Gracias a hornos de microondas y materiales especiales, este vidrio podría repararse solo, resistir pequeños impactos de meteoritos y proteger de la radiación, creando refugios mucho más resistentes de lo que aparentan

© Getty Images
Los cuatro tripulantes de Artemis II: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, la primera misión tripulada de la NASA que viajará alrededor de la Luna desde 1972.

Aire, agua… y lombrices

Para sobrevivir, los futuros habitantes de la Luna deberán convertirse en auténticos alquimistas:

  • Oxígeno: el suelo lunar contiene alrededor de un 42% de oxígeno, que puede extraerse con calor y electricidad.
  • Agua: en 2018, la NASA confirmó la presencia de hielo en los polos lunares, clave para beber y fabricar combustible.
  • Alimentos: se experimenta con cultivos en suelo lunar tratado con residuos orgánicos. Un elemento inesperado podría ser esencial: lombrices de tierra, fundamentales para crear un ecosistema agrícola cerrado.

El Polo Sur: donde empieza el futuro

Por todo ello, la NASA ha identificado nueve regiones candidatas cerca del Polo Sur lunar para Artemis III, cuya misión está prevista para mediados de 2027 o principios de 2028. Allí se combinan picos con luz solar casi constante, perfectos para energía, y cráteres en sombra perpetua donde podría esconderse el hielo.

© Getty Images
En la Luna, recursos como el agua, el oxígeno o la energía no sobran: todo debe reciclarse y aprovecharse al máximo

La Luna no es solo un destino. Investigaciones recientes sugieren que su suelo ha absorbido partículas de la atmósfera terrestre durante miles de millones de años, convirtiéndola en una cápsula del tiempo sobre el origen de nuestro propio planeta.

Quizá, al aprender a vivir allí, también aprendamos algo esencial sobre cómo empezó la vida en la Tierra.

Y ante la gran pregunta —si estamos preparados para dejar nuestro hogar atrás—, Victor Glover responde con honestidad:

 “¿Si estoy preparado psicológicamente? Pregúntamelo cuando vuelva”.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.