Todo cumpleaños merece una celebración, y más cuando se trata de una fecha tan redonda como son los 80 años; por eso, Alberto Cortina ha querido festejar su día de la mejor manera: rodeado de su familia. El empresario, uno de los más destacados de nuestro país, acompañado por su mujer, Elena Cué, reunió a gran parte de su familia en el restaurante Horcher.
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A su lado soplando las velas estuvieron sus cuatro hijos: Alejandra, la hija que tiene con la experta en arte y colaboradora de ¡HOLA! Living, y los tres que tuvo en su matrimonio con Alicia Koplowitz, Alberto, Pelayo y Pedro, que fueron con sus respectivas mujeres, Inés Balmaseda, Jane Coppèe y Bárbara Chapartegui.
También estuvieron sus nietos, como Inés, de 20 años, quien guarda un gran parecido con Alejandra, de 19; los hermanos Gabriela, Pedro y Carlota, y los hijos pequeños de Pelayo.
No faltaron las sorpresas, entre ellas el grupo de mariachi que llegó para amenizar la cena a ritmo de rancheras. A la salida, abandonaron todos juntos el local y el empresario fue preguntado por cómo se sentía al cumplir 80 años, a lo que respondía con humor: "¡Qué le vamos a hacer!".
Celebrar una cifra redonda es, ante todo, celebrar una vida de metas alcanzadas. Para Alberto Cortina, este aniversario ha sido mucho más que una simple celebración; ha sido el recordatorio de una trayectoria vital que es ya historia viva de nuestro país. Reconocido como uno de los grandes capitanes de la empresa en España, Cortina ha logrado algo que pocos consiguen: ser protagonista desde la sombra, prefiriendo siempre el peso de sus acciones al ruido mediático. Su implicación en la cultura y la filantropía, vivida siempre desde un plano íntimo y generoso, completa el perfil de un madrileño que ha sabido unir, con maestría, el éxito empresarial y el humanismo.
El triunfo de la estabilidad
A lo largo de su vida, Alberto Cortina ha sabido construir una trayectoria sólida sin renunciar a un estilo personal basado en la sobriedad, el equilibrio y la cercanía con los suyos. Lejos de los focos innecesarios, ha hecho de la discreción y del cuidado de su entorno más íntimo una de sus señas de identidad. Junto a Elena Cué, su gran apoyo y compañera de camino desde hace más de dos décadas, ha formado una familia unida que se ha convertido en el verdadero pilar de su día a día.
La celebración de su 80 cumpleaños fue un fiel reflejo de ese espíritu: una noche inolvidable y alegre a partes iguales, en la que las conversaciones se alargaron entre anécdotas compartidas, sonrisas cómplices y brindis cargados de emoción. Un encuentro pensado para disfrutar sin prisas, donde el cariño y la unión familiar fueron los auténticos protagonistas, dejando una estampa imborrable de uno de los grandes nombres de la vida social española.
