Miras a tu perro mientras duerme plácidamente y, de repente, empieza el espectáculo: sus patas se agitan como si corriera una maratón, sus bigotes tiemblan y emite pequeños gemidos. ¿Está soñando? ¿O es una pesadilla? Desvelamos qué ocurre en su mente cuando cierra los ojos, con la ayuda de Paula Calvo, veterinaria al frente de la clínica NaturVet (@natur.vet) y colaboradora de Food for Joe.
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Sí, tu perro sueña (y es muy probable que contigo)
Lo que todo dueño sospecha, lo confirma la veterinaria Paula Calvo: nuestros compañeros peludos, efectivamente, sueñan. Sobre el contenido de esos sueños, la experta señala que:
"Se cree que podrían soñar con vivencias que han experimentado estando despiertos, con personas y elementos que conocen".
Por tanto, es muy probable que esas carreras oníricas sean por el parque y que tú formes parte de sus aventuras nocturnas.
Según explica la especialista, la principal diferencia con nosotros es que su sueño es más fragmentado. Un perro adulto (que puede dormir hasta 14 horas) intercala las fases con despertares breves.
Las fases de la 'película' de sus sueños
Paula Calvo nos detalla que el cerebro canino, como el nuestro, alterna dos grandes fases durante el descanso:
- Fase NREM (sueño profundo): Es la etapa en la que, según la experta, el cuerpo descansa y se recupera físicamente, mientras el cerebro consolida la memoria.
- Fase REM (el "cine" de los sueños): Aquí la actividad cerebral se dispara. "Es en esta fase donde ocurren los sueños, los ojos se mueven y el perro puede mover las extremidades o emitir sonidos", aclara Calvo. Esos espasmos y ladridos suaves son la prueba de que su cerebro está proyectando una "película".
La regla de oro ante una pesadilla
Ver a tu perro agitado puede ser angustioso, pero el primer instinto de despertarlo puede ser un error. La veterinaria es clara y aconseja no intervenir como norma general. “No suele ser necesario despertar a un perro que está teniendo una pesadilla”, afirma, salvo que el sufrimiento sea extremo. El motivo es la seguridad.
"Si forzamos un despertar brusco, pueden asustarse y reaccionar con sobresalto o incluso morder de manera refleja", advierte Calvo.
Si es estrictamente necesario despertarlo, la veterinaria recomienda hacerlo así: "Se aconseja interrumpir suavemente el sueño, no tocándolos directamente, sino llamándolos por su nombre, haciendo un pequeño ruido o situando algo oloroso y apetitoso cerca".
4 señales de que no descansa bien, según Paula Calvo
Un mal descanso, tal y como detalla la experta, afecta directamente al carácter del perro. La veterinaria apunta a estas señales de alerta:
- Irritabilidad: Está más reactivo o tiene menos paciencia de lo normal.
- Somnolencia excesiva (o hiperactividad): Parece cansado todo el día o, paradójicamente, está más inquieto.
- Inquietud nocturna: Cambia de sitio constantemente, jadea o busca tu compañía de forma ansiosa por la noche.
- Dificultad para aprender: Le cuesta concentrarse o no obedece órdenes que ya conocía.
Paula Calvo aconseja que, si se observan estas señales de forma recurrente, se consulte con un profesional, ya que podrían ser un indicio de estrés, dolor o, en perros mayores, de disfunción cognitiva.