El destino ha querido que los hilos de dos de las estirpes más emblemáticas de nuestro país se crucen de la manera más inesperada. En esta ocasión, no es sobre un escenario ni bajo los focos, sino a través de la mirada cómplice de dos jóvenes que representan el futuro de sus apellidos. Dora Postigo y Nicolás Martos han iniciado una relación sentimental que, según ha podido confirmar Informalita, une por primera vez los universos de Miguel Bosé y Raphael. A sus 21 años, ambos comparten algo más que un árbol genealógico envidiable: una visión del arte auténtica y una discreción heredada de sus progenitores. Ella, hija de la inolvidable y añorada Bimba Bosé y del músico Diego Postigo, es ya una realidad en el panorama musical. Él, hijo de la actriz Toni Acosta y Jacobo Martos, y nieto del mítico "Divo de Linares", ha crecido alejado del ruido mediático, cultivando una sensibilidad artística que ahora florece junto a la joven cantante.
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Lejos de los posados encorsetados, la pareja vive su amor con la frescura propia de su edad. Aunque protegen su intimidad, las redes sociales se han convertido en el testigo silencioso de su complicidad. Los guiños son constantes y, en una de sus publicaciones más recientes, Dora no dudaba en dedicarle un tierno "mi torero", dejando claro el dulce momento que atraviesa su corazón. Quienes les conocen aseguran que se muestran "relajados, cómplices y muy felices", disfrutando de una etapa marcada por la naturalidad y la admiración mutua. Todo esto ha culminado en un selfie compartido por el joven en sus historias, que podría ser una declaración de intenciones.
Dora, un icono GenZ
Para Dora, este 2026 se presenta como un año de desafíos profesionales de gran calado. Este mes de febrero, todas las miradas estarán puestas en ella durante su participación en el Benidorm Fest. Defenderá sobre el escenario Rakatá, una cumbia con tintes de "amor moderno" compuesta junto a Marlon Collins, Edu Requejo y Vatocholo. "Nació originalmente entre Edu y yo con la idea de hacer algo divertido y distinto a lo que solemos trabajar", explicaba la artista en TVE sobre su nueva propuesta. La canción, que supone un giro en su carrera, cobró vida propia con la llegada de sus colaboradores: "Vato traía una energía increíble y una letra buenísima... Marlon aporta ese toque del malo seduciendo a la mala. Todo encajó: el juego, el intercambio de voces y el baile cobraron sentido".
A pesar de su juventud, la trayectoria de Dora es extensa. Tocaba el piano a los cinco años y a los trece ya ofrecía su primer concierto. Sin embargo, su madurez trasciende lo musical. Tras perder a su madre en 2017, la música se convirtió en su "refugio" y en una herramienta para sanar. A pesar de llevar el apellido Bosé en su ADN, ha preferido labrarse su camino desde abajo, llegando incluso a trabajar como camarera para costearse sus estudios. "La única persona que conoce lo más íntimo es mi padre y me gusta que así sea", confesaba en una ocasión, subrayando ese deseo de independencia que siempre la ha caracterizado.
Nicolás Martos, un talento desconocido
Por su parte, Nicolás Martos ha sabido mantenerse en un discretísimo segundo plano, una prioridad que sus padres, Toni Acosta y Jacobo Martos, mantuvieron durante sus trece años de matrimonio. Aunque Raphael suele bromear diciendo que no permite que sus ocho nietos le llamen "abuelo", Nicolás es una de las piezas fundamentales de su numerosa familia.
A diferencia de la rama musical de los Martos, Nicolás ha encontrado su voz en la pintura y el cine. Sus redes sociales, con apenas un millar de seguidores, funcionan como un pequeño escaparate de su talento con los pinceles. Una de sus obras más recientes, titulada "Madre y perra de cincuenta y ocho años", recibió el apoyo público de su madre, Toni Acosta, quien no pudo evitar comentar con un emoji de corazón ante el talento de su hijo.
Pero la pintura no es la única pasión que cultiva el nieto de Raphael. Siempre que tiene ocasión comparte algunos de sus poemas y se mantiene constantemente ocupado en distintos proyectos artísticos que abarcan desde la fotografía hasta su implicación en el teatro. Este profundo amor por el arte podría haber sido, precisamente, lo que le ha unido tan estrechamente a Dora.
Futuro compartido
Tras haber finalizado su relación previa con Miguel Martín de Bustamante (hijo de Marta Robles), de quien sigue siendo gran amiga —"lo quiero muchísimo", declaró en su momento—, Dora parece haber encontrado a su compañero ideal de viaje. La relación entre Dora y Nicolás no solo es el romance de dos jóvenes con talento; es el abrazo de dos sagas que han definido la cultura española durante décadas. Ella, bisnieta de Luis Miguel Dominguín y Lucía Bosé; él, nieto de una leyenda viva como Raphael.
