Emilio Aragón es uno de los rostros más icónicos de nuestra pequeña pantalla. Desde que le vimos por primera vez en 1977 como 'Milikito' en El Gran Circo de TVE, continuando con la estela de su padre y sus tíos, el actor se convirtió en un habitual de la televisión, protagonizando grandes series como Médico de familia o Casi perfectos, entre otros títulos. Sin embargo, hace más de una década que el intérprete se alejó de los focos, cuando su carrera estaba en uno de sus momentos más altos. Desde entonces, se ha centrado en su familia, que ha formado junto a su mujer, la empresaria Aruca Fernández-Vega, sus tres hijos —Icíar, Macarena e Ignacio—, y sus cinco nietos —cuatro de su hija mayor, Ichi, y uno de su único hijo—. Ahora, Emilio ha confesado los motivos de su desaparición televisiva tras más de 20 años alejado de los platós, recordando su etapa al frente de las cámaras.
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El que fuera Nacho Martín en la ficción ha visitado el podcast de Enric Sánchez, Vidas contadas, para sincerarse sobre una de las incógnitas que rodean su impoluta trayectoria, la cual está relacionada con su adiós a la pequeña pantalla. Tal y como ha dejado entrever a lo largo de la conversación, uno de los motivos que impulsaron esta 'desaparición' mediática está relacionada con el nivel de popularidad que había alcanzado.
Una dualidad... curiosa
Emilio ha explicado que además de protagonizar exitosas series, también estuvo al frente de reputados programas, como El gran juego de la oca o VIP Noche, convirtiéndose así en una de las figuras más aclamadas de la televisión. "Eso es muy bonito, pero llega un momento en el que es agotador", ha recalcado.
Respecto a esto, y tras más de dos décadas sin ser rostro habitual ante las cámaras, el actor ha confesado que hay sectores de la población que se emocionan si lo ven por la calle, en su día a día, mientras que hay generaciones enteras que desconocen su trayectoria. "Es muy curiosa esta dualidad", le ha explicado Emilio a Enric, subrayando que le llamaba la atención "el vivir el día a día en el que sales a la calle y hay una generación que te conoce y te dice cosas bonitas" en contraste con "otra, que no te conoce en absoluto".
La falta de tiempo
El actor también ha explicado que tras el gran éxito de Médico de familia continuó actuando y protagonizó dos taquilleras series, Javier ya no vive solo y Casi perfectos. Fue al terminar los rodajes de ambas producciones cuando comunicó la sorprendente noticia: dejaba de lado su faceta televisiva. Una decisión que ha mantenido desde que la tomó "allá por los años 2000, por el 2000 y poco, y hasta hoy".
"Dejé de ponerme delante de la cámara, sobre todo, porque me quitaba tiempo", ha confesado. Emilio ha subrayado que, debido al alto ritmo de trabajo que suponía ser protagonista, no podía desarrollar sus otras inquietudes creativas con la tranquilidad y la atención que le gustaría. "Detrás de cámara puedes escribir, puedes producir", ha explicado, indicando que, simplemente, "puedes hacer distintas cosas que la cámara no te permite".
El éxito de Médico de familia
Durante su conversación con Enric Sánchez, Emilio también ha recordado sus años en Médico de familia, cuando daba vida a Nacho Martín. Sin embargo, el actor no solo estuvo delante de las cámaras en esta producción, también fue una de las mentes creadoras del proyecto. Fue en 1989 cuando fundó junto a Daniel Écija, Luis Fernández-Vega y José María Irisarri la aclamada productora Globomedia, la compañía que llevó a cabo la taquillera serie —además de otros éxitos como Aída, El Club de la Comedia o 7 vidas—.
Emilio ha confesado que Médico de familia fue la primera vez que él y Daniel se plantearon adentrarse en el mundo de las series. "No habíamos hecho ficción, pero sabíamos lo que queríamos hacer y cómo lo queríamos contar". El actor ha recordado la satisfacción y el orgullo que fue para él este proyecto. "Son tiempos que no volverán en cuanto a las audiencias. Tuvimos capítulos que tuvieron más audiencia que una final de fútbol", ha explicado, indicando que "entonces, el impacto que eso tenía en nuestras vidas era muy grande" ya que "no podías ir a un parque con tus hijos o ibas a un restaurante y, claro, te pasabas toda la comida firmando autógrafos o sacándome fotos".
