Se acabaron los días de libertad y desconexión. La vuelta a la rutina se impone y, con ella, una sensación agridulce que a menudo se inclina más hacia lo agrio. Si sientes un nudo en el estómago solo de pensar en la montaña de correos, no estás solo. Pero, ¿por qué nos pasa esto incluso si nos gusta nuestro trabajo?
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Para dar respuesta y, sobre todo, soluciones, hemos consultado al psicólogo Ángel Luis Guillén, director de Psicopartner. Según nos explica, la clave no está en luchar contra ese bajón, sino en aplicar lo que él denomina un "aterrizaje suave". Basándonos en sus pautas, aquí te desglosamos 10 estrategias psicológicas que el experto recomienda para que la vuelta no se convierta en una tortura.
1. Entiende el "cambio de temperatura" (como lo llama el experto)
El primer paso que recomienda Guillén es ser compasivo con uno mismo. El desánimo es normal. Según el psicólogo, no se trata solo del trabajo, sino del "cambio abrupto que supone pasar de un estado de descanso y libertad a otro de exigencia y responsabilidades". Para que lo entendamos mejor, utiliza una potente metáfora:
"Es como cambiar de temperatura bruscamente: el cuerpo y la mente necesitan adaptarse."
Por tanto, su primer consejo es no exigirse estar al 100% desde el minuto uno.
2. Anticípate y vuelve de forma gradual
El experto insiste en no pasar de la playa a la oficina en 24 horas. El cerebro, nos explica, necesita tiempo para recalibrar. "Por lo general, tarda entre una y tres semanas en reajustar sus ritmos internos, especialmente el sueño, la concentración y la tolerancia al estrés", señala Guillén. Su consejo es volver a casa un par de días antes y retomar los horarios de forma paulatina.
3. Prioriza lo fácil primero, aconseja el psicólogo
Para evitar la parálisis ante la montaña de tareas, Ángel Luis Guillén propone una estrategia clara: "organizar las tareas por orden de prioridad y energía requerida, y resolver primero lo más simple o urgente". Según él, esto nos da una sensación de logro y control que nos ayuda a coger impulso.
4. Acepta que los primeros días serás menos productivo
Esta es una de las claves mentales más liberadoras que subraya el psicólogo. Asumir un rendimiento menor al principio es vital.
"Es fundamental aceptar que los primeros días pueden ser menos productivos, y eso no es un fracaso, sino parte del proceso de adaptación", afirma Guillén.
Quitarse esa presión, insiste, nos protege del estrés.
5. Organiza tu espacio para reducir el estrés mental
Dentro de su estrategia de "aterrizaje suave", Guillén también pone el foco en el entorno físico. Recomienda dedicar la primera hora del regreso a ordenar el escritorio y el email. Según el psicólogo, esta acción física tiene un impacto directo en nuestro estado mental, ayudando a reducir la sensación de caos.
6. Protege tus descansos como si fueran oro
El experto advierte que pasar de cero a cien es la receta perfecta para el colapso.
"El principal riesgo es que el cuerpo y la mente sufran un pico de estrés agudo. Esto puede generar fatiga, ansiedad o incluso síntomas físicos", nos explica.
Para evitarlo, su recomendación es clara: programar pausas cortas y reales durante el día.
7. Adapta tus hábitos de vacaciones, no los abandones
¿En vacaciones leías más o paseabas? El error, según Guillén, es intentar replicar esos hábitos con la misma intensidad. La clave que nos da el psicólogo es otra: "Para mantener esos hábitos, es fundamental adaptarlos al nuevo entorno. Si caminabas una hora, intenta caminar 15 minutos. Si leías cada tarde, reserva 10 minutos antes de dormir. Lo importante no es la duración, sino la constancia."
8. Comparte tus recuerdos desde la gratitud, no desde la queja
Hablar de las vacaciones puede ser un arma de doble filo, y el psicólogo nos da la pauta para usarla a nuestro favor. Recomienda "compartir anécdotas agradables para crear un ambiente más positivo", pero advierte del peligro de caer en lamentos. "Si la conversación se convierte en quejas constantes, puede aumentar el desánimo. La clave está en enfocar el recuerdo desde la gratitud".
9. Ponte nuevas metas (pequeñas) que te ilusionen
Para contrarrestar la nostalgia de las vacaciones, Guillén aconseja mirar hacia adelante. Su estrategia es definir pequeños objetivos que nos motiven, ya sean personales (un curso, un hobby) o profesionales. Tener metas, explica el psicólogo, nos da un sentido de propósito que facilita la transición.
10. Y la más importante: conoce tus límites
Finalmente, Ángel Luis Guillén nos da el consejo más importante: saber cuándo el bajón anímico deja de ser normal.
"Si después de dos o tres semanas la persona sigue sintiéndose apática, desmotivada, irritable o con ansiedad constante, y eso interfiere con su vida diaria, es momento de pedir ayuda."
Escuchar a nuestro cuerpo y mente, concluye el experto, es la estrategia más inteligente de todas.