Iñaki Urdangarin nos desvela los libros que fueron su tabla de salvación en sus horas más oscuras: “Me ayudaron a sobrevivir"


De los cerca de 80 libros que le guiaron en prisión, él señala 24 títulos como los más importantes


© FERNANDO JUNCO TELLADO
31 de enero de 2026 - 17:00 CET

Nos recibió en Vitoria, donde vive, nos habló de su historia, desgarradora en algunos momentos, de sus hijos, de la infanta Cristina, de su familia, de su nueva pareja y de cómo es su día a día, entre el trabajo, el deporte, la cocina, y los libros. También de su nuevo espacio de trabajo, Beevolutive. Una plataforma con la que pretende ayudar a otros y que creó recientemente, después de todo lo vivido. Tres palabras que resumen su recorrido. De la infancia feliz a volver a empezar de cero; de la gloria a una celda; y dan, también, el título a su libro, Todo lo vivido, al que hemos tenido acceso en exclusiva y será publicado por la editorial Grijalbo, el 12 de febrero. 

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© FERNANDO JUNCO TELLADO
Iñaki Urdangarin con su libro 'Todo lo vivido'

Iñaki Urdangarin ha hecho un largo camino, pero fue entre “las paredes desnudas” de la prisión de Brieva (Ávila), donde todo cambió por completo.  Allí se encontró de frente con la soledad que nunca había vivido y con su conciencia. Pero fue allí, tras esa bajada a los infiernos, cuando descubrió que no solo no había terminado todo, sino que había sobrevivido a un naufragio. “Poco podía sospechar que lo que parecía un final, iba a ser un nuevo comienzo…” La reconstrucción, después de meses de lágrimas.

Salir del pozo

Urdangarin pensó en construir una nueva oportunidad tras la cárcel y, poco a poco, consiguió salir adelante sumergiéndose en la lectura, el estudio y el deporte, que se convirtieron en “una tabla de salvación física y mental”.

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Iñaki Urdangarin

Lo cuenta en Todo lo vivido. El deporte fue una de sus “medicinas”, era su manera de llegar a la noche “agotado físicamente para no ser devorado por la angustia”. Y los libros, otra “de las cuerdas” que le ayudaron a salir del pozo.  “En aquella celda, descubrí libros que, seguramente, jamás habría leído, autores que se convirtieron en queridos maestros, casi en amigos, voces que me acompañaron en las horas más oscuras. Me hablaron al corazón. Fueron mis faros, mis guías. Lo siguen siendo. Y pensar que podría haber pasado por este mundo sin saber de su existencia”.

Entender el dolor

Los días eran larguísimos, las noches interminables e Iñaki, nos cuenta, estableció horarios distinguiendo entre lecturas para evadirse y libros de estudio y de autoayuda que le llevaron a entender el dolor y a “reconstruirse desde dentro”.Si en el periodo de prisión hay un libro que me ayudó es El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl.  Pude relativizar mi calvario y me enseñó que siempre queda la libertad de elegir la actitud. Lo tengo en la mesilla de noche y lo sigo leyendo. Otro es De Profundis, de Oscar Wilde, escrito desde una cárcel que sentía muy cercana. También, El Evangelio y El Magníficat, como refugio espiritual, libros que abro cada día.  El camino de la vida, de León Tolstói; Biografía del silencio, de Pablo d’Ors; El poder del ahora, de Eckhart Tolle; La brújula interior, de Álex Rovira; Vivir con plenitud las crisis, de Jon Kabat-Zinn, y Meditar día a día, de Christophe André, de mindfulness”…“Aún hoy, sigo hojeando los fragmentos que subrayé, repaso los análisis y resúmenes que hice en mis cuadernos, vuelvo a sus enseñanzas cuando me tambaleo”.

Cada obra le fue llegando “según lo necesitaba” y con palabras nuevas: «mindfulness», «meditación», «yoga», «aceptación», «resiliencia», «gestión emocional». “Había leído libros de liderazgo, “management”, pero libros de autoayuda, no, la verdad. Y me ayudaron a sobrevivir, fueron una terapia, una ventana hacia otros universos, pero también un puente hacia partes de mí que desconocía”. 

“Lee esto. Lo necesitas”

Iñaki siempre encontraba la enseñanza precisa para liberar una emoción o un pensamiento enquistado. “Era como si el universo insistiera: Lee esto. Lo necesitas. Tenía una curiosidad insaciable. Creo que yo llamaba a aquellos libros… y ellos me llamaban a mí”, cuenta en Todo lo vivido.

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Los libros fueron su salvación durante sus días en prisión

Y, para viajar lejos, en su caso de los muros de una cárcel, Urdangarin nos da otra selección de títulos. Entre ellos, El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince, que me atravesó por su humanidad; Polo Sur, de Roald Amundsen, una lección de resistencia en condiciones extremas; Cervantes para cabras, Marx para ovejas, de Pablo Santiago Chiquero, que me hizo pensar y sonreír a la vez; y, muy especialmente, la obra de Henning Mankell, que me acompañó durante semanas: Zapatos italianos; Botas de lluvia suecas; La ira del fuego… Todo Mankell me encantó…”

La lista del futuro

Y luego estaban, como explica, las lecturas orientadas al futuro, a formarse para un nuevo propósito de vida, a la reconstrucción profesional.  Y en esa lista señala, La empresa consciente, de Fred Kofman; The 9 Disciplines of a Facilitator, de Jenkins & Jenkins; Los dones de la imperfección, de Brené Brown; Ikigai, de Héctor García y Francesc Miralles; The Goal, de Eliyahu M. Goldratt; Leadership and Self-Deception, del Arbinger Institute; El arte de pensar, de José Carlos Ruiz, y Poder sin límites, de Tony Robbins.

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Entre sus lecturas, Iñaki destaca las orientadas la reconstrucción personal y al futuro

Fueron alrededor de 80 libros los que le ayudaron a salir de aquella celda sin rencor, pero él ha elegido estos 24 títulos. Y uno de los resúmenes es: “Las palabras no son solo palabras. Son semillas. Son brújulas. Pueden ser armas destructivas, pero también energía transformadora. Las palabras adecuadas crean pensamientos positivos, y estos pensamientos son los que cambian tus emociones y, finalmente, esas emociones son las que reconfiguran toda tu realidad”.

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