La espectacular finca de Santa Fe (Nuevo México) donde el legendario actor Gene Hackman y su esposa, la pianista Betsy Arakawa, fueron encontrados sin vida en febrero de 2025, acaba de salir al mercado por 6,25 millones de dólares (unos 5,9 millones de euros), según ha adelantado The Wall Street Journal. La propiedad, una de las más exclusivas de la zona, vuelve a ocupar titulares por su imponente arquitectura… y por la trágica historia que encierra. Situada en una parcela de más de 21 hectáreas y con más de 1.200 metros cuadrados construidos, la residencia se ha convertido en uno de los activos inmobiliarios más comentados del año.
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Gestionada por Sotheby’s International Realty, la finca se encuentra en la exclusiva urbanización Santa Fe Summit, al noreste del centro histórico de la ciudad. Entre sus características destacan sus seis habitaciones, piscina, jacuzzi cubierto, amplias terrazas con vistas panorámicas y un estilo arquitectónico colonial con influencias mexicanas y españolas. La vivienda fue completamente reacondicionada tras la muerte del actor y su esposa, ya que, según los agentes que accedieron al interior, se hallaron heces y orina de rata en numerosas estancias, lo que evidenciaba el deterioro en el que se encontraba.
Propiedad marcada por la tragedia
La puesta en venta del rancho abre un nuevo capítulo en la historia reciente del actor, cuya muerte conmocionó a Hollywood. Pese a la tragedia asociada a la propiedad, la finca se presenta como una de las oportunidades inmobiliarias más singulares del mercado estadounidense: una residencia de lujo, rodeada de naturaleza y con una arquitectura excepcional… aunque inevitablemente vinculada a uno de los episodios más oscuros en la vida del intérprete.
Los agentes responsables de la operación, Tara S. Earley y Ricky Allen, explicaron que la vivienda ha sido completamente despejada de objetos personales del matrimonio. Aun así, reconocen que la historia que arrastra puede influir en la decisión de algunos compradores. “Habrá quienes simplemente se resistan a adquirir una propiedad donde haya ocurrido un fallecimiento”, admiten, aunque insisten en que el precio fijado responde “al valor justo del mercado”. Con todo, la exclusividad de la zona y el atractivo arquitectónico de la finca podrían atraer a inversores dispuestos a darle una nueva vida.
La muerte del actor y su esposa
Fue el 27 de febrero cuando un trabajador de mantenimiento encontró los cuerpos de Gene Hackman, de 95 años, y Betsy Arakawa, de 63, en distintas estancias de la vivienda. También se halló muerto uno de los perros del matrimonio. Las primeras pesquisas determinaron que ambos llevaban varios días sin vida. La autopsia reveló que el actor falleció por enfermedad cardíaca, con el Alzhéimer como factor contribuyente significativo, según confirmó la jefa médica forense de Nuevo México, la doctora Heather Jarrell. Su esposa había muerto días antes a causa de un síndrome pulmonar por hantavirus, una infección grave transmitida por roedores.
La noticia sacudió a Hollywood y abrió un intenso debate sobre las circunstancias en las que vivía el actor en sus últimos años, marcados por problemas de salud, debido al enfermo de Alzheimer que padecía, y un progresivo aislamiento. La vivienda, que había sido su refugio durante décadas, se convirtió de repente en escenario de una tragedia que aún hoy sigue acaparando el interés público.
Tras el fallecimiento del matrimonio, comenzaron a trascender detalles sobre la compleja situación patrimonial que dejaban atrás. Hackman había acumulado propiedades, obras de arte y objetos de gran valor, pero la ausencia de un testamento actualizado y la existencia de bienes compartidos con su esposa derivaron en un proceso sucesorio especialmente delicado, que aún continúa en los tribunales. La venta del rancho forma parte de este proceso, ya que la finca constituye uno de los activos más valiosos del patrimonio del actor.
Subastas millonarias: las pertenencias del actor salen al mercado
En los meses posteriores a su muerte, el patrimonio personal y artístico de Gene Hackman comenzó a salir a subasta, despertando un enorme interés entre coleccionistas y admiradores. Varias casas especializadas pusieron a la venta piezas muy codiciadas: Globos de Oro, relojes de colección, cuadros valorados en cientos de miles de dólares, guiones anotados a mano y objetos utilizados en rodajes emblemáticos como Sin perdón o French Connection.
La subasta más destacada tuvo lugar en noviembre de 2025, organizada por Bonhams en Nueva York. Bajo el título A Life in Art, el evento reunió 13 obras de arte de su colección privada, entre ellas piezas de Milton Avery, Richard Diebenkorn y Auguste Rodin. La obra estrella fue Figure on the Jetty (1957), de Avery, valorada en más de medio millón de dólares. También se ofrecieron dos esculturas de Rodin, estimadas en 150.000 y 70.000 dólares. Paralelamente, Bonhams abrió una subasta en línea con tres Globos de Oro del actor y otros objetos personales, permitiendo que fans de todo el mundo pudieran pujar por piezas más accesibles.
