Steve Jobs dejó a su mujer, a quien conoció mientras él daba una conferencia en la Escuela de Negocios de Stanford, una herencia multimillonaria que, entre muchas otras cosas, incluía importantes participaciones en Apple y en The Walt Disney Company. Falleció en octubre de 2011, a los 56 años, convertido en uno de los grandes innovadores del mundo tecnológico. Antes de morir, le hizo una petición a Laurene Powell Jobs: que su fortuna no le sobreviviera, con el fin de devolver a la sociedad todo lo que él había obtenido de ella. Una petición que la empresaria está cumpliendo.
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A pesar de mantener siempre un perfil bajo y alejado de los focos mediáticos, Laurene Powell Jobs ha concedido recientemente una entrevista en la que ha reafirmado su compromiso con el legado de su marido. En ella, ha asegurado que no tiene intención de dejar una gran riqueza hereditaria y que su patrimonio está siendo destinado progresivamente a distintas causas sociales, tal y como le pidió Steve Jobs antes de fallecer. "Si vivo lo suficiente, esa fortuna no me sobrevivirá. Era el deseo de Steve", ha declarado, subrayando así su voluntad de devolver a la sociedad parte de lo que ambos obtuvieron a lo largo de su trayectoria.
"Heredé mi fortuna de mi marido, a quien nunca le importó la acumulación de riqueza. No me interesa construir una riqueza hereditaria, y mis hijos lo saben. Estoy haciendo esto en honor a su trabajo, y he dedicado mi vida a hacer todo lo posible por distribuir esta fortuna de forma efectiva, de maneras que impulsen a las personas y comunidades de forma sostenible", ha continuado explicando para, posteriormente, dejar claro de manera tajante que "esta fortuna termina conmigo". Y es que, según informan algunos medios, el patrimonio del fundador de Apple se ha reducido en unos 5.000 millones de dólares en los últimos años, lo que indica que ya se ha destinado aproximadamente la mitad de la fortuna que Steve Jobs dejó a su muerte, cifrada en algo más de 10.000 millones. Cabe recordar que no todo el dinero fue para Laurene, gran parte fue para sus tres hijos, Reed, Erin, Eve y Lisa Brennan-Jobs, quien nació de su relación anterior con Chrisann Brennan.
¿Y a dónde ha ido a parar esa enorme cantidad de dinero?
Una parte significativa de los recursos se canaliza a través de Emerson Collective, una firma centrada en la inversión de impacto, la filantropía, la defensa de la justicia medioambiental y el apoyo a medios de comunicación independientes. Laurene Powell Jobs es presidenta del grupo y posee el 70 % de sus acciones. Desde la muerte del magnate de la industria tecnológica, además, ha destinado anualmente a esta entidad el 10 % de sus participaciones en The Walt Disney Company.
Otra gran parte del patrimonio se ha dedicado a donaciones benéficas que superan los 2.000 millones de dólares. A ello se suma el compromiso adquirido en 2021, cuando, a través de la Waverley Street Foundation, Laurene anunció la donación de otros 3.500 millones. La viuda de Steve Jobs también es accionista minoritaria de Monumental Sports, la empresa matriz de equipos como los Wizards (NBA), los Capitals (NHL) y las Mystics (WNBA). Powell y Jobs estuvieron casados durante 20 años, desde que se casaron el 18 de marzo de 1991 en una ceremonia íntima oficiada por un monje budista en el hotel Ahwahnee, dentro del Parque Nacional de Yosemite, en California.
