La NASA ultima el primer viaje tripulado a la Luna en más de 50 años: los retos finales de Artemis II


La NASA se encuentra en preparación del lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada en cincuenta años que dará una vuelta alrededor de la Luna pero aún enfrenta tres grandes desafíos que determinarán si puede despegar


Los cuatro tripulantes de Artemis II: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, la primera misión tripulada de la NASA que viajará alrededor de la Luna desde 1972.© Getty Images
29 de enero de 2026 - 8:00 CET

Tras más de medio siglo sin vuelos tripulados alrededor de la Luna, la NASA tiene como objetivo lanzar la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, en una ventana de lanzamiento que se abre el 6 de febrero, equivalente al 7 de febrero de madrugada en España. 

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Sin embargo, la agencia espacial aún debe validar una serie de pruebas críticas, gestionar factores meteorológicos adversos y confirmar la estabilidad de sistemas complejos para que el cohete SLS y la cápsula Orion puedan alzar el vuelo con seguridad. 

Influencia del calendario orbital

El lanzamiento de Artemis II no depende simplemente de una fecha marcada en el calendario, sino de una ventana de lanzamiento definida por restricciones orbitales y técnicas. La NASA ha programado oportunidades de despegue entre el 6 y el 11 de febrero, extendiéndose más adelante hasta marzo y abril en caso de que fuera necesario. 

Esta ventana responde a la complejidad del perfil de vuelo previsto, la nave debe alcanzar una trayectoria que permita orbitar la Luna y regresar de manera óptima sin arriesgar demasiado a la tripulación, aprovechando parámetros de mecánica celeste muy precisos. 

Primer obstáculo: Wet Dress Rehearsal

Uno de los pasos más decisivos antes del lanzamiento es el llamado “Wet Dress Rehearsal” (WDR), un ensayo general que simula el día de lanzamiento llenando los 2,7 millones de litros de propelentes criogénicos (oxígeno e hidrógeno líquidos) en el cohete SLS exactamente como si fuera el día real.

Aunque esta prueba no incluye el encendido de motores, ofrece la oportunidad de verificar procedimientos operativos, integridad del sistema de combustible, respuesta de las conexiones con el vehículo y coordinación entre equipos de tierra. 

Un fallo aquí podría forzar a la NASA a posponer el lanzamiento e incluso reubicar la misión en otra ventana dentro de febrero o más adelante.

En la misión previa del programa Artemis (Artemis I), los retrasos en el WDR y en la corrección de fugas provocaron aplazamientos importantes, lo que recuerda con fuerza la necesidad de validar este paso a fondo antes de fijar una fecha definitiva.

Segundo obstáculo: las posibles condiciones meteorológicas

A diferencia de muchos lanzamientos orbitales más rutinarios, un vuelo lunar de largo alcance exige condiciones climáticas muy específicas. El clima en la costa espacial de Florida en febrero no siempre es benévolo, tormentas eléctricas, vientos fuertes, temperaturas extremas y presencia de nubes electrificadas pueden obligar a cancelar un intento incluso si los sistemas están listos.

De hecho, las normas de seguridad para el lanzamiento de cohetes son estrictas. La protección de la tripulación y del vehículo toma precedencia absoluta sobre la fecha programada. 

Si durante la cuenta atrás se detectan condiciones que puedan poner en riesgo el despegue, sean vientos en altitud o tormentas cercanas a la rampa, la cuenta atrás se abortará y se reprogramará al siguiente día disponible en la ventana.

Tercer obstáculo: la verificación global de sistemas 

Más allá del ensayo de combustible y del clima, la NASA debe completar una evaluación profunda de todos los sistemas técnicos involucrados en la misión. Esto incluye no solo el cohete SLS y la cápsula Orion, sino también la infraestructura terrestre, los dispositivos de evacuación de emergencia, las comunicaciones de datos, los sistemas de soporte vital y los recursos de recuperación tras el regreso de los astronautas.

Solo una vez que todos estos subsistemas hayan sido evaluados de manera conjunta y se haya emitido una revisión de preparación de vuelo podrá la NASA anunciar formalmente la fecha de lanzamiento dentro de la ventana disponible. Este paso, planificado para principios de febrero, actúa como la última puerta antes de dar luz verde definitiva.

Más allá del 7 de febrero

Aunque el 7 de febrero sea uno de los días más comentados por los medios y el público, no es la única opción viable. La NASA mantiene otros días disponibles dentro de febrero, marzo y abril para compensar cualquier eventualidad técnica o meteorológica.

La organización ha subrayado que la seguridad de la tripulación y el éxito a largo plazo del programa Artemis pesan más que el deseo de cumplir una fecha específica.

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