La familia Falcó-Junot atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. El fallecimiento de Philippe Junot, figura muy conocida en la alta sociedad europea y primer marido de Carolina de Mónaco, ha sacudido a sus seres queridos en un momento especialmente sensible para su hija Isabelle Junot, que se encuentra embarazada de su segunda hija. La triste noticia, que se ha conocido hoy, a primera de la mañana, ha generado una ola de cariño hacia la familia, que en estas horas se mantiene unida y en absoluto recogimiento.
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Las primeras palabras de Isabelle, recogidas por los medios a las puertas de su domicilio, reflejan la mezcla de tristeza, serenidad y gratitud con la que está afrontando esta pérdida. La joven salía en coche junto a su marido, Álvaro Falcó, cuando se detuvo unos instantes para agradecer el apoyo recibido y explicar cómo se encuentran a los medios allí congregados. “Estamos bien, en familia. Muchas gracias por vuestro cariño y siempre estar ahí”, comenzaba diciendo con una calma que evidenciaba tanto el dolor como la fortaleza del momento. A continuación, compartía una de las frases que mejor resumen el espíritu con el que la familia está viviendo este adiós: “Al final se ha ido en paz y es muy triste, obviamente, pero ha tenido una vida muy larga y muy feliz”.
Sus palabras, pronunciadas con emoción, dibujan el difícil momento por el que atraviesa y combinan tristeza con una profunda gratitud. “Estamos muy agradecidos de haberle tenido como padre y de estar ahora todos juntos como familia”, añadía, subrayando la importancia de permanecer unidos en un momento que, aunque doloroso, también invita a recordar la vida plena y larga que tuvo Philippe Junot.
La noticia del fallecimiento de su Philippe Junot llega en un instante especialmente significativo para Isabelle. La joven está embarazada de su segundo hijo, un momento que debería estar marcado por la ilusión y la alegría, pero que inevitablemente se ve ensombrecido por la ausencia de su padre, quien no llegará a conocer a su futuro nieto. Aun así, Isabelle quiso transmitir tranquilidad sobre su estado y sobre cómo está viviendo esta etapa, tras el shock inicial de la noticia. Cuando los reporteros le preguntaron por su embarazo, respondió con sinceridad y optimismo: “Bien, bien, todo fenomenal. Mucho que agradecer y mirar hacia adelante”, comentaba antes de despedirse con amabilidad. Sus declaraciones, breves, pero cargadas de emoción, reflejan el clima de recogimiento y gratitud con el que la marquesa de Cubas y su familia afronta esta pérdida.
Y es que hace solo unos meses, Isabelle Junot y Álvaro Falcó —quienes se casaron en 2021 y son padres de la pequeña Phillipa, de dos años— compartieron con ilusión que estaban esperando su segundo hijo, una noticia que dieron de una forma tan original como divertida. La marquesa de Cubas anunció su embarazo a través de Instagram con una secuencia de imágenes en la que aparecía ocultando su tripa con un periódico y escribía un mensaje lleno de humor: “Noticia de última hora. Próximamente… ¿qué será, niña o niño?”. Poco después, la pareja celebró una original gender reveal para desvelar el sexo del bebé: una niña, que se convertirá en la mejor compañera de juegos de Phillipa, llamada así en honor a su abuelo materno. Una alegría que ahora se tiñe de tristeza, pues el bebé no llegará a conocer a su abuelo materno.
Sin embargo, la muerte de Philippe Junot ha sido un duro golpe para toda la familia. La noticia se conoció a primera hora de este 9 de enero, cuando su hija mayor, Victoria Junot, publicó un mensaje en sus redes sociales anunciando la pérdida. Victoria compartió un comunicado en el que expresaba su dolor y confirmaba que su padre había muerto en Madrid a los 85 años. En su mensaje, acompañado de varias fotografías familiares, escribía: “Con el corazón roto, me entristece anunciar el fallecimiento de mi padre”, unas palabras que rápidamente se difundieron y fueron recogidas por los medios.
Philippe Junot tenía 85 años y, aunque había disfrutado de una vida larga y plena, su fallecimiento ha resultado inesperado para todos los que le querían. La familia ha confirmado que más adelante se celebrará una misa en su memoria, aunque no se organizará velatorio. Junot murió en Madrid, ciudad que consideraba su segunda patria, feliz en su papel de abuelo, tenía tres nietos y un cuarto en camino. Antes de esta etapa más tranquila, el empresario francés —primer marido de Carolina de Mónaco— vivió una juventud intensa y cosmopolita, encarnando el espíritu del auténtico bon vivant, hasta el punto de ser apodado “el emperador de la noche” en la Costa Azul. Con su segunda esposa, la modelo danesa Nina Wendelboe-Larsen —con la que se casó en 1987—, tuvo a sus tres hijos: Victoria, Alexis e Isabelle. Y ahora disfrutaba plenamente de su papel como abuelo.
