Cumplir cincuenta años es, para cualquier persona, una cifra que invita a la reflexión y al balance. Sin embargo, para Borja Sémper, este 10 de enero de 2026 no es solo un aniversario más, es la celebración de la vida en mayúsculas. El político vasco llega a esta cifra redonda en un momento de profunda trascendencia personal, marcado por la superación de los meses más difíciles de su vida y un regreso a la primera línea política que ha sido recibido con una calurosa acogida por sus compañeros. La imagen de la semana, y quizás una de las más esperadas del año en el ámbito institucional, se producía el pasado miércoles 7 de enero. Tras la celebración de los Reyes Magos, Borja Sémper cruzaba de nuevo el umbral de la sede del Partido Popular en la calle Génova. No era una entrada cualquiera: suponía su reincorporación oficial tras haber completado cuatro meses de un tratamiento oncológico que comenzó el pasado verano. El político vasco se reencontró con algunos de sus compañeros en la que ha sido su segunda aparición pública desde que el pasado mes de julio anunciara que padecía la enfermedad.
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Hoy, sopla las velas con el mejor de los regalos: el cariño de los suyos "hay cosas que nos unen a todos por encima de cualquier otra circunstancia", explicaba. A sus cincuenta años recién cumplidos, el portavoz del PP no oculta que el camino ha dejado huellas, pero también una nueva perspectiva. "El tiempo pasa a tener otra dimensión, otro peso, y te lleva a vivir el día a día", reflexionaba durante el tratamiento. Ahora, tras cuatro semanas sin quimioterapia y con la alegría de ver cómo "Empieza a salir pelo y poco a poco recupero ánimo y fuerzas para afrontar lo que queda por delante", Sémper encara el futuro con una media sonrisa y el pulgar hacia arriba. Aunque el camino médico aún requiere cautela y debe afrontar los pasos que quedan por delante para cerrar definitivamente este capítulo de su salud, su reaparición deja claro que sus ganas de trabajar están intactas.
Fue el propio Alberto Núñez Feijóo quien quiso inmortalizar esta "vuelta al cole". Con un simpático "Chico nuevo en la oficina", el líder de la oposición daba la bienvenida a su portavoz nacional, compartiendo imágenes donde la complicidad y las risas evidenciaban que, más allá de la política, hay lazos de amistad que se han fortalecido en la adversidad. Sémper, que el pasado 14 de julio anunció con una transparencia ejemplar que padecía un tumor, se fundía en abrazos con compañeras como Ester Muñoz, simbolizando el fin de un retiro que, aunque necesario, ha sido "durísimo", en palabras de su entorno más cercano.
Su ángel de la guarda y motor de su recuperación
Si hay alguien que ha sido la brújula de Borja en este complejo proceso, esa ha sido Bárbara Goenaga. Se conocieron en 2014 gracias a unos amigos comunes y, desde entonces, llevan once años caminando juntos, formando un tándem sólido tanto en lo personal como en los momentos más complejos. Hoy, en el año en que el político celebra su 50 cumpleaños, su historia en común adquiere un significado especial.
Bárbara no solo ha sido su compañera de vida, sino también la persona que, con intuición y determinación, cambió el rumbo de los acontecimientos. Fue su insistencia la que llevó a Borja a realizarse unas pruebas médicas que desembocaron en un diagnóstico temprano de cáncer, detectado en un estadio muy inicial y con un pronóstico alentador. Él mismo lo ha reconocido sin rodeos: “Estoy hablando en estos términos gracias a mi mujer, gracias a Bárbara, que insistió para que me hiciera pruebas. En el fondo, estamos hablando de este diagnóstico optimista por ella”. Una gratitud que ha expresado públicamente en más de una ocasión, consciente de que aquella decisión fue clave.
Desde el primer momento, Borja quiso comunicar la noticia con serenidad, adelantándose a posibles rumores y tratando de normalizar una situación delicada. “Confío en que, en no demasiado tiempo, podamos celebrar mi recuperación y curación”, aseguraba en su mensaje inicial, explicando después que su intención era afrontar el proceso con naturalidad: “Me permitía quitarle un poco de drama y hacerlo como afronto yo esto, con toda la naturalidad posible. Sin frivolidad, porque no voy a frivolizar con algo que es serio, pero quitándole hierro”.
Ese mismo equilibrio emocional lo ha sostenido Bárbara durante todo el proceso. A través de sus redes, la actriz y diseñadora de joyas ha ido modulando la preocupación pública, reconociendo la dureza de la quimioterapia, pero celebrando cada avance con mensajes de esperanza. “La realidad es que va muy, muy, muy bien”, afirmaba recientemente, tranquilizando a quienes siguen de cerca la evolución de Borja.
Una familia numerosa y unida
En el hogar de los Sémper-Goenaga, el amor se multiplica. A lo largo de estos once años han construido una gran familia ensamblada y cohesionada, una auténtica “piña” formada por Aran, el hijo que Bárbara tuvo con el actor Óscar Jaenada; Pablo, el hijo mayor de Borja, fruto de su matrimonio anterior con María Azcárate; y los pequeños Telmo y Eliot nacidos de su relación. Este verano, Cádiz se convirtió en su refugio. Entre playas infinitas y una luz que invita a la calma, la familia intentó normalizar la situación con los más pequeños. Con una sinceridad desarmante, Borja les explicó lo que estaba ocurriendo: “Papá está enfermo, papá se va a cortar el pelo y vamos a ver si funciona”. Una naturalidad que ha sido clave para proteger a los niños y mantener la rutina dentro de lo posible.
Aunque admite que los primeros días tras conocer la noticia fueron especialmente duros —“fueron cinco terribles días hasta saber la dimensión que tenía”—, hoy se aferra a la esperanza: “Ha sido una suerte, dentro de la inmensa jodienda que significa, que se haya encontrado en un estadio tan primigenio. La expectativa es de curación”. Con el humor como aliado —“yo creo que el humor siempre ayuda”— y el amor de Bárbara como guía constante, Borja afronta este capítulo con optimismo. La complicidad de la pareja quedó reflejada también en las palabras que él dedicó a su mujer, un mensaje cargado de emoción y agradecimiento: “Una vez le dije: ‘Yo mataré dragones por ti’. Ahora soy consciente de lo presuntuoso que fui, porque es al revés. Bárbara es luz, guía, madre y amante. Es generosidad, talento y ternura. Habrá más cumpleaños, te mereces mejores cumpleaños, y te los daremos”.
