De estudiante de economía a musa de Armani: el lado más personal de Greta Ferro, pareja de Can Yaman en 'El Turco'


Tras su paso por las pasarelas internacionales triunfa como actriz


El lado más personal de Greta Ferro, pareja de Can Yaman en 'El Turco'© Getty Images
29 de enero de 2026 - 14:10 CET

Hay historias que parecen sacadas de la ficción y la de Greta Ferro es una de ellas. Italiana, discreta, con una carrera construida a base de decisiones valientes y nada obvias, hoy es el rostro femenino de El Turco, la ambiciosa producción histórica protagonizada por Can Yaman que acaba de aterrizar en España. Pero, antes de ponerse delante de las cámaras, enfundarse en vestidos de época y compartir plano con uno de los actores más mediáticos del momento, su día a día transcurría entre apuntes llenos de números en la universidad, tranvías milaneses y una certeza: no estaba dispuesta a convertirse en alguien que no reconociera frente al espejo.

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© Ay Yapim

El Turco ya está disponible en Movistar Plus+ y es todo un éxito. Seis episodios que llegan casi un año después de su estreno internacional y que han despertado en el público un interés especial por su protagonista femenina. Greta Ferro es Gloria, un personaje enigmático, solitario y profundamente humano que se convierte en uno de los pilares emocionales de la historia. "Siempre ha tenido que valerse por sí misma, considerada una bruja por el pueblo. No porque lo sea —no hay magia en esta serie—, sino por su marginación", explica sobre su papel en una entrevista con Elle Italia. La actriz destaca su independencia y su manera de mantenerse alejada de los demás, un rasgo con el que se identifica: "La soledad ha sido mi amiga, para bien o para mal. Pero he trabajado duro para superarla", confiesa. 

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Con esta interpretación, muchos espectadores han descubierto a Greta; sin embargo, su nombre lleva tiempo sonando con fuerza en Italia. Ferro tiene 30 años y nació en Vasto, una localidad situada entre Abruzzo y Molise. Creció en una familia alejada del mundo artístico, muy ligada al ámbito docente y empresarial.  Su madre, Gilda, es profesora universitaria y su padre, Giusseppe, es dueño de la conocida fábrica de pasta La Molisana. Así que siguiendo ese camino familiar, la joven se trasladaba a Milán para estudiar Economía en la Universidad Bocconi. Allí, todo parecía encajar… salvo ella.

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Mientras cursa la carrera, empieza a sentir que algo no termina de funcionar. La interpretación había rondado por su cabeza desde niña, aunque nunca había sido una opción real. "En mi casa no veíamos películas, salvo comedias, así que nunca hubo un culto al cine ni a la música. La única persona verdaderamente creativa era la abuela Betta", cuenta. Aun así, decidía matricularse en clases nocturnas de teatro en la Escuela Paolo Grassi, situada justo enfrente de la universidad. De día, números y exámenes. De noche, escenario y textos. Poco a poco, la balanza empezaba a inclinarse. "Sentía que había encontrado mi lugar", asegura.

Tras sentirse insatisfecha con sus estudios de económicas, en segundo de carrera decidía cambiar el rumbo. Fue entonces cuando dio un primer paso hacia el mundo del modelaje y se acercó a diferentes agencias. Varias le ofrecieron contratos pero, para ello, debía modificar algunos aspectos de su físico, una invitación que decidió rechazar. "No estaba dispuesta a dejarme cambiar", relataba a IO Donna. 

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No tiró la toalla y casi por azar llegó su momento cuando dos cazatalentos se cruzaron con ella en una parada de tranvía. "Nada es nunca una coincidencia: si surge la oportunidad de nuevo, ¿por qué rechazarla?", señalaba. Poco después, participaba en La Giacca, un cortometraje dirigido por Armani que acabaría marcando un antes y un después en su vida.

© Canale 5
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"El señor Armani se fijó en mí", afirmaba. A partir de ahí, Greta se convertía en imagen de Emporio Armani y, más tarde, en rostro de su línea de belleza. Aquella colaboración no solo impulsaba su carrera como modelo, sino que también le abría la puerta definitiva a la interpretación. Los responsables de Made in Italy veían el corto y la llamaban para protagonizar la serie. Corría el año 2019 y Ferro debutaba en televisión. La ficción, centrada en el nacimiento del prêt-à-porter italiano en los años setenta, la situaba de inmediato en el radar. Después llegaban otros proyectos como Fin de semana, Chiara Lubich – L’amore vince tutto o Io e mio fratello

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Paso a paso, ha ido construyendo una trayectoria firme que la ha llevado hasta El Turco, la serie con la que ha dado el salto internacional, y donde comparte protagonismo con Can Yaman, el actor del momento, del que destaca su profesionalidad y entrega. "Tuvo que vivir como un atleta durante los meses de rodaje. Su personaje lucha, trepa, salta y salva a Gloria en varias ocasiones, y en la historia sigue siendo un jenízaro, por lo que tuvo que recibir un entrenamiento atlético muy específico", señala a Elle, poniendo en valor el esfuerzo de su compañero para meterse en la piel de Balaban Aga.

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Esta ficción de época ha permitido a Greta mostrar su talento ante un público más amplio y dar vida a un personaje complejo, doloroso y emocionalmente intenso. Gloria, que salva la vida del protagonista cuando es condenado a muerte, no es una heroína clásica, sino una antiheroína que camina erguida, no baja la mirada y se sacrifica por los demás incluso cuando nadie se lo agradece. "Siempre ha dado sin recibir nada a cambio", apunta Ferro.  

© @gretaferro

Más allá del éxito, Greta mantiene los pies en la tierra y una gran pasión por los viajes. Tiene facilidad para los idiomas y, además de su italiano natal, habla otros tres: inglés, español —estuvo en un campamento de tenis en nuestro país— y chino. Este último lo aprendió durante el año que vivió en el país asiático dentro de un programa de intercambio cultural en su último curso de instituto, una experiencia que ha señalado como difícil pero clave en su crecimiento personal. 

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Cuando no está trabajando sigue formándose como actriz y aprovecha los parones entre un rodaje y otro para escribir y estudiar. Ha contado abiertamente la importancia que ha tenido la terapia en su vida y la necesidad de aprender a gestionar un oficio sin horarios ni certezas. De aquella estudiante de Economía que cruzaba la calle para ir a clases de teatro queda mucho más de lo que parece; Armani le abrió una puerta, pero son su determinación y su talento los que la mantienen abierta y El Turco no hace más que confirmarlo.

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